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EL DÍA MÁS CORTO DEL AÑO

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Me cuesta creer en las cosas que no se pueden explicar científicamente, con números o cambios físicos de materia. Sin embargo, cada vez noto más las diferencias que se suceden cuando las estaciones meteorológicas hacen su entrada o salida. Los entre-tiempos de otoño y primavera tienen un algo especial, el calor llama a la actividad, al movimiento, al abandono de la madriguera. Lo mismo que la llegada del frío invita al recogimiento, a la entrada en la madriguera en busca del calor arrebatado en la calle. El día más corto del año se convierte en ese día calmo, plácido. Como un día de limpieza general del hogar pero en el alma.

INCOMODIDADES EJECUTIVAS

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La vida ejecutiva “rural” tiene el inconveniente de que, a veces y sólo a veces, obliga a desplazarse y asistir a reuniones, seminarios y otros eventos. Siendo “rural”, se han de preparar estas citas con algo de antelación y así surge la primera incomodidad: hay que “dar imagen” y, como representante empresarial, enfundarse en el correspondiente e incómodo modelito con tacón incluido (eso por ser fémina, en el caso opuesto lo de la corbata también tiene su qué). Otra incomodidad aparece cuando, tras unas cuantas horas de viaje en posición sentada, hay que sentarse de nuevo: bien para debatir o negociar, bien para atender las ponencias que correspondan a la ocasión sean éstas interesantes o no. Pero la gran incomodidad, la magna incomodidad ejecutiva tiene un tinte escatológico pues, cuando hay que pasar el día entero sentado, rodeado de gente y concentrado en atender o que te atiendan, lo de las flatulencias puede resultar un auténtico infierno. Sin posibilidad de alejarte, abri...

DE REPRESENTACIONES Y REPRESENTANTES

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Salí ayer a darme un paseo bloguero. Primero eché un vistazo en El Espejo de la Realidad que me mandó sin querer al Rincón del Náufrago . En ambos lugares me encontré la crítica al asunto de una frase muy utilizada últimamente por los nacientes movimientos sociales “apolíticos”. “No nos representan” rezan muchas de sus pancartas. A mí me gusta la frase porque, en efecto, yo misma no me siento representada por los sucesivos gobiernos bajo los cuales he vivido desde que tengo uso de voto. Sin embargo, estoy de acuerdo con lo que se deja entrever en sendos escritos de los simpares Douce y Pez Martillo. ¿Se nos pasa por la cabeza que, muy posiblemente, nuestros políticos no dejan de ser el reflejo de nuestra sociedad?. Es posible que sea cierto lo de la no representación en algunos casos, pero conforme crece “el movimiento” me voy haciendo más consciente de que las minorías existen y de que, ciertamente, están poco representadas. Por eso se llaman (o nos llamamos) “minorí...

UNA EPOCA, UN MOMENTO… UNA CANCIÓN: GANAS DE SALTAR

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Regresaba el otro día por la autovía de Zaragoza dirección a mi Güeskonsin cuando por la radio van y me ponen la archifamosa “jump” de Van Halen, oyes, que me entró un no sé qué. Casi paro el coche y me pongo a brincar allí mismo, así yo toda entera. Y es que me vinieron a mente las noches de juventud, cuando lo que servidora bailaba era más rockero que maquinero a pesar de las modas de entonces (¡como pasa el tiempo!). El bar que frecuentaba sólo disponía de música Heavy extranjera, estaban prohibidos los grupos de rock en español y yo lo agradecía. Así, cuando a altas horas de la madrugada, de repente, sonaba ese sintetizador con las primeras notas, dejaba la cerveza en la barra y me preparaba para saltar al ritmo de los Sres. Halen…

ESPERANDO EL OTOÑO

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Apenas caen hojas. Los árboles están confundidos con eso de la longitud térmica de estos días… por la noche parece que sí, que es hora de detener la actividad y prepararse para el invierno… pero durante el día el sol calienta igual que en primavera. Así no hay quien se aclare. Los atardeceres tienen esa luz otoñal, pero todavía no hace el primer fresquito de estas fechas que nos invita a olvidar las terrazas y pasar directamente al hogar con la incógnita de si ese será el día en que volvamos a poner en marcha la calefacción. Será porque Julio se convirtió en otoño que ahora Octubre quiere su revancha y para no ser menos se nos disfraza de primavera. Ando acumulando gotitas del calor este que nos viene regalado, para por si al final no llega el esperado otoño y nos vamos directamente al invierno. Que ahora está de moda lo de guardar para cuando no haya.

LA ANTIMODA (O LA MODA DE LO RARO)

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Siempre defiendo que nos encontramos sumergidos en una época de cambio evolutivo y, por tanto, de cambio social. Esto supone que todo lo social, incluidas las artes, toman nuevos y diferentes rumbos. Hoy en día, crisis mundial mediante, el arte está más de moda que nunca y todavía más de moda están las corrientes artísticas anti-comerciales. Aquellas que se descuelgan de los circuitos convencionales. Me resulta curioso observar cómo, cada vez más, la gente se vuelca en aquello que parece más raro o poco comercial, como si cuanto más raro, diferente o “alternativo” más “molón” resulta. Es interesante observar que los festivales de música independiente o de tendencias artísticas en general (pequeños festivales multidisciplinares, por ejemplo) se llenan cada vez con más facilidad y yo no dejo de preguntarme si quienes allí asistimos, en realidad, buscamos y encontramos belleza o si sólo es cuestión de moda.  

SARRIOS EN LA NIEBLA

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El amor por la montaña tiene de malo que, en un momento dado, uno puede “encenegarse” y por aquello de “aprovechar el día”, echar a andar cuando las condiciones no sólo no son las idóneas si no que son las peores. Así ocurrió este domingo cuando, nada más llegar al punto de partida, el día ya amenazaba y de hecho llovía. Sin embargo, un nutrido grupo de valientes decidimos aventurarnos a sabiendas de que podríamos sufrir los embates de los primeros efectos atmosféricos otoñales. Mi querido pirineo nos absorbió de tal manera que un grupo de veinticinco personas, caminando bajo la lluvia y el viento, tan apenas se sentía. No teníamos miedo. Teníamos frío y hambre pero ganas de llegar a nuestro destino, así que el silencio acompañó todo el camino y solo se rompió cuando, llegados al valle de los sarrios, sus orgullosos habitantes salieron a vigilarnos. La lucha contra la naturaleza suele ser batalla perdida, pero ocurre que, si uno presta atención, el sufrimiento y el miedo se compe...