miércoles, 8 de octubre de 2014

El Valle de Langtang



Sitares y Tablás resonaban lejanos cuando un nuevo bache me trajo a la realidad del minúsculo espacio que ocupaba mi gran cuerpo en el autobús que, plagado de turistas, guías y porteadores, serpenteaba por las faldas de las montañas.  Había conseguido dormir un poquito a pesar de la música que ahora retronaba en mi cabeza ubicada justo al lado de un bafle de la época de la última visita de los Beatles al Nepal.   Todas las incomodidades fueron olvidadas cuando recordé que por fin iba a culminar mi objetivo final en Nepal: pisar el Himalaya.

Elegí el Valle de Langtang por ser uno de los menos visitados y por su cercanía al Tíbet, albergando varios asentamientos de refugiados tibetanos que sabía le concederían al trekking por estas tierras ese ambiente que tanto me recordó a aquellos libros del Lama Lobsang Rampa que devoré en mi juventud.



¡Que ilusión caminar a través de la cordillera más alta y extensa del mundo! Cruzar puentes colgados sobre profundas gargantas y ríos de aguas salvajes como sus montes que crean un horizonte vertical que se pierde hacia el universo.  Atravesar bosques llenos de vida y distintas tonalidades que van cambiando con la altitud lo mismo que cambian nuestras ropas y nuestros temples.






Hoy cierro los ojos y me recuerdo jugueteando a rodear los chortens y los muros maní por la izquierda para respetar el budismo que allí se respira convertido en un ambiente místico inspirado en las inmensas montañas que nos rodeaban.  Montañas que siempre soñé pisar y que tanto miedo me daban hasta que comprobé su docilidad cuando las tratas bien.  Hoy creo que el Himalaya sólo se deja conquistar por quienes le desean sin interés, sin querer ser el primero ni el mejor, sin ganas de demostrar nada más que el amor por las alturas y el silencio que las acompaña.









No imaginé que, tal como me habían advertido, serían las personas y no las montañas lo que me enamoraría de este reino de mejillas sonrosadas, trenzas infinitas y sonrisa perpetua.







Continuará...




2 comentarios:

Laura dijo...

Me reservo para otro lugar menos capado la visualización de todas las fotos. Las que sí se han cargado me llegan al estómago en forma de estremecimiento... Ay, ¡qué poco queda!
Sigo tu crónica cual guía de viajes.
Besos!

PENSADORA dijo...

Ya verás que bonito!! además vas en la época ideal.