viernes, 30 de abril de 2010

VENTAJAS Y DESVENTAJAS DE LA ASERTIVIDAD

Según tengo entendido, la asertividad es una técnica de comunicación mediante la cual un sujeto es capaz de defender sus derechos sin perjuicio del interlocutor. Ser asertivo o comunicarse de una manera asertiva significa saber situarse en el punto medio: ni agresivo, ni pasivo sino todo lo contrario.

Según reza nuestra sin par wikipedia: “Es una forma de expresión consciente, congruente, clara, directa y equilibrada, cuya finalidad es comunicar nuestras ideas y sentimientos o defender nuestros legítimos derechos sin la intención de herir o perjudicar, actuando desde un estado interior de autoconfianza, en lugar de la emocionalidad limitante típica de la ansiedad, la culpa o la rabia.”

La ventaja de la asertividad radica en defender los propios derechos de una manera tal que aunque no consigamos el objetivo principal, nos quedemos con la idea o sensación de haber actuado en propio beneficio sin perjudicar al contrario. Cosa de autoestima.

La gran desventaja de la asertividad es que no todos nuestros interlocutores tienen las mismas capacidades. Para un interlocutor no asertivo, nuestra asertividad se puede traducir más bien en altivez o agresividad. A las personas que están enfadadas no suele gustarles un interlocutor tranquilo y seguro, al contrario, más bien les resulta molesto un tono de voz moderado y una capacidad de respuesta rápida y segura, más en el caso de una discusión entre una persona joven y otra más mayor que considera una falta de respeto que el joven defienda sus derechos y sea capaz de argumentar lo suficientemente bien como para dejar sin argumentos al mayor, que se sentirá herido y atacado, no por no tener posibilidades de defenderse, si no por no tener la asertividad necesaria para comunicarse de una manera “congruente, clara, directa y equilibrada” sino desde “la ansiedad, la culpa o la rabia”.

Trabajando de cara al público y más a las órdenes de un empresario anticuado, la asertividad es muy necesaria pero, a veces y sólo a veces puede ser un arma de doble filo.

Palabra de pensadora.

jueves, 22 de abril de 2010

NOS CRECEN LOS ENANOS

Parece ser que la cosa anda revuelta por este, nuestro sufrido planeta tierra. Los medios de comunicación nos recuerdan constantemente las terribles visicitudes que estamos sufriendo: unos directamente, otros indirectamente.

Con el calentamiento global el clima ha cambiado y se producen extraños fenómenos como lluvias torrenciales en lugares donde nunca las hay, huracanes, tornados…

Luego viene lo de los terremotos que se han puesto de moda como si el planeta nos quisiera recordar que está vivo, que arde por dentro y su ardor produce los movimientos que necesita para reacoplarse, llevándose por delante lo que haga falta… ¡que narices! Comparados con la inmensidad del planeta nosotros no somos más que un bicho más y como somos tantos, pues mira, terremoto más, terremoto menos.

Cómo no hablar del asunto de los volcanes, que el de mi queridísima Islandia la está liando buena, sí señor.

Para engordar el sufrimiento humano actual, sea reseñable lo de la crisis económica mundial, esa de la que supuestamente estamos saliendo (excepto España, por supuesto, siempre a la cola). Aquí me planto y rebobino.

Resulta que cada uno de los fenómenos que estamos sufriendo tienen una trascendencia más allá de la tragedia humana, porque, señoras y señores, también hay que hacer cuentas de las pérdidas económicas que sufrimos con cada población devastada, cada campo inundado, cada avión que no despega, cada hotel que no se llena y sumando sumando, nos encontramos con chorros de dinero que se pierde.

Montado ya el gran circo de la crisis mundial (que una ya no sabe si es económica, de valores o de recomposición planetaria) se me ocurre pensar que con las pérdidas sufridas a raíz del caos aeroportuario nos están empezando a crecer los enanos, la mujer barbuda ha sufrido un ataque hormonal y ahora es lampiña como el culo de un bebé y la carpa se nos ha caído con todo el personal dentro.

Ya no sé si pensar que en realidad son todo cosas que han pasado siempre y simplemente ahora estamos más informados o si realmente nos estamos enfrentando a un cataclismo terráqueo del cual difícilmente vamos a poder salir porque, queridos internautas, de todo lo que he nombrado sólo podríamos hacer frente (un poquito) al asunto del clima, pero el resto… el resto es incontrolable y ya sabemos lo mal que llevamos los humanitos el asunto de la incertidumbre.

Casi dan ganas de apagar el televisor para siempre, desconectar el Internet y mirar hacia otro lado al pasar por un kiosco para no comprar, ni hojear prensa. Es que la cosa ya casi da miedo.

viernes, 9 de abril de 2010

MAL ESTARES

Ya sabemos que lo de la salud mental es mi tema favorito, sobre todo gracias a mi gusto por el pensar y observar.

