viernes, 29 de enero de 2010

DECALOGO DE ENMIENDA

S
¿Cuánto hace que no escribo un decálogo?. Yo os respondo… ¡mas de un año!.

El otro día me decía una amiga “Pens, hay que sacar el lado positivo de todo” y yo pensaba… “¡psicología barata!”. Si hay algo que te molesta (por no decir que te j…de), ese hecho no es positivo, es negativo ¡por que está molestando, leñe! (¿he escrito “leñe”?). Ahora bien, pensar que muchas de las cosas que pasan, al final y con el tiempo… son a mejor… sí, esto sí, esto es más objetivo.

Así que:

1º) Empezar a parar de “comerme el tarro” y frivolizar. No es mi fuerte, pero lo intentaré (palabrita de pensadorita).

2º) Teñirme el pelo. Que ya toca y se ven incluso las canas que no tengo.

3º) Hacerme la cera… ¡no!... mejor aún: ¡el láser!. Bueno rectifico, la cera, que no hay Money y hay que ahorrar para buscar un nuevo penshogar.

4º) Salir un poco de Güeskonsin que este pueblo en invierno es un sinvivir.

5º) Llamar y dar el tostón a los colegas para realizar cualquier actividad que me mantenga ocupada y divertida.

6º) Retomar la sana costumbre de ir a los conciertos de los viernes

7º) Buscar academia para presentarme por libre al examen de inglés (este año, como estaba agilipollada con ex pensboy, se me pasó la convocatoria y me quedé sin plaza)

8º) Empezar a disminuir el consumo de chocolate y sustituirlo por sexo… ¿o es al revés? ¡JO! Me voy a poner como una foca!

9º) Sacarme la tarjeta de la federación ¡YA Y SIN EXCUSAS! Para salir con las excursiones del club de montaña

10º) Ni chocolate, ni sexo… ¡cerveza!.

Como broche de oro, aprovecharemos el tirón para ahorrar más de la cuenta y, si es posible, regresar a Islandia pero esta vez a lo burro… de mochilera y escudriñando cada rincón…. Si de paso consigo ver a Sigur Rós “en casa”: pues ya lo flipo!

Seguiremos informando…

miércoles, 27 de enero de 2010

LAS FASES DEL DESPECHO II: Quitarse la venda de los ojos

Primero estaba en estado de shock y ahora, en poco tiempo, me veo en la siguiente fase. La más difícil pero también la más sana.

Cuando no eres tú quien toma la decisión, inmediatamente te posicionas en la situación de incredulidad: ¿Cómo es posible que alguien que antes de ayer me decía que me quería, me retire ahora todo su afecto? ¿Qué he hecho yo para esto? ¿Qué es lo que no le gusta de mí que le ha hecho llegar a la conclusión de que ya no me aguanta?. “No puede ser, volverá y me pedirá perdón. ¿O no?”.

Normalmente ese tipo de preguntas se quedan sin respuesta y solamente podemos respondernos a nosotros mismos qué es lo que deseamos. ¿Qué deseo que ocurra a partir de ahora para mí, para mi propio beneficio?. Responderse a uno mismo duele y llega la culpabilidad. Es el momento de quitarse la venda de los ojos y admitir la realidad. De no culpar al otro pues es imposible entender con objetividad lo que le ocurre o piensa y mucho menos culparse a uno mismo porque a poco maduro que se sea, seguramente habremos actuado lo mejor posible al propio juicio.

He optado por quitarme la venda de los ojos y entender que la frase “el amor es ciego” es tan cierta como que estoy viva. Me entristece, sí, pero la tristeza es una emoción natural y sana que alguna vez nos acompaña a todos en la vida y sin ella ¿cómo podría distinguir la alegría?.

Me pena darme cuenta lo lejos que quedan ahora los buenos momentos, las promesas y los planes de futuro. Me pena darme cuenta cuán ciega estuve y lo equivocada que estaba pero me auto perdono porque uno no puede ver lo que no le muestran, así que tampoco puedo culparme por haber bajado la guardia y haber puesto mi confianza en alguien que quizá más que no merecerla, simplemente, no la valoraba.

