Hace poco un amigo me comunico su gusto por una chica. Hace un par de días, mientras filosofábamos o más bien divagábamos sentados en una terraza, la chica en cuestión pasó cerca de nosotros. Inmediatamente apelé a mi amigo para que actuara en consecuencia a su confesión de días atrás. Fue su contestación lo que me hizo pensar y me trae a este post. Me dijo, más o menos, que ahora que la conocía un poco mejor ya no le atraía porque le parecía demasiado independiente. Que la chica en cuestión, estaba en su mejor momento y sola. Y digo yo, ¿no es el mejor momento para establecerte en pareja cuando te sientes bien a gusto contigo mismo, el momento tu plenitud?. Yo pienso que precisamente cuando estás fuerte, cuando te vales por ti mismo, cuando no necesitas nada más que a ti mismo: es cuando estás preparado para aportar algo a los demás. Y, desde luego, no hay relación más sana que la que se establece entre dos personas plenas y llenas de cosas que aportar la una a la otra. El resto sería...
Cuando escribí mi primera entrada en este blog todavía no había estallado del todo la crisis que tanto cambió las vidas de tanta gente. Para entonces se sucedían las noticias de los aumentos de población padeciendo estrés, ansiedad y tantas otras afecciones cerebrales. Era una época en que, mal que nos pese admitirlo, se vivía bastante bien en España y amí me dio por pensar que de puro “vivir bien” teníamos la posibilidad de centrarnos más en nuestros problemas internos lo cual se traducía en ciertos problemas de locura menor, soledades o desarraigos por la frivolidad de la “buena vida”. Esto sí ha cambiado: Con la crisis los problemas se convirtieron en vitales, en cuestiones de supervivencia como conservar la vivienda y alimentarse. Lo básico para vivir. Desde entonces, o yo no me fijo bien o ciertamente ya no se habla tanto de ansiedad o astenia primaveral en las noticias, parece como si estuviéramos tan ocupados en sobrevivir que pensar se ha que...
¿Qué tiene que ver el tocino con la velocidad?, os preguntaréis algunos. La explicación al título de esta entrada es que ante el consejo de uno de mis anónimos de ayer he decidido ponerle un toque frívolo al día de hoy, así que a falta de una entrada profunda de esas mías voy a hacer un compendio de pequeñas frivolidades que se me han ocurrido en los cinco minutos de viaje desde mi casa hasta este mi despacho-cárcel de cristal. Resulta que ya nieva por aquí y aunque el blanco elemento no se deja ver por la ciudad, sí está muy cerca de ella lo cual supone un añadido de frío al ambiente que me pone de bastante mal humor. Que le vamos a hacer! Me crié en el caribe y esto del frío me sigue poniendo mala, pero bueno, siempre pasa lo mismo: primero reniego y luego salgo corriendo a ponerme las raquetas y disfrutar de los paisajes inhóspitos que se crean tras las grandes nevadas. (esto no es muy profundo ¿no?). Y con la nieve, la lluvia (que lleva dos días cayendo aquí en Güeskonsin) y el f...
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Y cuántas cosas por dentro, joé...
Besicos!