Muy interesante, ciertamente. Oye, una pregunta. Veo que has cambiado la música, pero la que has puesto no la conozco y me gusta mucho...me la tengo que bajar.
Hace poco un amigo me comunico su gusto por una chica. Hace un par de días, mientras filosofábamos o más bien divagábamos sentados en una terraza, la chica en cuestión pasó cerca de nosotros. Inmediatamente apelé a mi amigo para que actuara en consecuencia a su confesión de días atrás. Fue su contestación lo que me hizo pensar y me trae a este post. Me dijo, más o menos, que ahora que la conocía un poco mejor ya no le atraía porque le parecía demasiado independiente. Que la chica en cuestión, estaba en su mejor momento y sola. Y digo yo, ¿no es el mejor momento para establecerte en pareja cuando te sientes bien a gusto contigo mismo, el momento tu plenitud?. Yo pienso que precisamente cuando estás fuerte, cuando te vales por ti mismo, cuando no necesitas nada más que a ti mismo: es cuando estás preparado para aportar algo a los demás. Y, desde luego, no hay relación más sana que la que se establece entre dos personas plenas y llenas de cosas que aportar la una a la otra. El resto sería...
Cuando escribí mi primera entrada en este blog todavía no había estallado del todo la crisis que tanto cambió las vidas de tanta gente. Para entonces se sucedían las noticias de los aumentos de población padeciendo estrés, ansiedad y tantas otras afecciones cerebrales. Era una época en que, mal que nos pese admitirlo, se vivía bastante bien en España y amí me dio por pensar que de puro “vivir bien” teníamos la posibilidad de centrarnos más en nuestros problemas internos lo cual se traducía en ciertos problemas de locura menor, soledades o desarraigos por la frivolidad de la “buena vida”. Esto sí ha cambiado: Con la crisis los problemas se convirtieron en vitales, en cuestiones de supervivencia como conservar la vivienda y alimentarse. Lo básico para vivir. Desde entonces, o yo no me fijo bien o ciertamente ya no se habla tanto de ansiedad o astenia primaveral en las noticias, parece como si estuviéramos tan ocupados en sobrevivir que pensar se ha que...
Siempre tengo miedo de que me pierdan las maletas. Imagino cómo solucionaría mis vacaciones si en un vuelo tonto mis maletas llegaran a Toronto en lugar de ir a Fez, por ejemplo. Nada es totalmente necesario y todo lo que cabe un una maleta puede ser sustituido o repuesto ¿verdad?. Lo cierto es que sí, pero todo, como siempre, tiene “un pero”. Al abrir el maletero me fijé en mi mochila de montaña y decidí que la subiría al piso junto con la maleta y así tendría todo a mano para mañana, tanto si había monte como si había ciudad. A la vez que lo pensaba, un frío me recorrió la columna y miré hacia Bonito del Norte esperando una confirmación de mi temor. No hablaba, sólo estaba blanco mirando el maletero como quien divisa un fantasma. Entonces pregunté “¿y mi maleta?”. Mi maleta se había quedado cerrada y preparada encima de la cama. Intenté ser racional, ya nada se podía hacer. La maleta no iba a venir sola y tampoco podíamo...
Comentarios
Me alegro mucho de que finalmente haya cuajado vuestra relación :) la niña es ciertamente talentosa..
Saludos
PD: justamente ayer estuve en un concierto de ella.. muy bueno, sí señorita..
AI
AL: bienvenido, como siempre y ya ves que te voy haciendo caso de vez en cuando.