Levanto así mi ancla y pongo rumbo a nuevos mares. Al océano que soy yo misma y que está lleno de amor por la vida y la belleza de las pequeñas cosas.

martes, 26 de enero de 2010

VENTAJAS Y DESVENTAJAS DE LA VIDA EN TRÍO: la primera salida nocturna.

Mientras voy desalojando el ex - pens - ático (todo son ex ¡que agobio!) me encuentro instalada ya en el hogar materno-paterno.

Ha costado lo suyo encajar todos mis enseres personales en mi antigua habitación a la que le falta como mínimo otro armario, un salón, un estudio, cocina y baño… ¡ains! Que sólo es una habitación. Bueno, me lo tomaré como que me ha tocado un mini pisito de protección oficial con portero y portera. O mejor: estoy en una residencia de estudiantes femenina donde no dejan llevar chicos… ¡si!... ¡a f….ar al parque!.

Al principio la cosa iba sobre lo previsto: mi ropa se lava sola y aparece por arte de magia en mi habitación, la nevera siempre está llena sin tener que pasar por el súper, la cena es a la carta, es decir: “hazte lo que quieras” y los turnos del cuarto de baño están perfectamente establecidos, es decir, mi padre tiene preferencia absoluta ¡y punto!.

Lo que no había previsto es lo de las salidas nocturnas.

Este sábado quedé con una amiga para cenar algo y dar una “vueltecita” (aún no tengo el cuerpo para juergas). Total que la “vueltecita” terminó a las tres de la madrugada. Al regresar a casa con una copita de vino y un par de cervezas en el organismo se produjo una escena que hacía tiempo no vivía: Se abre el ascensor y pienso “estarán dormidos” así que me quito los zapatos y deslizo la llave suavemente en la cerradura, abro y cierro la puerta sigilosamente y sin encender la luz voy avanzando a través del salón hacia el pasillo en cuyo fin ¡alláaaaa a lo lejos! se encuentra mi habitación…, cuando de repente escucho una voz del más allá que me dice “hola, buenas noches, podrías haber avisado ¿no?”. Era mi madre tumbada en el sofá velando mi regreso. Me quedé sin aliento de puro susto y cuando recobré el habla, se encendió la luz y pude ver esa carita angelical (la que sólo tiene mi madre con esos ojos de color indefinido). Nos echamos a reír las dos y retomé mi rumbo a la puerta del fondo del pasillo.

¡Dios! Vuelvo a ser una adolescente con horario de llegada… ¡uuuffff la que me espera!. Tendré que retomar la sana costumbre de escribir notitas y llamar sea la hora que sea.

lunes, 25 de enero de 2010

"VICTIMITIS"

¡AINS! Que bien me sienta el despecho. Me pongo tierna, introspectiva, las musas se apiadan de mí y vienen a visitarme más a menudo… ¡que bien!.



Acerca de mi despecho estaba yo pensando lo fácilmente que caemos los humanitos en la situación de víctimas.

Resulta ser que la vida no es justa. La vida no es como un tribunal en el que hay un juez que dictamina: “usted ha sido bueno, se merece un premio” o “usted ha sido muy malo… ¡a la cárcel!”. No.

Cuando nos pasan cosas malas nos pensamos directamente que la culpa es de otros o de las circunstancias y si no somos muy maduros, si no nos hemos planteado que sólo podemos modificar lo que depende de nosotros mismos (es decir, sólo podemos modificar pensamientos o actitudes) nos mantendremos en ese estado de “esto no va conmigo” y no actuaremos. De esta manera nos posicionamos únicamente en la situación de víctimas, nos perdemos, no nos involucramos, dejamos de proyectar y nuestra visión de futuro se convierte en incierta lo que nos aparta de cumplir posibles objetivos beneficiosos.

Al no actuar, al no mirar hacia dentro para buscar soluciones que nos hagan sentir mejor, dejamos de darnos cuenta que el mundo a nuestro alrededor se sigue moviendo y nos dejamos pasar muchas cosas posiblemente buenas o no sabemos encontrar lo bueno en lo que nos pasa.

