jueves, 31 de mayo de 2012

ROMÁNTICA CRACOVIA

En Polonia no hay trenes de Alta Velocidad.  Lo sé porque tuve que sufrir sus tres horas de tren tipo “Talgo Lento” para trasladarme de Varsovia a Cracovia.  Pero valió la pena.  Y mucho.


Así como lo impresionante de Varsovia es su reconstrucción, lo que sorprende de Cracovia es su conservación.  Por su ubicación, los nazis la emplearon como cuartel así que no la destrozaron.  El casco viejo Cracoviano cuenta con una plaza medieval despampanante, no cabe en una foto y menos con mi cámara.  Es tan grande que en su centro alberga un mercado, una pequeña iglesia e incluso una curiosa estatua objeto de mil y una peripecias de los miles de turistas que se pasan por ahí.  Es imposible sacar una foto sin que aparezca gente.




La ciudad es uno de los mayores atractivos turísticos del país. Sus calles y edificios coloridos se prestan a salir del abarrotado casco antiguo para adentrarse en el barrio judío, menos concurrido pero proveedor de una hospitalidad que pocas veces se encuentra en otros lugares.

Cerca de Cracovia se encuentra otra curiosa atracción turística: las minas de sal. Si, sí, allí tienen unas minas de sal cuyos mineros se dedicaron a tallar y decorar hasta convertirlas en otra de las mayores atracciones turísiticas de Polonia. Es una cosa curiosa pasearse bajo tierra contemplando galería tras galería el arte de unos señores que no tenían más academia que la experiencia en el manejo del cincel y el martillo.



Después de recorrerme la ciudad y al acostarme para descansar me sobresaltó la idea de lo que iba a ver al día siguiente.  Comprobaría la realidad de Auschwitz, el campo de exterminio nazi que hasta entonces vivía en mi memoria en forma de imagen cinematográfica.  Pero esa historia se merece otro post.

miércoles, 23 de mayo de 2012

VARSOVIA: Ciudad Fénix

Los capitanes (o comandantes… o lo que sea) de avión utilizan un inglés rápido y atolondrado que se mezcla con el ruido de las turbinas y que hace complicado pillar al vuelo (nunca mejor dicho) alguna frase completa. Agudizando el oído y las entendederas, comprendí que empezábamos a sobrevolar Varsovia.

A través de la ventanilla hice una composición rápida de lugar: ciudad europea del este con clarísima influencia de los años sometida al régimen comunista. Avenidas muy amplias y edificios muy cuadrados. Digamos, disposición práctica. Bien, me gusta la practicidad.



Conforme la iba descubriendo, Varsovia me iba encantando.  Resulta tremendamente sorprendente pasear por sus calles sabiendo que hace menos de setenta años aquello se hallaba totalmente destruido tras la segunda guerra mundial.  Y es que Varsovia es como un fénix que resurgió de sus cenizas, cosa la cual tiene muy orgullosos a sus habitantes y no es para menos pues gracias a la valentía y osadía de algunos de ellos, se pudieron conservar pinturas y pedazos de paredes, columnas, decoraciones y otras pistas que permitieran llevar a cabo una reconstrucción fiel y asombrosa de la ciudad antigua tal como era antes de que los nazis, a base de dinamita y fuego, la destruyesen bajo la impasible mirada de los rusos desde el otro lado del Vístula.




La película “El pianista” de Polanski rememora todos los acontecimientos que se sucedieron en la ciudad: desde la llegada del nazismo, la creación del gueto, la deportación masiva de judíos e intelectuales polacos, hasta la insurrección de Varsovia, la destrucción total de la ciudad y el final de la guerra. Tuve suerte hace poco de volverla a ver y me quedé paralizada, como petrificada delante de la tele dándome cuenta de que hacía tan sólo unos días yo había paseado por ese mismo lugar objeto del tremendísimo odio del padre de la peor desgracia humana conocida, maldito Adolf Hitler.

Que se revuelva en su tumba, Varsovia es un ave fénix que volvió a volar y así lo seguirá haciendo al ritmo de Chopin.

 

miércoles, 16 de mayo de 2012

JUICIO Y EXPERIENCIA


Recuerdo aquellas conversaciones adolescentes en las que mis amiguitas y yo nos planteábamos hipotéticas situaciones y buscábamos posibles soluciones o imaginábamos nuestras propias reacciones. Cada una teníamos nuestra opinión aunque con el transcurso de las conversaciones, cada opinión iba transformándose dependiendo del tema tratado. Hasta que un día una de nosotras opinó: “creo que nunca lo sabremos hasta que no nos ocurra”. Y se hizo el silencio.

Hoy en día las situaciones ya no son hipotéticas sino que son tan reales como que cada una nos vemos en situaciones tan diferentes como diferentes somos unas de otras. Así me doy cuenta de que sólo a través de la experiencia podemos juzgar para poder aconsejar mejor o peor. O mejor todavía, apoyar siempre que sea preciso.

Todos intentamos ponernos en el lugar del otro al intento de opinar. Lo malo es que muy difícilmente podemos hacerlo bien si no nos encontramos o hemos encontrado en la misma situación. Es muy difícil saber qué haríamos nosotros mismos si, por ejemplo, un hijo enfermara o si nosotros mismos enfermáramos gravemente. Cada cuerpo y cada cerebro son totalmente distintos y la experiencia es la única posibilidad de asimilar y, por ende, juzgar lo que no es de uno.


miércoles, 9 de mayo de 2012

CAMBIOS

Es común pensar que se necesita un cambio cuando las cosas no se presentan como las esperamos, pero vale la pena plantearse si son las cosas las que han de cambiar o somos nosotros mismos los que deberíamos replantearnos actitudes y necesidades.

Un simple cambio de actitud puede marcar la gran diferencia que nos sitúe en el lugar donde queremos estar sin tener que cambiar de domicilio o trabajo. Muchas veces, ese cambio que tanto creemos necesitar está en uno mismo y el día en que conseguimos interiorizar una nueva actitud frente a nuestras vidas, todo cambia sin haber cambiado nada, simplemente, nosotros lo vemos todo de otra forma.

Palabra de pensadora.

viernes, 4 de mayo de 2012

ABRIL



Se me fue el Abril y no me di cuenta. A lo mejor son los tiempos que corren. Quizá ha sido la acumulación de actividad. Tal vez los nuevos intereses más situados en actividades domésticas y campestres. Pero se me fue el Abril y no les conté nada.

Ahora queda una especie de hueco aquí en este extraño diario cibernético como si en Abril de 2012 no hubiera ocurrido nada. Como caído de mi calendario.

Sin embargo, aquí en el otro lado de la pantalla, la realidad es otra: cargada de vivencias nuevas en nuevos lugares que espero poder compartir cuando esa maldita inspiración que me tiene tan abandonada, se digne a aparecer.

Mientras tanto, sepan ustedes que sigo aquí. Sólo se me fue el Abril por ocupada.