viernes, 3 de julio de 2009

DATA TON DAIMONA EAUTOU (O ser fiel a uno mismo hasta las últimas consecuencias)

Esa frase que parece tan extraña, a parte de estar en griego antiguo, es el epitafio de la tumba de Jim Morrison de cuya muerte se celebra hoy el aniversario.

Han pasado treinta y ocho años desde que aquel pedazo de “sex-simbol” se quedara frío en la bañera de su apartamento en París. No cantaba muy bien, pero provocaba tanto que se convirtió en toda una estrella del rock junto a “The Doors”.

El caso de Jim Morrison, en mi opinión, merece algo de estudio pues, en realidad, se trataba de mucho más que una estrafalaria y provocadora estrella del rock. Sus biografías coinciden en que era un hombre inteligentísimo y que su talento estaba más bien en la literatura. Sufría miedo escénico y de ahí que al principio diera los conciertos de espaldas al público, también este miedo fue uno de los motivos por los que solía aparecer totalmente drogado en los escenarios. Por lo visto disfrutaba de las bondades del peyote para realizar auténticos viajes espirituales y filosofales, se ve que era muy metafísico el zagal.

Dicen de él que fue un gran conquistador y no me extraña porque guapo era un rato largo, al menos en sus mejores años, cuando todavía no había sucumbido a los efectos de sus enormes excesos.

Una pena lo de este señor, porque en realidad, como suele pasar con estas gentes harto bellas, fue un mal manejo de sus virtudes lo que le mató.

5 comentarios:

CASIOPEA dijo...

Pues si que estab bueno el zagal si,
De su música quitando las dos o tres canciones más conocidas poco puedo decir, ya sabeis todos que mis conocimientos musicales se asemejan a los de las amebas... Pero de tio entiendo un rato y este estab bien gueno la verda.

El Pez Martillo dijo...

Se decía que era la encarnación del dios Dionisos. De niño, en una carretera de esas de los desiertos americanos, presenció un accidente de un autobús lleno de indios. Había indios muertos desparramados por todas partes. Decía Morrison que sentía sus almas rondar por la zona, y que una de ellas se metió en su cuerpo.

Supongo que ya lo sabes. En cualquier caso sí, hay algo más que música en lso Doors. O, mejor dicho, en ellos se muestra lo que la música ha de ser (no un medio para la diversión o el entretenimiento, sino una herramienta mística, de contacto con otras realidades y espacios).

Hala, ahí queda eso.

PENSADORA dijo...

Sastamente Mr. Pez! por lo del accidente el zagal en cuestión solía bailar en el escenario al estilo indígena americano... si es que era un auténtico fenómeno el tío!

CASIOPEA: ya te digo!

Rebeca dijo...

Me quedo con lo de ser fiel a uno mismo.
Sobretodo lo demás, una verdadera pena que muchos no sepan disfrutar de las mieles del exito y acaben "por no ser fieles a sí mismo" buscando una personalidad a través de algo efímero y dañino.

PENSADORA dijo...

Pues eso! besitos Rebeca, gracias por pasarte.