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El cuidado de la mente no es una moda

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  Enciendo el ordenador, abro el navegador y además de las típicas estupideces sobre vidas de mentira y culebrones políticos, me encuentro tres o cuatro anuncios y titulares sobre el cuidado de la salud mental.  ¡Eureka! Tenemos una nueva moda y podemos entretener a la burguesía.  En ningún caso diré que no sea importante. Lo es. Mucho. Pero precisamente por lo importante que es y por lo que desde mi condición de persona afectada me importa, os diré que me repatea que ahora vayamos a banalizar como hemos hecho con tantas otras cosas.  Las influencers ya no sólo nos enseñan moda, decoración y deporte. Ahora son expertas psicólogas armadas de positivismo barato e irreal que añade un inalcanzable más para quienes no sean capaces de delimitar lo serio de lo banal.  Los telediarios se han apoderado de una realidad que siempre ha estado allí y que están aprovechando para alinearse con lo que nos quieren vender.  Sí diré que agradezco que se visibilice una cuestió...

Día de la Tierra 2021

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  Hoy no estoy tan contenta como el año pasado .   El confinamiento pasó y los patos ya no campan a sus anchas por las calles de Huesca.   Además, no solo la pandemia no ha terminado, sino que nada ha cambiado y en lugar de hacernos mejores o al menos, cambiar algo, solo veo que lo malo es más malo todavía. Me parece que no nos queremos dar cuenta de que lo que estamos haciendo no es ir en contra del planeta, es ir en contra de nosotros mismos, de nuestra especie.   Especie a la cual, me guste o no, pertenezco y por lo tanto, deseo que sobreviva.   El planeta nos sobrevivirá.   Seguirá allí cuando nosotros desaparezcamos y quizá es el momento de entender que somos nosotros los que sobramos y que cada vez es más difícil solucionarlo. Este es mi planteamiento para este Día de la Tierra 2021: entender que la cuestión no es salvar el planeta, es salvarnos a nosotros mismos. Palabra de Pensadora.

Proletaria ¿yo?

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  Hace un par de semanas, a razón de la vacunación de las infantas, publiqué un pequeño texto en Facebook sobre la tontería de considerar a unas personas más que a otras en cualquier sentido. Durante la escritura, recordé mi juventud durante la cual tuve que tomar algunas decisiones que fueron muy definitivas para traerme al lugar vital en que me encuentro ahora.   Esa toma de decisiones se tradujo en la frase: “decidí ser proletaria”, lo cual podría despertar curiosidad entre quienes busquen una conceptualización, así que me apetece contextualizar y ampliar la idea, que para algo tengo este blog. Según la RAE, en su segunda acepción, una proletaria es una persona “que no posee medios de producción y que obtiene su salario de la venta del propio trabajo”.   Así que, si me tuviera de ceñir textualmente a esta definición, yo no soy proletaria por elección, sino por nacimiento y/o posición social.   También añadiré que en el momento de la escritura de aquel texto, m...

Aceptación

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  Para mí, el gran secreto de la resiliencia, el quid de la cuestión, la palabra clave y componente de una actitud positiva frente a la vida: la ACEPTACIÓN. Acabo de mantener la típica conversación mañanera con un operario cualquiera de un proveedor cualquiera de la empresa en la que trabajo.  Una conversación de esas tan habituales desde que la Pandemia por la Covid-19 irrumpió en nuestras vidas: que si la gente está muy harta, que esto no acaba nunca, que todo esta muy mal, que nadie sabe lo que va a pasar, que nos vamos a morir todos… y he empezado a encadenar acontecimientos.  Estoy pensando en las veces que los humanos ya nos hemos enfrentado a esta misma situación (y no han sido pocas, solo hay que darse una vuelta por la red para encontrarlas) y llego a la conclusión de que “esto es lo que hay” y que, como siempre, ya pasará. También estoy pensando en las cosas que nos pasan en la vida.  Enfermedades, pérdidas, desamores… cuestiones que nos hieren pero que...

