
Es cierto que tras una lucha por la propia vida, ésta adquiere otro sentido, otro color. Los instintos más básicos como la supervivencia y la perpetuación de la especie se agudizan. Las dimensiones cambian y lo que antes parecía pequeño ahora es grande y viceversa.
Al finalizar una batalla por la propia vida, uno se queda vacío y al hacerse consciente del triunfo, que es la propia supervivencia, se es como un niño que empieza a andar, a ver… a descubrir.
Comentarios
Un beso, preciosa.
¡ Esa sonrisa !
disfruta de cada dia
Otro beso más, preciosa.
Te he dicho alguna vez lo de tu sonrisa ?
Besos.
Muy buen post, saludos
www.enriquejfc.blogspot.com