Sigo observando mi mundo con extrañeza, con sensación de desasosiego al darme cuenta de la cantidad de desviaciones extrañas que sufre mi sociedad. Y pensando en desviaciones se me ocurre preguntarme ¿realmente son desviaciones o se trata de simples mal estares que no sabemos justificar o aceptar como tales?.

Depresión, ansiedad, trastorno. Todo palabras que suenan duras y enfermizas pero que se encuentran arraigadas en el trasiego social actual. Hoy en día disponemos de tanta información que no resulta difícil creerse algo de lo que nos cuentan y así, se me ocurre que a lo mejor de tanta información desviamos términos, los hacemos nuestros y no nos paramos a reflexionar qué tiene de cierto todo esto en nuestro interior.

Así, quizá sería bueno preguntarnos: ¿esto que me pasa es una patología o sólo se trata de un mal estar?.

Vivimos en una sociedad acomodada, acostumbrada a lo fácil y expreso. De allí que nos cueste adaptarnos al estrés e intentemos encontrarle explicación a algo que simplemente forma parte de nuestra condición humana porque, queridos internautas, no todo es perfecto y nosotros menos.

A veces todo va bien y otras no tan bien, la cuestión es aprender a aceptar los malos momentos y no buscar una explicación clínica, simplemente convivir con nuestros propios mal estares.

martes, 6 de abril de 2010

TODO LO PEOR ES MEJOR

Son muchas las cosas que nos pueden ir ocurriendo en la vida. Sobre todo mientras estemos vivos. Paradójico o no, la cuestión es que la mejor manera de comprobar que estamos vivos es permitir que nos ocurran cosas: buenas o malas.

Muchas veces me he oído aquello de que la gente que hemos sufrido grandes traumas hemos de ser más especiales. Y digo yo: ¿dónde está escrito esto?.

No hemos de ser mejores, peores, maravillosos, especiales, raros… Seguimos siendo personas que hemos tenido la suerte de sobrevivir a nuestra naturaleza y salir adelante.

Para gente como nosotros no es difícil pensar que todo lo peor puede ocurrir. Pero pienso que, a sabiendas de esto, podría ser más fácil darse cuenta de que comprobado objetivamente que lo peor es posible y no nos hemos muerto por ello ni nuestras vidas han dado un giro brutal, lo peor que nos ha pasado también es lo mejor que nos ha pasado. Porque ahora sabemos que pase lo que pase, nuestra propia naturaleza nos va a hacer sobrevivir y únicamente el día del final se habrá acabado todo.

Mientras estemos vivos, todo lo peor puede ir a mejor.

Palabra de pensadora.

lunes, 5 de abril de 2010

¿EXCESO? DE AUTOESTIMA

He leído que el nivel óptimo de autoestima es el que se encuentra en el punto medio: ni mucho, ni poco sino todo lo contrario. Pero ¿un exceso de autoestima se puede considerar sólo como eso o puede que en realidad tenga otro componente exterior?.

Considero el conocimiento de las propias virtudes y deficiencias como una ventaja e incluso característica a favor de quien la posee. Sin embargo, noto que no es así en la mayoría de los humanitos, al contrario, ante una persona conocedora de sus posesiones personales suele ser común un alto de grado de frustración periférica que se traduce en envidias, malos comentarios, críticas y malos consejos.

Habría que saber diferenciar lo que en realidad es un exceso de autoestima (manera violenta y desagradable de defender los derechos inhibiendo los de los demás) y un ligero esbozo de vanidad sano (manera peculiar de reconocer las propias virtudes sin necesidad de ofender a otros).

De cualquier manera, es extremadamente común (a mi entender, claro) el sentimiento de ofensa para otros el apreciar ese toque sano de vanidad en aquellos que se han permitido el placer de conocerse a sí mismos y, sin ningún pudor, reconocer sus virtudes a viva voz. Tanto así que aún en nuestra sociedad supuestamente moderna sigue existiendo censura hacia aquellos que predican sus virtudes y más aún en el caso del sector femenino que todavía parecemos ser más merecedoras del halago externo que interno.

Se me ocurre que no estaría mal empezar a cambiar un tabú tan anticuado y, ante una persona que se reconoce en su belleza o virtud, dejar a un lado las propias deficiencias y aceptar sanamente a aquellos que se reconocen para aprender en lugar de criticar.

Queridos internautas, conocerse a uno mismo es bueno y no sólo la autocrítica dirigida a los defectos nos ayuda a mejorar, también el reconocimiento de las propias virtudes es sano, pese a quien le pese.