La Voluntad

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  Hace tres meses me rompí un tobillo.   Hoy en día me encuentro sumergida en un proceso de rehabilitación que me demuestra que la fuerza de voluntad y la perseverancia siempre juegan en favor de una pues, una vez más, a base de confiar en mi médica, en los fisioterapeutas y en mí misma, estoy consiguiendo recuperarme muy favorablemente en un tiempo más reducido del que yo misma esperaba. ¿Cómo se consigue esa paciencia, esa voluntad, la perseverancia? Por mi parte, lo que más me ayuda es ver los resultados.   Tanto en cuestiones de salud, como en proyectos laborales u objetivos vitales (como dejar de fumar o subir al Aneto), lo que más me ayuda es mantener un registro del punto de partida y la evolución de lo que tengo entre manos.   Así, cada pequeña victoria, es decir, cada cigarro no fumado, cada fotografía de mi tobillo menos inflamado, o el registro de una disminución de gastos en mi departamento, me animan a continuar y perseverar pues voy comprobando que ...

Día de la Tierra 2020

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Esta mañana, al abrir una ventana, he visto un pato en la acera que me ha hecho sonreír y mirar al cielo preguntándome ¿qué día es hoy? Y resulta que a parte de miércoles, es la víspera del día de San Jorge y también el día mundial del planeta Tierra. Ese en el que vivimos todos los confinados. He salido a la compra y he aprovechado para disfrutar el camino, con la suerte de encontrarme a una amiga muy querida, ver unas cuantas flores iluminadas por un tímido sol mañanero y un gato. Aunque no al pato. De regreso a casa, tras una buena ración de endorfinas resultado de algo de ejercicio, me he mirado al espejo y todavía lucía la sonrisa de hacía unas horas aunque en mi mente se agolpaban los pensamientos de estos días extraños. He cambiado mi sonrisa por un signo de interrogación porque tras disfrutar de ese buen rato, no puedo evitar preguntarme qué fue primero en nuestro egoísmo ¿destruir el planeta o eliminarnos a nosotros mismos? Ambas cosas parecen ocurri...

Lo que nos hace iguales

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El otro día paseaba con mi madre del brazo por la calle.  Caminábamos despacio hablando tonterías y agradeciendo el sol caliente del mediodía.  Dejábamos que la gente nos adelantara y se nos cruzara, nosotras despacio, a cinco piernas (que hay que darle su valor al bastón). Regresábamos ya a casa cuando vi caminando hacia nosotras a otra pareja de hija y madre, del brazo, pensativas…  sin conocernos, ambas hijas nos sonreímos y saludamos, cómplices y comprensivas. Porque al final, señoras y señores, terminamos todos igual, pese a quien le pese. Palabra de Pensadora.

La extraña romería y la abuela cebolleta

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Tomada prestada de la página de Huesca la Magia.  Ermita de Salas al atardecer muy parecido al de ayer pero bastante más solitaria. Caminaba a toda prisa rogando que se me liberara la ciática de una vez, cuando empecé a oír lo que me pareció el sonido de micrófono y muchedumbre, tal vez algo de música lejana.   Así que pensé que sería alguna competición que se estaba desarrollando en la ciudad deportiva cercana. Conforme avancé, el sonido se alejó y lo olvidé hasta que, poco a poco, fue regresando como traído por el viento a través de los campos verdes y crecidos de primavera.   De repente, en una curva del camino, me topé con una joven pareja retozando y pensé que quizá había romería en la Ermita de Salas situada unos pocos kilómetros más adelante. Un muchacho que andaba por allí, se me acercó y preguntó si iba bien hacia Huesca, a lo que respondí que todo lo contrario, pues debía cambiar de dirección y encaminarse en el mismo sentido que yo llevaba, así qu...

Analfabetismo moderno

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Cuantas veces oigo esto de “no me gustan las tecnologías” “odio el wasap” “no me gustan los ordenadores”… frases que se pueden entender pues durante este inicio de siglo, hemos vivido semejante revolución tecnológica que es comprensible que resulte difícil de digerir para el ciudadanito de a pie, pero la cuestión es que la tecnología está aquí y ha venido a quedarse. Estamos ultra-conectados, nos guste o no.   Tanto, que si no aceleramos el aprendizaje y nos acostumbramos a cada uno de los adelantos que se nos presenta, corremos el riesgo que convertirnos en “analfabetos modernos”. Como quien no sabe leer y escribir, hoy en día, el no saber utilizar un ordenador o un smartphone, nos condena a la ignorancia. Palabra de Pensadora.

