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Una época, un momento… una canción: “Zombie”

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Corrían mediados de los noventas del siglo pasado.  Yo era una post-adolescente con ínfulas de adulta que se encontraba trabajando como nómada en una feria itinerante de artículos internacionales.  Llegué a Barcelona con la mochila al hombro y todos los miedos de una zagala de 19 años que se enfrentaba a su primera vez trabajando fuera de casa. Rápidamente hice migas con mi compañera de stand, apenas un año menor que yo, con la que compartimos cenas y largas comidas contándonos intimidades a sabiendas de que difícilmente nos volveríamos a encontrar.  Un día, de regreso a nuestros puestos, avistamos un cartel que anunciaba el concierto de los irlandeses “Cramberries”, sin ninguna duda nos pusimos a buscar alguien que nos sustituyera aquella noche hasta que convencimos al hermano pequeño (tanto como nosotras) del muchacho del stand vecino que allí se quedó encantado de ganarse unas pelillas así casi sin querer. Acaba de sonar “Zombie” en la radio y me ha transpor...

Bendito trío maldito

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Con la edad los gustos cambian y se suavizan.  Así, a pesar de no ser la música que me compraba o escuchaba habitualmente, hubieron tres señores nacionales que para mí fueron tres grandes y digo “fueron” porque fue justo ayer cuando desapareció el último que quedaba de aquel trío que parece haber sido maldito por sus cortas existencias pero bendecido por los dones de la creatividad. Enrique Urquijo fue el primero en caer, tan grotescamente como su gusto por la heroína, una tarde le encontraron muerto en un portal de Malasaña.  Recuerdo la noticia y recuerdo no hacerle caso.  Admitiré que es el que menos me gustó, pero su “Agárrate fuerte a mí, María” que no se refería a la protección hacia su hija sino de su propio miedo, fue una canción que me impactó. Con Antonio Vega sí tuve un par de inconfesables flechazos: “El sitio de mi recreo” y “Se dejaba llevar” eran y son quizá demasiado dulces para lo que se suele esperar de mis gustos musicales, pero me gustan por...

La gran decepción

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Intenten visualizar esta imagen: un ateneo libertario, un grupo de personas reunidas en él.  Irrumpe una persona que en cualquier caso y cualquier género (hembra o macho) vestiría de una manera especial que dejara ver claramente su poderosa cultura.  Ese tipo de persona que todos conocemos, el típico “cultureta” que sabe mucho de muchas cosas pero ninguna práctica y que tampoco sabe practicar muchas cosas pero sí sabe hablar sobre ellas.  ¿Lo visualizan? ¿se lo imaginan? Seguro que muchos (de los pocos que aún me lean) me han entendido rápido y seguro conocen alguna persona de este tipo. Pues bien, todo lo descrito se aplique ahora a los señores y señoras del recién nacido “Podemos” que, aparte de dar la nota, ya pueden con poco.  Hubo un tiempo en que casi me creí que alguna cosa era posible, pero a la hora de la verdad ya no diré la frase tan manida de que “son igual que los demás” porque no, no lo son, es otra cosa, otra clase.  Pero son algo que lam...

“Mi pequeña y dulce Lily”

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He pasado el fin de semana descansando gracias a un ligero constipado que me ha servido de excusa perfecta para aposentarme y no preocuparme por desniveles, meteorologías, gps’s, mapas, crampones, piolets, raquetas y/u otros elementos de tortura montañeros.  Así pues, me he entregado a la cultura haciendo doblete cinéfilo y disfrutando de dos de las nominadas a los Oscar de este año. "Carol" no me decepcionó.  Me hizo, una vez más, sentirme orgullosa de mi feminidad.  La delicadeza con que se trata un tema que para algunos puede resultar escabroso me hizo sentir cómoda y optimista respecto a la evolución y aceptación que comienza a disfrutar la homosexualidad en nuestra sociedad actual.  Una película valiente con tintes feministas y una interpretación impecable como ya me tiene acostumbrada la bella Blanchet. Otra cosa fue “La chica danesa” que me encandiló y enamoró, tanto que tuve que informarme al llegar a casa sobre aquella pequeña y dulce criatura ...

Proposito de No enmienda

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Se terminó 2015 con dos meses enteritos desaparecidos a través del océano vacuo en que se ha convertido mi literatura.  Como si no existieran, mayo y diciembre desaparecieron de mi calendario blogger mientras el tiempo se sucedía imparable.  Es el tiempo el que me ocupa últimamente.  Implacable, me trajo hasta mi cuarta decena sin enterarme y aquí me encuentro incómoda intentando despedir mi juventud y bendecir una adultez que no me apetece porque no la entiendo ni la reconozco.  Será porque me educaron para una cosa y estos días en que me desenvuelvo son muy distintos a lo que imaginé para una mujer de mi edad actual. Así que no hay nada que enmendar.  Me gusta lo que hay aunque pase el tiempo.  Un concierto y un viaje al año como mínimo son mis metas habituales y cumplidas ya en el 2015 habiendo visitado Croacia y habiendo disfrutado de ACDC, Lenny Kravitz y Kings of Leon.  A la montaña siempre que el cuerpo y la meteorología lo permi...

Meeting Alma Velasco

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Isabel Allende me describe a Doña Alma Velasco y yo me la imagino elegante al estilo de San Francisco.  Con el pelo cano pero limpio y conservado, la figura desfigurada por el paso del tiempo pero conservada por la buena alimentación y el yoga.  Vestida con una mezcla ecléctica de prendas sencillas lo mismo que bien elaboradas sobre tejidos nobles y coloridos de Asia. La enfermera llama a otra paciente y levanto la cabeza para observar a mi alrededor que llevo un rato absorta en la lectura de “El amante japonés”.  A la sala de espera llegan una mujer más o menos de mi edad o quizá más joven que viene acompañando a una señora de pelo cano limpio y bien peinado (sin lacas, tal como es), pantalones y jersey negros adornados con un colorido collar de plata y pedrería opaca.  Unos zapatos de esos que balancean marrones y un bolso de colores naranjas que recuerdan a una lama tibetano, cierran el total de un vestuario y una pose que de repente me hacen sonreír. ...

La moda de la montaña

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Hoy he leído un artículo que trata sobre la ausencia de ascensiones al Everest durante el 2015 .  El autor aprovecha la ocasión para realizar un repaso al problema de la masificación de las grandes cumbres planetarias y sus intentos de regulación.  En el caso de Nepal, pretenden limitar la concesión de permisos solamente a personas que aún guiadas, sean capaces de ascender pos sus propios medios.  Es decir, Nepal no concederá permisos a personas mayores, menores o minusválidas.  Y miren ustedes, no pongo el grito en el cielo a pesar de estar a favor de potenciar la accesibilidad, pero a las viviendas y los puestos de trabajo, no a montañas extremas.  ¿Por qué? Pues porque no todo el mundo puede y no todo el mundo debería.  Porque estos montes no sólo se suben porque están allí, se suben porque se puede, porque se tiene capacidad física y mental. En el caso de los Alpes y otras cordilleras, se encarecen los servicios.  El autor nombra el R...