El paisaje cambia según la hora, la estación... y eso le hace adquirir su toque de belleza imperceptible a quien no la busca... busquémosla entonces...
Tomada prestada de la página de Huesca la Magia. Ermita de Salas al atardecer muy parecido al de ayer pero bastante más solitaria. Caminaba a toda prisa rogando que se me liberara la ciática de una vez, cuando empecé a oír lo que me pareció el sonido de micrófono y muchedumbre, tal vez algo de música lejana. Así que pensé que sería alguna competición que se estaba desarrollando en la ciudad deportiva cercana. Conforme avancé, el sonido se alejó y lo olvidé hasta que, poco a poco, fue regresando como traído por el viento a través de los campos verdes y crecidos de primavera. De repente, en una curva del camino, me topé con una joven pareja retozando y pensé que quizá había romería en la Ermita de Salas situada unos pocos kilómetros más adelante. Un muchacho que andaba por allí, se me acercó y preguntó si iba bien hacia Huesca, a lo que respondí que todo lo contrario, pues debía cambiar de dirección y encaminarse en el mismo sentido que yo llevaba, así qu...
Enciendo el ordenador, abro el navegador y además de las típicas estupideces sobre vidas de mentira y culebrones políticos, me encuentro tres o cuatro anuncios y titulares sobre el cuidado de la salud mental. ¡Eureka! Tenemos una nueva moda y podemos entretener a la burguesía. En ningún caso diré que no sea importante. Lo es. Mucho. Pero precisamente por lo importante que es y por lo que desde mi condición de persona afectada me importa, os diré que me repatea que ahora vayamos a banalizar como hemos hecho con tantas otras cosas. Las influencers ya no sólo nos enseñan moda, decoración y deporte. Ahora son expertas psicólogas armadas de positivismo barato e irreal que añade un inalcanzable más para quienes no sean capaces de delimitar lo serio de lo banal. Los telediarios se han apoderado de una realidad que siempre ha estado allí y que están aprovechando para alinearse con lo que nos quieren vender. Sí diré que agradezco que se visibilice una cuestió...
Según el Diccionario de la Real Academia: “Esperanza firme que se tiene en alguien o algo”. Y si nos referimos a una persona: “en quien se puede confiar”. Es decir, cuando conocemos a alguien y posamos nuestra confianza en esa persona, estamos manteniendo la firme esperanza de que es confiable y por lo tanto no nos mentirá, engañará o traicionará. Siempre he pensado que es de buena persona el mantener un alto nivel de confianza en el prójimo. Yo misma soy una auténtica humanista desde el punto de vista no anatómico sino espiritual o metafísico y creo en el hombre de una manera casi ciega, que no inocente. Así, suelo posar mi confianza con facilidad aunque con cierto toque escéptico. Todo esto no significa que defienda la idea de que haya que confiar a ciegas en todo el mundo y menos aún en aquellos ejemplares que engañan u omiten realidades para conseguir fácilmente aquello que de otra manera es difícil encontrar: la confianza. Hay hombres tan heridos y tan poco creyentes de sí mism...
Comentarios
Saludos.
PD: ¿algo más relajada?
Una saludo y que no cambies de "gafas"
Anselmo, así ha de ser, que nunca nos deje de embobar la belleza.
Pez, sí es mi balcón y sí estoy más tranquilita... a ver si dura.
Anónimo, no pienso cambiar de gafas... si eso les iré poniendo aumento.
Besos.