INTORNO ALLA BELLA ITALIA II: Aquí quiero volver
Allí llegué tras abandonar a Lolindir durante mis variadas siestas, mientras el pobre conducía el mínimo automóvil que nos habían prestado sus progenitores para la ocasión. Como era de esperar, me encandilé con las formaciones calizas como recortadas a machetazos del cielo, imponentes y desafiantes…



Tras un corto paseo, probé alguna delicia de la tierra para comer (eso que no falte) y con mi compañero de fatigas nos internamos algo más en el norte para “echarle un vistazo” al Lago di Garda que se me antojó demasiado grande para ser sólo un lago…


Como las fuerzas aún nos dieron cancha, aprovechamos para hacer una pequeña parada en Verona. Una pena que ya se había hecho de noche porque la ciudad tenía pinta de tener mucho que ofrecer y nosotros poco tiempo ya para dedicarle…



Finalmente llegamos otra vez a la casa filial donde otra potente cena nos esperaba para cargar fuerzas antes de lo que sería la jornada estrella de nuestro “Giro” italiano particular.
Aquella noche me dormí como un angelito un poco malvado, con la sensación de haberle sido infiel a mi Pirineo, pero con unas ganas tremendas de volverlo a hacer.
Comentarios
edo et edis ergo sumum!!!(trad. como y comes pues somos)