Cuestión de voluntad (o querer)

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Como responsable de un departamento de prestación de servicios, me suelo encontrar en la situación de atender reclamaciones de clientes que, como reza el dicho: “siempre tienen la razón”.   Y lo cierto es que la tienen. He comprobado que la mayoría de veces que se produce una insatisfacción y por ende, una reclamación, ésta se podría haber evitado con un simple “vistazo” antes de entregar un trabajo que consideramos finalizado.   En mi opinión, esto es una cuestión de voluntad: de querer hacerlo bien e invertir un pelín de esfuerzo en comprobar y asegurar nuestra labor. Querer hacer las cosas bien no tiene por qué suponer un perfeccionismo patológico.   No se trata de alcanzar la perfección, sino simplemente de buscarla (aún sabiendo que nunca se alcanza).   Cuando uno cree en sí mismo y hace las cosas con conciencia, interés, atención y voluntad, éstas salen bien casi por sí solas.   No perfectas, pero casi. Muchos me diréis ¿cómo poner volun...

Tarde de señoras

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Hay un olivo en el jardín de la imprenta de enfrente que me sirve de anemómetro.   Dependiendo de su baile, sé si el cierzo arrecia o disminuye.   Ayer, el pobre olivo bailaba el merengue, la bachata y todos los bailes caribeños, así que decidí pasar la tarde en casa y obviar mis habituales actividades post jornada laboral. Coflada en el sofá, empecé a buscar música en youtube donde me apareció como “trending topic” la actuación de Lady Gaga y Bradley Cooper en la entrega de los premios Oscar de este año.   Tras visualizar el vídeo, me saltó otro vídeo de la Gaga que me encantó y sirvió para confirmar que la muchachita esta ya no es tan niña y si antes tenía talento, ahora sabe repartirlo y ponerlo en valor. Por fin decidí decidir por mí misma y elegí una lista de reproducción de esas de “música para concentrarse” y abrí mi última adquisición literaria. “Las hijas del Capitán” ha tardado poco en engancharme y, sin vislumbrar una acción real...

Tiempo en blanco

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Me ocurre que a veces (y solo a veces), un día, en un momento cualquiera, levanto la cabeza de cualquier cosa que estoy leyendo, analizando u observando y me doy cuenta que ha pasado un tiempo en el que yo no he estado ni sido, aunque las cosas hayan seguido ocurriendo. Una recuerda haber hecho cosas, trabajado, gestionado, vivido… pero nada ha significado nada.   Como un tiempo en blanco. Un estop.   Un reinicio involuntario. También me ocurre que a veces (y solo a veces), un día, en un momento cualquiera, levanto la cabeza de cualquier cosa que estoy leyendo, analizando u observando y me doy cuenta de que me encanta haber estado en blanco.

De raquetas, narcisos y Led Zeppelin

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Sábado de madrugada.   Me he dejado todo preparado la noche del viernes para salir de excursión a la nieve con unos amigos.   Salgo de casa escopeteada para llegar puntual a mi cita en Puente la Reina de Jaca.   Conduzco contenta por esta sinuosa carretera que siempre hace mis delicias, escuchando el último disco de Robert Plant y recordando tiempos pasados atravesando estos mismos parajes con Led Zeppelin al mando. Pocas cosas han cambiado desde aquella época en que hacía digno uso de mi juventud subida en el Citronen ZX de mi primer novio.   Fluyendo por esta misma carretera, con exactamente la misma intención de pasar el día en la montaña y escuchando prácticamente la misma música:    el “Led Zeppelin IV” o aquel maravilloso “No Quarter” que grabaron los Sres. Page y Plant nada más y nada menos que en 1994, cuyas canciones cantaba y repetía como un mantra mientras miraba por la ventana estos mismos paisajes que hoy me parecen detenidos en el tie...