Los únicos responsables de nuestra vida somos nosotros mismos y de nosotros depende el grado de afección que los sucesos ejerzan sobre nuestro ser. Es decir, no por ser más bueno o más malo y/o hacer las cosas mejor o peor vamos a recibir una compensación o reacción justa o deseada. Recibiremos algo (acción/reacción) pero ese algo no necesariamente ha de tener la forma que nosotros esperamos.

En realidad y al contrario de lo que muchos piensan, la posición de víctima es más cómoda, más sencilla. El la postura del vago, la del indolente que no quiere saber nada más de lo que le viene bien y, aparentemente, no hiere.

La postura de víctima es la que no permite avanzar, la que nos estanca y paraliza. La que nos sume en el negativismo y nos amarga. La que nos hace culpar a los demás y por lo tanto nos hace creer que nosotros somos buenos, la vida es injusta y nos merecemos algo mejor que ha de llegar simplemente por azar. Y poco hay de azaroso en la vida.

Se me ocurre que en mi generación esa posición de víctima se está convirtiendo en una auténtica pandemia, como una enfermedad que nos afecta a todos en algún momento. A mi edad ya hemos tenido la oportunidad de sufrir algún trauma, algún suceso que nos ponga a prueba y somos muchos los que nos dejamos infectar por el virus de la indolencia y en lugar de luchar contra la “victimitis” como si fuera una enfermedad (buscando ayuda, mirando en nuestro interior y trabajando lo que nos afecta); nos quedamos allí, estancados, esperando una solución fortuita que nunca llega y acomodándonos en dar pena a los demás para reafirmarnos o renunciando a lo bueno que nos llega simplemente porque no lo sabemos ver pues estamos cegados por la venda del miedo.

Amigos internautas: menos “victimitis” y más acción. Las soluciones no llegan solas, lo que deseamos se puede cumplir pero no necesariamente de la forma que estemos esperando. Abrámonos al sin fin de posibilidades que hay en la vida para sentirse feliz, aunque sea de vez en cuando.

miércoles, 20 de enero de 2010

ODA ISLANDESA

En mis recuerdos del pasado cercano sigue viva la imagen de Islandia.

De momento nada de lo que he visitado desde que estuve allí le supera. A ratos y sobre todo cuando escucho Sigur Ros, me transporto, no lo puedo evitar. Suspiro y me transporto al corazón de un enorme glaciar.

Luego, subida en una moto de nieve desciendo hasta la llanura verde desde donde corro hasta una impresionante caída de agua y siguiendo su curso llego al mar donde unas focas que nadan a toda prisa me indican el camino a seguir con mi mirada hasta ver un oso polar que, montado en un trozo de hielo, les mira con cara de hambre mientras, a lo lejos, una ballena suelta un coletazo que provoca una gran ola que hace moverse el trozo de hielo del oso cambiando su rumbo de nuevo a la vecina Groenlandia.

Entonces, vuelvo a suspirar y miro hacia atrás. A lo lejos veo ascender el chorro del Geysir y se hace de noche. Escucho un crujido y veo cómo la lava de un volcán se abre paso hasta la llanura donde se enfría.

Mientras contemplo la aurora boreal iluminando Reikjavik mi corazón se llena de felicidad al saber que, aunque este momento está en mi imaginación, en realidad, todas esas maravillas existen unidas en un mismo lugar.

Volveré. No sé cuándo… pero quiero volver.

lunes, 18 de enero de 2010

ELEVAR ANCLAS


Una de mis mejores armas (herramientas, diría un psicólogo) para sobreponerme cuando la soledad acecha es comerme una mega-jornada de “Sexo en Nueva York”. Aunque ya no la pongan en la tele, penssister se apiada de mí y me presta los DVD que tiene en su gloria.

Hay un capítulo que se llama “levando anclas” y la protagonista divaga sobre los efectos de nuestro pasado sobre el presente. Al final del capítulo, compara el pasado con una pesada ancla que hay que elevar para dejar atrás quienes fuimos y abrir paso a quienes seremos a partir de ahora.

