sábado, 22 de diciembre de 2012

Crisis y Blogs


El otro día entrevistaban a Matías Prats en “El Hormiguero” (sí, lo veo casi todos los días ¿qué pasa?), le preguntaron por qué ya no hacía chistes durante el informativo y él contestó que las noticias que daba no merecían chistes pues eran demasiado serias.

Este blog fue fundado el mismísimo año de la entrada en la crisis, para entonces los post se encadenaban casi todos los días y abarcaban muchos temas desde la soltería (inspiración inicial) hasta chascarrillos y críticas burlonas sobre las noticias tontas que para entonces acaparaban los noticiarios. Era una época en que el asunto de la crisis se pasaba de soslayo, cuando la inercia de los “buenos años” todavía permitía pensar que la cosa no era para tanto.

Así pasaron un par de años en que leía e interactuaba con muchos blogs (mención especial a mi sin par compañero bloguero Pez Martillo). Incluso encadenábamos posts contestándonos unos a otros a través de los famosos “memes”. Fue como una especie de “era dorada bloguera”.

Hace tiempo que la cosa ha cambiado y ya no sólo es que no escriba cada día, es que ya no sé qué escribir y observo el mismo efecto en otros blogueros que tan apenas publican y mucho menos comentan. De hecho, muchos blogs que antaño aparecían en primer lugar de mi blogroll han desaparecido. Otros llevan allí, últimos de la fila, más de un año y dos.

Al principio pensé que los cambios en mi situación personal eran lo que influía. Luego pensé que a lo mejor nos estaba pasando que el Facebook o el Twiter se estaban apoderando de nuestras neuronas. Pero el otro día, al escuchar al Sr. Prats se me ocurrió que, aunque sea triste, la crisis también ha afectado a los blogueros: lo que ocurre es demasiado serio, no apetece escribir siempre sobre lo mismo y la inspiración desaparece cuando uno no sabe si llegará el día en que no pueda ni conectarse a Internet para publicar un post.

jueves, 20 de diciembre de 2012

Del trauma al cambio


Según la RAE, la palabra “trauma” proviene del griego y en su origen significaba “herida”.  Su definición es clara, inequívoca e incluye la variedad que más se utiliza en nuestros días: “Choque emocional que produce un daño duradero en el inconsciente”.

Cuando pensamos en un trauma, significado biológico-médico aparte, lo primero que pensamos es en un hecho doloroso que produce, tal y como la RAE también define, una “emoción o impresión negativa, fuerte y duradera”.  Muchos son los hechos que nos producen traumas, desde insignificantes hasta significativos.

Llevo un par de días pensando en cómo darle otro sentido a la idea del trauma.  Ocurre que últimamente y dada mi experiencia, personas conocidas y no conocidas que se enfrentan hoy en día a un cáncer ya sea en su propia piel o en la de otros, acuden a mí en busca que algún tipo de consejo o simplemente para conocer mi caso.  Lo entiendo.  En esos momentos uno busca algo con lo que compararse para intentar hacer una mínima predicción de futuro en busca de un ejemplo que les demuestre cómo van a ser las cosas a partir de ahora.

En estos casos, quisiera poder transmitir ideas positivas, ideas que conviertan el trauma en algo más llevadero, más humano, más fácil.  Pero también quiero ser realista, esto no es un camino de rosas pero tampoco de espinas, es algo que nunca termina y va desde la primera (o única) operación hasta el día en que te das cuenta de que no lo puedes olvidar y simplemente aceptas el cambio.

Así quisiera yo que se definiera este trauma.  Un trauma con un final constructivo, ni feliz ni infeliz.  Una etapa de la vida que te dirige en un sentido nuevo hacia un gran cambio que a veces (y sólo a veces) sólo puede percibir uno mismo.

jueves, 13 de diciembre de 2012

¿En qué piensa uno cuando....?


Anoche me dio por ver “Comando Actualidad”, había dos reportajes: uno sobre el mundillo inmobiliario actual y otro sobre valientes que hoy en día abren sus propios negocios. Me llamaron la atención especialmente dos casos, a saber:

- Una chica está a punto de ser desahuciada de un piso que había comprado hacía unos años. El reportero le pregunta cuánto estaba pagando de hipoteca, la chica responde unos 700€. El reportero le pregunta cuánto cobraba por su trabajo en el momento en que compró el piso, la chica responde unos 900€.

- Acompañan a un joven a la apertura de su nueva tienda dedicada a “algo así como cosas de para viajar”. El reportero le pregunta cositas fáciles como a qué público va dirigido su negocio o qué porcentaje de beneficio cree que puede llegar a obtener, el joven responde algo así como que no lo ha calculado.

Digo yo: ¿en qué piensa uno cuándo se compra un piso por unas cuotas mensuales superiores al setenta y cinco por cien del sueldo? ¿en qué piensa uno cuando monta un negocio sin hacer un mínimo cálculo o estudio de mercado?.

Así nos va…