viernes, 27 de febrero de 2015

Hermosa Secta


El martes pasado Venezuela se convulsionó ante el terrible asesinato a sangre fría de un muchacho de apenas 14 años.  No fue ni es la única víctima diaria de aquel bello pero convulso país que me vio crecer.  Víctimas de los delirios de grandeza de sus mandatarios que alimentan su sed de poder engañando a unos y sometiendo a otros.

Desde que se produjeron los hechos, hemos asistido al tradicional y lamentable discurso del presidente de la nación venezolana excusando su mal hacer.  Ayer, ese señor adiestra-pajaritos, tachó de “Secta de Derechas” a una organización que aunque ciertamente tenga un buen componente derechista, tiene bien poco de secta.  Los grupos scouts que se encuentran repartidos por todo el mundo tienen un carácter educador en valores, esos valores que muchas veces no se encuentran ni en casa ni en la escuela.

La infancia, aunque corta, es la época que determina quiénes seremos el resto de nuestras vidas y dicen que uno es de donde de cría así que, en mi caso, cuarta parte de mi corazón es venezolana y además todo él se recubre de una capa de voluntad scout que me ha acompañado en mi obrar desde que lamentablemente hube de abandonar las filas de semejante organización.

Como en todo, uno puede no estar de acuerdo en algunas cosas y en mi caso, la organización militar y el entorno cristiano de los scouts no son de mi gusto.  Pero sí son de mi gusto el amor por la naturaleza, el querer dar lo mejor de mí, la voluntad de ayuda, el civismo y la independencia que me inculcaron las actividades semanales y los campamentos en que me sentí libre y capaz gracias a las enseñanzas de mis dirigentes y la ayuda de mis compañeras y compañeros.

Si tuviera hijos, seguro intentaría que fueran scouts.   No se me ocurre otra manera más bella de crecer que compartiendo y aprendiendo como yo lo hice.

Allá el señor inculto e indecente ese que ve en nosotros una secta, que siga buscando excusas para su dictadura encubierta.  En la Derecha o en la Izquierda, scout o no, asesinar un niño es un delito contra la humanidad.


Palabra de Pensadora.



lunes, 2 de febrero de 2015

Confesores Modernos



No he consultado estadísticas al respecto pero tengo claro que el censo de creyentes católicos disminuye exponencialmente en un sangrado masivo que tiene difícil cura.  Y hablando de curas, en ellos me he puesto a pensar cuando he recordado mi última sesión de estética.  El “ave maría” cambiado por el “bueno, ¿qué tal?” pero por lo demás, casi igual a un acto de confesión.

Llego, me tumbo cómodamente y cuando el primer tirón me hacer ver estrellas y elefantitos volando, empiezo soltar prenda.  “Pues chica, hoy un poco pocha, porque… bla bla bla….” Tirón “bla bla bla” tirón “y fíjate que… bla bla bla” tirón “date la vuelta Pens… bla bla bla”.  “Hala Pens, esto ya está” en vez de “me rece un padre nuestro y cuatro ave marías” y para casa.


Todo muy normal hasta que una hace un stop cerebral y empieza a inventariar ocasiones similares en la peluquería, en el trabajo atendiendo algún cliente, ese taxista tan simpático… ¡estamos rodeados de confesores! ¿para qué queremos curas?.