Yo me pregunto ¿cuántas veces debe uno elevar anclas en su vida?. Mi yo positiva, la que se recuperaba hace un par de años de otra ruptura, diría que cuantas veces sea necesario. Al fin y al cabo ni siquiera dentro de una hora seremos las mismas personas pues como seres vivos cambiamos continuamente.

Pero mi estado actual me grita que al final todo cansa. Que por muchas ganas que se tenga, por muy valiente que se sea, si no es el pasado propio, será el pasado de otros el que venga a anclar nuestros corazones.

Cuando la crisis con ex­-pensboy comenzó me “até los machos” y decidí luchar. Pensé que con mi empuje, con mi experiencia y con mi cariño él sabría elevar su ancla y podría cogerme de la mano para abrirse paso en su nueva vida con la suerte de tener alguien al lado que le acompañaría y ayudaría. Erré.

Las anclas pesan mucho porque están hechas para combatir los embates de los mares y océanos, hay que ser muy fuerte para elevarlas y lo más importante: hay que querer hacerlo realmente.

Así que me toca aceptar que cada uno es responsable de su propia embarcación y sus propias anclas. Me haré cargo de mi velero, entrenaré entonces mis músculos y buscaré mi fortaleza para elevar esta nueva ancla que parece querer estancarme aquí, una vez más, en mi soledad.

martes, 12 de enero de 2010

LAS FASES DEL DESPECHO I: “Cariño, tenemos que hablar”

Cuando una se oye esta frase después de una temporadita de crisis, ya se teme de qué va el tema e intenta que la conversación sea corta para que la herida infligida sea rápida y limpia. Así se cura mejor, digo yo.

Lo siguiente es el estado de shock y la sensación de angustia. ¿Qué hacer? ¿Llorar una vez más por culpa de un hombre? ¿Llamar a una amiga/o para hablarlo, analizarlo y finalmente no llegar a ninguna conclusión?.

Pues ambos: te echas a llorar y llamas a tu mejor amigo para que te consuele y te recuerde que eres humana, que tienes derecho a estar triste y que si eso “vamos y le metemos una paliza al desgraciado ese” (esta opción siempre ha de ser desechada porque tampoco vamos a comernos una denuncia por maltrato, que ya tenemos bastante con lo que tenemos).

Llorar un buen rato es la mejor opción, ¡que narices! Acaban de tomar una decisión por ti sin siquiera preguntarte qué opinas tú de eso (aunque da igual porque tu respuesta tampoco sería atendida).

Como ya se tiene costumbre (hoy en día es lo que hay), se secan las lágrimas y se hace una a la idea de que la cosa estará así al menos durante unos días, es decir, que los accesos de llanto estarán a la orden del día cuando menos te lo esperes así que de ponerse rimel ni hablamos.

¡Así que ánimo y al toro! Nos damos una temporadita de asueto. Está totalmente permitido:

- Llorar cuando me dé la gana,

- Romper fotos,

- Eliminar entradas de blog dedicadas (ahora mismito voy aunque sé que me arrepentiré),

- Kilos de maquillaje para eliminar rastros de la mañanada llorona,

- Ponerse vaqueros para ir a trabajar,

- Leer gilipolleces en páginas web de psicología basura,

- Llamar a la terapeuta aunque sepas lo que te va a decir
- Escuchar heavy al máximo de decibelios posible (que se jodan los vecinos que me han jodido el chollo) (¡joder, joder, joder!)

- Patalear y maldecir internamente todo lo sucedido hasta estar tan cansada que no me quede más remedio que dormirme.

- Comer chocolate y otras marranadas en abundancia, total, ya hemos perdido algún kilito y seguro perderemos algunos más estas próximas fechas.

- Hacer deporte aunque no apetezca, esto es una obligación, hay que sacar endorfinas hasta del infierno si hace falta.

- Fumar compulsivamente

Sólo queda esperar la siguiente fase.

lunes, 11 de enero de 2010

TRES COSAS HAY EN LA VIDA… ¿O SON CUATRO?

Ya me parecía a mí que estaba muy tranquilita yo. Que me faltaba inspiración y eso.

Bueno, amigos internautas, alegrémonos todos juntos y cantemos las alabanzas a una nueva crisis en mi vida.

