¿DÓNDE ESTAS, LORENZO?

Llevamos ya unas semanitas enterrados en las tinieblas, aquí en mi Güeskonsin querida, cosa la cual además de haber acelerado la epidemia de gripe al standing de casi-peste y haberme pillado a mí misma de lleno, tiene a la ciudad convertida en un humedal-cado de resbalones y caretos de mala virgen continua.
El día de nochevieja se reflejaba claramente en las caras de todos el tedio de llevar demasiados días sin ver el sol y ni siquiera un cachito de azul de cielo.
Es curioso cómo se nota la influencia de tan incandescente astro en nuestras vidas. Para que luego digan que lo de las energías y esas cosas es mentira. Que si la luna afecta a las mareas, ¿cómo no va a afectarnos la luz del sol?. Y digo yo, ¿qué harán en Islandia y otros países nórdicos donde ahora mismo es de noche perpetua?.
Al menos, durante la noche de fin de año, se pudieron contemplar las estrellas, antes de que volviera a hacerse de día y con él saliera la niebla, nunca el sol…
Voy a tener que hacer un trabajo de investigación exhaustiva a ver si encuentro algún conjuro o danza ancestral para invocar al sol y que venga a verme, aunque sólo sea durante un día, no pido más.
Comentarios
Yo también echo de menos a Lorenzo, suerte que al domingo le ha dado por despertarse despejado.
Besos.
La tasa de suicidios es muy alta en esos países nórdicos, así que está clara la influencia de la que hablas.. (a mí también me afecta bastante estar en estas estacioes letárgicas)
Felíz Año y que los Reyes te traigan muchas coass, al menos ese sol :)
AI
Un beso, guapa