jueves, 27 de mayo de 2010

SOLTERA CERTIFICADA



Hacía tiempo me rondaba por la cabeza una escena de una obra de teatro: una tejedora necesitaba conseguir un certificado de existencia, cosa harto difícil pues para obtener dicho certificado antes era necesario poseer otro certificado que no le extendían si no tenía el de existencia, así la pobre tejedora, a pesar de existir, no lo podía demostrar. Lo mismo que yo con mi soltería, soltera soy pero ¿lo puedo demostrar?.

Para según qué tramites con la administración, de los cuales ya daré cuenta en su debido momento, una tiene que demostrar y certificar por escrito casi hasta la capacidad de respirar. Pero a pesar de estar harta de registros y papeleo variado, ha habido un trámite con resultado certificado que, sinceramente, me ha resultado un tanto curioso e incluso divertido: certificar mi soltería.

Resulta que es posible plantarse en el registro civil y pedir un certificado que se llama “fe de vida y estado”, lo cual no es otra cosa más que el documento acreditativo no sólo de que sigo vivita y coleando sino que además soy soltera, soltera certificada.

Semejante trámite y qué poca consideración se le tiene. Es como casarse con una misma, saber que cuando una dice “soltera”, lo dice con todas las de la ley pero nadie lo celebra. ¡Jo!.

lunes, 24 de mayo de 2010

UNA TARDE CUALQUIERA



Comencé a caminar con desgana, como quien se obliga a hacer algo sólo porque sabe que está bien y no por verdadera apetencia.

Los pequeños bafles adaptados en mis oídos comenzaron a susurrarme cosas que sólo yo entendía y nadie podía escuchar. Así, poco a poco y casi sin querer, comencé a acelerar el paso hasta adentrarme en los campos de las afueras de la ciudad cuando, de repente descubrí que la luz del atardecer me brindaba un paisaje conocido pero casi olvidado. Tanto que fue como una hermosa primera vez, llena de sorpresa y emoción.

Mientras los campos de cereal se meceaban a las órdenes del viento, la silueta de la minúscula ciudad arropada por la sierra recortando el horizonte, me recordó que la primavera siempre llega, tarde o temprano.

Con lágrimas de emoción comencé a trotar ligera para celebrar que aún queda sensibilidad para disfrutar y que haga bueno o malo, siempre podré alegrarme y llorar ante la belleza que, encantadora ella, me tiene manía persecutoria y allá donde voy se presenta sin llamar.

viernes, 21 de mayo de 2010

THE DREAM IS OVER (Soñar no es gratis)


He leído por ahí que la bonanza española ha durado unos quince años. A mi entender: durante quince años hemos vivido en el sueño de que somos ricos, iguales y todos podemos acceder a todo sin considerar la realidad de las propias posibilidades.

Sin darnos cuenta y sin hacer cálculos reales, la clase media española se ha dedicado a sucumbir ante la ensoñación de posesiones y riquezas que en realidad no le correspondían. Quien más, quien menos; ha intentado de alguna manera entrar en ese círculo vicioso de pseudo-crecimiento ejerciendo lo que tan elocuentemente algunos han tachado de “consumo irresponsable”, pero, realmente, ¿quién tiene la culpa de todo esto?.

Considero que hay una buena parte de culpa social por no haber sido conscientes de una realidad que siempre se mantuvo latente. Ya he comentado alguna vez que resultaba muy evidente que un país no se podía mantener a base de inmovilizado e industria pública. El motor económico de un país no se puede centrar en una industria que únicamente genera bienes raíces y mucho menos se puede pretender que sea la industria pública la que pague los sueldos de aquellos que buscan un mínimo de seguridad laboral. Pensando así, las cuentas salen fáciles: con la ruptura de la burbuja inmobiliaria se dispara el paro y con la disminución aprobada de los sueldos del funcionariado continúa la caída irremisible del consumo. En pocas palabras: nos caemos del guindo y despertamos del sueño.

Pero tampoco es cuestión de que entonemos todos al unísono un “mea culpa” cuando la realidad es que ni todos somos economistas como para haber podido prever lo que iba a pasar, ni mucho menos nos podemos culpar por haber querido mejorar cuando nos prometían que era posible y que no nos preocupáramos.

Durante ocho de los quince años citados, estuvimos gobernados bajo un sistema que supuestamente nos arrojó a los brazos del progreso, del paro mínimo, del “bienestar social”. Todo un sueño, un auténtico sueño que nunca tuvo sustento real y que sólo ahora podemos valorar realmente.

Quizá ha llegado la hora de entender que soñar dejó de ser gratis el día que empezamos a hipotecar la mitad de nuestro sueldo y preguntarnos quién nos metió en esto y cómo nos lo va a pagar porque me temo que el sueño no sólo se ha acabado: se está convirtiendo en pesadilla.

domingo, 16 de mayo de 2010

UNA EPOCA, UN MOMENTO... UNA CANCIÓN: "¡QUE LES DEN!"

Hubo una época, hace unos cuantos añitos ya, en que tuve la suerte de coincidir con unos cuantos de mis amigos en la misma situación: todos recién separados y quien más quien menos, despechado.

Debíamos sumar unos ocho o diez humanitos, saliendo todos los fines de semana con la única intención de ahogar las penas y poner a parir nuestras ex parejas. Recuerdo con cariño aquella época, aunque todos lo pasábamos (unos más, unos menos) mal, nos apoyábamos en la medida de lo posible y el trago se hacía más llevadero.

Como suele pasar, con el tiempo todos fuimos quemando fases entre las cuales se cuenta ese momento en que dejas de llorar y echar de menos para pasar a la rabia y al grito en voz viva del resentimiento por lo que no pudo ser. Así, hicimos de la siguiente canción nuestro himno:



El tiempo pasó, unos volvieron con su pareja, otros encontraron otra nueva y otros… ¡hay otros!... otros no aprendemos…

lunes, 10 de mayo de 2010

"POPPIS", "FOLKIS" CON GUITARRA

Abundan últimamente las referencias folk en los mundillos poperos. Me hago eco y alguna cosilla me va gustando:



Por cierto me viene "al pelo" en esta espiral de falta de inspiración en que ando inmersa. Ya volverán las musas... o eso espero.

viernes, 7 de mayo de 2010

TEMPORADAS

Es común pensar que, cuando se ha sobrevivido a una mala temporada, ya no ha de venir otra. Error.

La vida humana en sí es como un ciclo, un círculo que se cierra el día de la muerte. Dentro del “ciclo vital”, conforme pasa el tiempo, nos vamos encontrando bajo la influencia de situaciones más o menos favorables.

Con el asunto de la crisis, me hago más consciente de la realidad de esa sucesión de “temporadas” que compone la historia vital de un humano. Hay temporadas buenas, no buenas, normales, extrañas…

Considerando una temporada como un espacio de tiempo durante el cual se sucede una situación, dependerá del tipo de situación al que nos enfrentemos: buena o mala, nuestra sensación de bienestar o mal estar. Así, quizá sería cosa buena entender que unas veces las situaciones son favorables y otra no tanto a pesar de pensar que ya “habíamos tenido bastante”.

Que aburrida sería la vida si no existieran diferencias entre unas temporadas y otras.