Si una vez me quedé sin esas tres cosas que reza la canción, es decir, ni salud, ni dinero, ni amor… Esta vez le sumo una cuarta para realizar una sencilla operación matemática:

Salud + dinero + amor = tres + vivienda = cuatro

Cuatro - vivienda - amor - medio de salud = uno y medio

Es decir, empiezo el año con media salud porque llevo un mes con un resfriado que se convirtió en bronquitis que se ha curado pero que ahora con el frío me sigue dejando pequeños accesos de tos, además como ando nerviosa fumo más y fumando más que me digan a mí que voy a curarme bien. Medio punto menos.

Además la comunidad de vecinos de mi futuro ex-edificio y por lo tanto propietarios de la antigua portería que me había servido de hogar durante los últimos seis años de mi vida, han tenido una visión extra-sensorial o algo por el estilo y por ciencia infusa pretenden subirme el alquiler doscientos euros más, así, por el artículo treinta y tres, cosa la cual no pienso permitir primero porque no es legal y segundo porque visto lo visto: ¡me piro! Y como la cosa me pilla “en bragas” económicamente hablando, pues opto por la alternativa más sensata: vuelvo con mis padres y me apunto al Toc-Toc de Aragón a ver si por alguna casualidad divina me toca un piso de protección oficial y cambio mi opinión acerca de mi mala suerte. Restamos un punto.

En cuanto al amor. ¡AINS! Estoy despechada. Ex - pensboy me ha dado unas navidades de flipar con una supuesta crisis existencial de la cual le hubiera ayudado encantada a salir pero, en lugar de esto el chaval (que también tiene lo suyo y lo entiendo) ha optado por hacerme la puñeta hasta reventar para finalmente y a pesar de mi buena voluntad, darme una suave y dulce patadita en el culito. Así que me encuentro otra vez en situación de soltería, lo que supone restar otro punto a la ecuación.

Así que pensándolo bien, voy a darle un mejor giro a la ecuación:

Dinero: lo tendré = un punto
Amor: tengo el propio = un punto
Salud: para algo están los médicos = un punto
Vivienda: en casa de mis papis se está calentito= un punto

Fíjate tú, al final son cuatro, cuatro las cosas en la vida y cuatro las cosas que, miradas desde un punto de vista sensato, sigo teniendo…

¡Hay! Queridos internautas, cualquier día de estos termino levitando o andando sobre las aguas…

viernes, 1 de enero de 2010

YO


Pulsar.... ¡AQUI!


Resbalándome,levantándome,
un amor que sube
me sienta tan bien...

Lo que siento lo llevo tan dentro
No lo puedo ver
y es que siento
que el mundo es inmenso
poquito a poco te voy descubriendo
que me tienes contenta
yo quisiera ver
lo que hicieras por ser yo
solo yo, la mejor
con mi buen humor
con mi mal humor

Yo soy yo, ni me cambio ni freno
ni vuelvo al pasado
yo siempre acelero, yo...
Desperté como en cámara lenta
y todo se para, mi cuerpo no pesa, yo...

Lo que guardo
me cabe en un guante
te lo dejo ver
Es que siento que voy a destiempo
si me ves no te veo
y si ando despacio
me vienes corriendo
con tu buen humor

Yo soy yo, ni me cambio ni freno
ni vuelvo al pasado
yo siempre acelero, yo
(noto que te acercas,
tu aroma me alimenta)
desperté como en cámara lenta
y todo se para, mi cuerpo no pesa
yo...(lleno mi descanso
flotando en el espacio)

Yo quisiera que
me quisieras por ser yo
solo yo, la mejor
con mi buen humor
con mi mal humor
solo yo...

Yo soy yo, ni me cambio ni freno
ni vuelvo al pasado
yo siempre acelero,
yo(siempre que te acercas tu aroma me alimenta)
desperté como en cámara lenta
y todo se para, mi cuerpo no pesa
yo...(lleno mi descanso flotando en el espacio)

Y es que pasa que todo me cansa
me quedo tranquila en mi casa
me tienes contenta, yo...

Yo soy yo
con mis guerras internas...
...si me vienes con dudas....
...me tienes contenta...