Entradas

Póker relacional

Imagen
El póker no me gusta porque no es un juego limpio.  Es un juego que requiere engaño, perspicacia o picardía, manipulación y un profundo conocimiento de las personas.  Todo orientado a ganar para uno mismo y dejar sin blanca al contrario.  Es un juego en el que no hay equipo, sólo contrarios.  No hay diversión, sólo suspicacias, negociaciones y adivinanzas.  Todo bajo mano, oscuro. Y todavía me gusta menos cuando se utilizan las mismas tácticas de juego en las relaciones interpersonales porque es ahí donde más daño hace la manipulación.  Me sorprenden, pero sobre todo asustan, esas personas que viven la vida como dentro de una mesa de juego.  Personas que no tienen vida propia y lo poco que tienen lo dedican a manejar situaciones, a jugar con las personas como si fueran naipes que pueden utilizar y desechar a su antojo.  A manejar las situaciones para su propio y único beneficio.  Personas extremadamente inteligentes pero también e...

¿Cómo te gustan los huevos?

Imagen
Últimamente me ha dado otra vez por fijarme en nuestro comportamiento humanito, particularmente en el lado fémina que por naturaleza me corresponde.  Fijándome en mis semejantes me he dado cuenta de que algunas mujeres se adaptan exageradamente a las vidas de sus parejas y/o amigas dejando de lado la esencia de la joven que una vez fueron. Pensando en alguna de ellas, me ha venido a la cabeza el domingo aquel en que viendo por tercera, cuarta o vaya a saber usted qué vez la película “Novia a la fuga”, tuve una revelación gracias a una escena en la que Julia Roberts en su papel de eterna novia huida se sienta en la barra de un bar y pide unas cuantas raciones de huevos cocinadas de diferentes formas con la firme intención de comprobar cómo le gustan los huevos: ¿fritos? ¿revueltos?... Entonces decidí empezar casi de cero, sentarme en la barra de mi propia vida para elegir por mí misma y únicamente bajo mi propio criterio, todo aquello que realmente a mí y solo a mí me...

Antes de que se me pase agosto

Imagen
Que no tenga tiempo de escribir ni de leer no significa que esté muy ocupada, sólo que el tiempo ahora lo ocupo en otros asuntos como mirar al limbo o rascarme el ombligo que para eso es tiempo mío. Pero no quisiera dejar pasar otro mes sin recordarme a mí misma que antes escribía y sacaba tiempo para hacerlo.  Porque me inspiraba.  Porque pasaban cosas que me inspiraban.  Y porque la inspiración estaba conmigo.  Ahora que no lo está, a ratos, le guiño el ojo para que sepa que estar estoy aunque ella no me haga caso. Así que meto los dedos gordos en las orejas y extiendo las palmas mientras muevo los dedos a la vez que hago una sonora pedorreta sacando la lengua con mi gesto de burla... estoy aquí... lero lero!! a que no me cojes!!

Las Bahías de Montenegro

Imagen
¿Quién me hubiera dicho a mí que un día entraría en una Ermita en medio del mar? Te digo yo que nadie.  Pero ahí llegamos, después de un buen rato de autobús surcando curvas y más curvas, recorriendo recodos marinos a las faldas de montañas que debieron ser testigos de sangrientas batallas.  Las Iglesias de San Jorge y Nuestra Señora de las Rocas se encuentran en el centro de la Bahía de Perast y están alzadas sobre un islote natural y otro fabricado por los pescadores que antiguamente veneraron supremamente a la Virgen y yo se lo agradezco porque aunque no sea yo muy religiosa, he de admitir y admito que sendas construcciones resultan bellas y decorativas en este rincón adriático que me hace suspirar por sus cumbres bañadas de mar. Continuando por las faldas de estos montes que conceden aspecto de fiordo al lugar, nos llegamos a Kotor.  Una ciudad medieval prima hermana del Dubrovnik que nos espera de regreso al atardecer de esos que una sólo se encuentra en los vi...

Los tejados de Dubrovnik

Imagen
Y luego me quejo de que se me va el mayo cuando lo  cierto es que me lo he comido a medias con Bonito que me acompañó a callejear por esta ínfima ciudad mediterránea que, hoy en paz, acaba de sobrevivir a una de las peores guerras del siglo pasado que se extendió incluso a principios de este. Esta es la manera de conocer Dubrovnik.  Subir y bajar las escaleras salpicadas de faroles que hacen la veces de carteles y callejear sus callejones salpicados de plazas grandes y pequeñas atesorando rincones que invitan a detenerse y escuchar. Y luego el atardecer.  De esos de disfrutar en la calle y sobre ella.  Respirar aire marino.  Observar las aves contrastar sobre los azules de mar y cielo.  Dejarse seducir por los tejados naranjas coquetos como nadie... Lo mejor de Dubrovnic: sus tejados naranjas en perfecta combinación con el azul del planeta.

Otro mayo cualquiera

Imagen
Y se me escapó el mayo otra vez.  Segunda consecutiva y sin poder recuperarlo oiga, porque mayo es tiempo y el tiempo nunca se recupera: se pierde o se gana, tal cual. El tiempo pasó sin poder (ni querer en realidad) contarlo, pero una aquí sigue.  Cabezona.  Empeñada en escribir aunque sea de vez en cuando y aunque sea poco y mal.  Porque hay cosas que contar y poco tiempo que dedicar, pero las ganas son y siguen. Continuará…

Alegría

Imagen
Al acercarme a la cola del súper me sentí molesta pues tenía delante una chica con un carro rebosante y una anciana con pinta de lenta.  Y yo tenía prisa. Llegó el turno de la anciana y la cajera le llamó por su nombre.  Alegría sonreía mientras giraba la cabeza hacia un lado poniendo el oído derecho dirigido a la voz que le sugería el importe a pagar.  Y siguió sonriendo mientras le pedía a la cajera que alguien le acompañara a buscar una cosa que no se acordaba como se llama pero que si la veía, lo sabría.  Y llamaron a otra muchacha que tomó el brazo de Alegría para acompañarla en busca del producto fantasma.  Sonreían ambas mientras se alejaban de la caja donde yo, inevitablemente, había empezado a sonreír olvidando todas las prisas. Gracias Alegría por alegrarme el día.