LA IMPORTANCIA DEL “TE QUIERO”

Decir “te quiero” no creo dependa de la intensidad con que se quiere a alguien, si no del hecho de hacerlo.
El otro día, durante una agradable conversación con uno de mis mejores amigos, surgió este tema: Decir “te quiero” o no decirlo, cuándo, cómo y a quién.
El “quien” se centró en la pareja, así que partiendo de un objeto en particular compartimos nuestros puntos de vista sobre momento, lugar y sentimientos desencadenantes de esa expresión vocal de amor hacia alguien. Mi amigo defendió que no hay que decirlo hasta estar totalmente seguro y que, además, hay que hacerlo con la cabeza, así pues, sólo lo diríamos cuando estamos totalmente seguros, el amor que sentimos se nos escapa a borbotones por todos los poros del cuerpo y tenemos la certeza de la durabilidad de ese sentimiento. Sin embargo, yo, muy femenina, defendí que se ha de decir, simplemente cuando así se siente, en el momento y en el lugar que apetece, simplemente cuando el cuerpo (entiéndase corazón, alma…) así lo pide.
De esa simple y corta conversación parte mi idea de que como en todo, en el sentir, hay intensidades y que las palabras no han de ser precisamente las que definan la intensidad o realidad con que se viven los sentimientos. De la misma manera que no me cuesta nada decirle a un amigo o amiga cuánto le quiero, no es problema para mí decirle a mi pareja, en el momento en que así lo siento, que le quiero, sin que esto suponga para mí desahogo o intencionalidad alguna más que la simple y mera comunicación de sentimientos.
Decir “te quiero” no ha de suponer un trastorno de clase alguna. Decirlo ha de ser únicamente un sistema de comunicación, el acompañamiento perfecto a todas nuestras acciones encaminadas hacia el bien de la persona que amamos.
Palabra de pensadora.
El otro día, durante una agradable conversación con uno de mis mejores amigos, surgió este tema: Decir “te quiero” o no decirlo, cuándo, cómo y a quién.
El “quien” se centró en la pareja, así que partiendo de un objeto en particular compartimos nuestros puntos de vista sobre momento, lugar y sentimientos desencadenantes de esa expresión vocal de amor hacia alguien. Mi amigo defendió que no hay que decirlo hasta estar totalmente seguro y que, además, hay que hacerlo con la cabeza, así pues, sólo lo diríamos cuando estamos totalmente seguros, el amor que sentimos se nos escapa a borbotones por todos los poros del cuerpo y tenemos la certeza de la durabilidad de ese sentimiento. Sin embargo, yo, muy femenina, defendí que se ha de decir, simplemente cuando así se siente, en el momento y en el lugar que apetece, simplemente cuando el cuerpo (entiéndase corazón, alma…) así lo pide.
De esa simple y corta conversación parte mi idea de que como en todo, en el sentir, hay intensidades y que las palabras no han de ser precisamente las que definan la intensidad o realidad con que se viven los sentimientos. De la misma manera que no me cuesta nada decirle a un amigo o amiga cuánto le quiero, no es problema para mí decirle a mi pareja, en el momento en que así lo siento, que le quiero, sin que esto suponga para mí desahogo o intencionalidad alguna más que la simple y mera comunicación de sentimientos.
Decir “te quiero” no ha de suponer un trastorno de clase alguna. Decirlo ha de ser únicamente un sistema de comunicación, el acompañamiento perfecto a todas nuestras acciones encaminadas hacia el bien de la persona que amamos.
Palabra de pensadora.
Comentarios
No, no lo creo. Pero en esto opino como él.
Es más, a veces no hace falta decirlo. Basta una mirada, una caricia, un beso, un roce...
Uuuuyyyyy, qué poco Jevi estás ultimamente. Cuidate, preciosa
ommmmmmmmmmmmmm
:)
Un saludo
(Novell)
NOVELL: puede desconectar el sonido de la ovejita pusando sobre el botón que tiene forma de altavoz.
PARA TODOS: gracias por venir y pues eso, que si se quiere, que se diga que es gratis.
Saludos varios!
Una vez alguien me dijo que cuando en una relación hay que decir "te quiero" es que no va muy bien (lo dijo un hombre, claro).
En fin...