jueves, 4 de agosto de 2011

¡QUE NERVIOS!


Se acercan las fiestas patronales de esta mi Güeskonsin querida del alama y como todos los años ¡ya me he puesto nerviosa!.  Sólo faltan cinco días y hay que apurar los preparativos: comprobar la ropa blanca, buscar la pañoleta verde, comprar la albahaca, preparar la bota de vino, reservar mesa para el almuerzo antes del chupinazo... ¡que estrés!.

Hay que ponerse de acuerdo y decidir cuántos somos, dónde nos encontramos, quiénes suben al chupinazo, dónde quedar con los que no, ¿reservamos para la comida del mediodía o mejor no por si estamos muy borrachos?.

Que no se nos olvide un protector estomacal antes de salir de casa y el ibuprofeno preparado en el botiquín para el día después.  Ah si! reservar para el vermout del día diez, día grande.

No sé si llegaré a todo.

martes, 2 de agosto de 2011

NUNCA ES TARDE


He leído por ahí que estamos asistiendo a la era de la prolongación de la longevidad humana. Cada vez hay más centenarios en el mundo y, dicen, la cosa puede ir en aumento. No sólo avanzamos tecnológicamente sino también evolutivamente, la especie mejora biológicamente hablando y me parece a mí que esto tiene sus ventajas y sus inconvenientes.

De inconvenientes no quiero hablar, esos ya los comprobaré en carne propia cuando me toque. Lo interesante son las ventajas. Ser un treintañero hoy en día (crisis mediante) es como ser un veinteañero pero con casa y coche… ¡esto sí es una ventaja!.

A sabiendas de esto, ya no es raro aprender a nadar a los sesenta o tener hijos a los cuarenta. Ya no sólo por saber de nuestra longevidad, sino por el ánimo de superación, por impulsarnos a nosotros mismos hacia la mejora de nuestras vidas nos encontremos en la edad que nos encontremos.

No me gusta esa frase de: “ya no tengo edad para eso”, soy más de la pregunta: “¿lo has intentado?”. Porque realmente pienso que nunca es tarde, al menos, para probar.

Palabra de Pensadora.