SACAR EL LADO BUENO (o esperar a que salga el arcoiris)

Parece una cosa tonta. Como si se tratara de una solución mágica que poco tiene que ver con la realidad.
Error.
Sí es posible sacar el lado bueno de las cosas y no es nada mágico. Como siempre, es sólo una cuestión de actitud.
Cuando algo malo nos ocurre o pensamos que puede ocurrir tendemos a pretender adivinar el futuro sin darnos cuenta de que en una situación de estrés o bajo la influencia de un estresante es imposible ver algo con claridad, menos aún el futuro.
Peor aún, las visiones de futuro que nuestra mente (¡mala, mala y mala!) nos devuelve suelen ser catastróficas, negativas. Esto sucede primero porque erramos en pretender predecir el futuro y segundo porque nuestra mente necesita un pensamiento más realista y menos subjetivo, al no recibirlo, se basa únicamente la parte que estamos utilizando: la negativa.
De esta manera, bajo la influencia de pensamientos estresantes (tristes, confusos, subjetivos) es muy difícil encontrar solución a un problema o encontrar claridad en el futuro.
Lo mejor es permitir que la situación o el problema siga su propio rumbo. Relajarnos, permitirnos caer, llorar si es preciso y aclarar ideas. Plantearnos qué es lo peor que puede ocurrir y restarle importancia. Pensar que, en el peor de los casos, podemos sufrir alguna perdida o generar algún tipo de cambio.
Las pérdidas, los cambios, con el tiempo, se pueden convertir en oportunidades de aprender, de crecer, de mejorar. Ése es el lado bueno de las cosas.
Hay que recordar que, tras grandes tormentas, aparecen grandes arcoiris.
Palabra de pensadora.
Error.
Sí es posible sacar el lado bueno de las cosas y no es nada mágico. Como siempre, es sólo una cuestión de actitud.
Cuando algo malo nos ocurre o pensamos que puede ocurrir tendemos a pretender adivinar el futuro sin darnos cuenta de que en una situación de estrés o bajo la influencia de un estresante es imposible ver algo con claridad, menos aún el futuro.
Peor aún, las visiones de futuro que nuestra mente (¡mala, mala y mala!) nos devuelve suelen ser catastróficas, negativas. Esto sucede primero porque erramos en pretender predecir el futuro y segundo porque nuestra mente necesita un pensamiento más realista y menos subjetivo, al no recibirlo, se basa únicamente la parte que estamos utilizando: la negativa.
De esta manera, bajo la influencia de pensamientos estresantes (tristes, confusos, subjetivos) es muy difícil encontrar solución a un problema o encontrar claridad en el futuro.
Lo mejor es permitir que la situación o el problema siga su propio rumbo. Relajarnos, permitirnos caer, llorar si es preciso y aclarar ideas. Plantearnos qué es lo peor que puede ocurrir y restarle importancia. Pensar que, en el peor de los casos, podemos sufrir alguna perdida o generar algún tipo de cambio.
Las pérdidas, los cambios, con el tiempo, se pueden convertir en oportunidades de aprender, de crecer, de mejorar. Ése es el lado bueno de las cosas.
Hay que recordar que, tras grandes tormentas, aparecen grandes arcoiris.
Palabra de pensadora.
Comentarios
Saludos guapo! ya te llamaré luego.