jueves, 19 de marzo de 2009

EL REGRESO


El regreso a casa se convierte en una mezcla de sensaciones encontradas: por un lado el vacío de lo que dejas atrás y por otro, el confort de tu espacio personal, de tu hogar.

No importa si has ido lejos o cerca. Si tu viaje ha sido emocionante, aventurero o relajante. No hace falta haber conocido al hombre de tu vida o haber viajado en globo. A veces, sólo haber estado en otro lugar, aunque sea por pocos días, te recompensa con una extraña sensación de regreso al hogar, donde, aunque las cosas sigan estando en el mismo sitio, encuentras novedad.

4 comentarios:

Vantysch dijo...

Qué importante es tener un lugar al que regresar. No importa lo lejos que vayamos, porque es nuestro eje, el que nos hace diferenciar lo lejano de lo cercano, allí donde va nuestra vida cuando nuestros pasos nos pierden.

Preciosa reflexión la tuya...

Besos guapa! ;)

J. eMe. dijo...

Lo importante es siempre volver, y al hacerlo tener la feliz sensación de que todo está como antes y que tu viaje ha conseguido aportar nuevas ilusiones...

Y es que como en casita no se está en ningún sitio.

Bienvenida, si es lo que yo digo es que ya no eres nada Jevi.

Muchos besos...

El Pez Martillo dijo...

A veces viajamos no tanto por el viaje en sí, como por el regrerso, por esa sensación que comentas.

Menos mal que has vuelto!!! Tanto tiempo sin saber de ti ya se empezaba a hacer largo ;)

Rebeca dijo...

¡Cómo me encanta esa sensación! es una mezcla de lo de siempre más lo nuevo otra vez, porque ya es menos aburrido que otra veces.

Bienvenida al hogar dulce hogar.