martes, 16 de abril de 2013

ATONTADOS O ¿SALVADOS?


Por cosas de la naturaleza humana, estos últimos días he tenido que pasar unas cuantas horas de cada día acompañando a pensmother en el hospital (no preocuparse, todo bien). Total, que salía yo cansadísima y estresadísima del trabajo para meterme en la habitación del hospital donde la simpática compañera de la cama de al lado tenía siempre encendida la tele con el programa vespertino tan famoso llamado “Sálvame”.

La primera vez yo me dedicaba a mirar hacia otro lado y a resolver junto a mi madre los enigmas del “pasapalabra” o “ahora caigo”, pero había una especie de energía extraña que siempre me hacía tornar la mirada nuevamente a la pantalla de la “compi”. No sé, era como una especie de atracción mística o espiritual... Hasta que finalmente me rendí y me entregué a la visualización de la tele de al lado.

El resultado fue estupendo. ¡Me relajé! Y durante media hora o una hora diaria el mundo y mis problemas dejaban de existir para dar paso a una especie de estado de meditación contemplativa que nunca había experimentado. Y lo más curioso es que si ahora mismo me pidieran un resumen de todo lo que ví, sinceramente, no sabría hacerlo. Tengo un vago recuerdo de un montón de gente vestida de novia, pero nada más.

Es curioso ¿verdad?. A ver si va a ser cierto aquello de la felicidad del ignorante.