Cuestión de actitud

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Cuánta gente amargada en sus trabajos, pendiente de todo lo que le rodea: del compañero que le ningunea, del jefe que le grita… pero nunca de si misma, de qué tal hace su propio trabajo, de qué puede hacer para mejorarlo, de la posibilidad de buscar otro empleo… Cuánta gente amargada en sus relaciones personales: de que sus padres no le entienden o le exigen demasiado, de que su pareja nunca está a la altura, de que sus amigos nunca le llaman… pero nunca piensa hace cuánto que llama a su madre, o cuándo fue la última vez que tuvo algún detalle con su pareja… Cuando nos parece que todo está en contra, es bueno intentar (que ya sé que no es fácil) mirar las cosas desde fuera, como si fuera una película, para encontrarles la importancia que merecen y darnos cuenta de que hay muchas cosas que no podemos cambiar, que no dependen de nosotros y que, aunque nos afecten, no van con nosotros.   Es muy difícil que sea el mundo entero el que esté equivocado y, aunque lo esté...

Sentimientos contrarios

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Más que encontrados, los sentimientos que experimento ante un nuevo embarazo y nacimiento en mi entorno, son más bien contrarios. Por un lado, la alegría natural que surge de la empatía y el cariño hacia las personas que una ve felices.   Por otro lado, la envidia y la impotencia al contemplar aquello que jamás tendré.

El postureo motivador

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Suelo burlarme de esa gente que me encuentro por el monte ataviada de cabeza a punta de dedo gordo con el último grito en equipo de Trail, la cámara en la cabeza como si fuera un frontal y el palo de selfie con el móvil en la otra mano.   A parte de resultar una imagen la mar de cómica y ridícula, lo cierto es que semejante despliegue también tiene su peligro pues no es lo mismo correr por el parque que en una cresta a tres mil metros de altitud con un abismo de unos quinientos metros bajo los pies (imagen habitual en el archifamoso “Paso de Mahoma” en el Aneto). Sin embargo, he de admitir que, una vez finalizada una actividad, resulta gratificante compartir el logro.   Es más, el hecho de pensarlo mientras una está currándose una montaña o mientras suda la gota gorda corriendo, da fuerzas y ganas de continuar.   Lo mismo que pensar en un buen chuletón y en una jarra de medio de cerveza.

El año del no-blog

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Abro este abandonado blog mío y casi me da vergüenza el tremendo abandono en que le dejé durante el recién finiquitado 2018.   Y eso que empecé bien, duplicando las entradas del primer mes del año respecto al año anterior y con la firme intención de celebrar el décimo aniversario de su creación.   Nada. No voy a hacer propósito de enmienda.   No voy a prometer lo que dudo mucho pueda cumplir. Pero aquí estoy, no quiero abandonar ni cerrar esta ventana que tantas satisfacciones me dio. Doy la bienvenida a 2019 dejando atrás un 2018 que me dio grandes satisfacciones.   Ahora sólo me queda un poco de pena por no haber escrito, como hacía antes, un poco sobre cada filosofada pensada, cada montaña recorrida, cada viaje, cada concierto disfrutado y cada logro conseguido. Venga, un resumen rápido: Filosofé sobre muchas cosas, planteándome la vida desde mi nueva triste posición de madre frustrada echando de menos al hijo que no tendré, cosa sobre la que me...

Progresivo a lo Steven Wilson

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Mentiría si negara que le había perdido la pista desde los tiempos de Porcupine Tree cuando me enternecía escuchando “Lazarus” durante alguno de mis paseos vespertinos por la ciudad.  Hasta que un día, hace apenas unos meses, dejándome llevar por el “Flow my music” de la plataforma musical Deezer, escuché una versión de una canción de Alanis Morisette ejecutada por una voz masculina que no era otra más que la del Sr. Wilson. Lo que me encontré después fue su último disco: “To the bone” que me fascinó de inmediato.  Y como suelo hacer en casos como este, busqué su próxima gira con tan buena suerte de que acababa de empezar y además contenía dos fechas en España.  Elegí Barcelona y allí me planté acompañada de Bonito del Norte como crítico de primera mano (es músico, el bandido de él). El ver a Bonito revolverse en la silla, llevarse las manos a la cabeza con los ojos abiertos como platos y silbar como un poseso me indicó que no estaba equivocada.  Disfrutamo...

Actos y festejos del décimo aniversario: De locura, amor y juventud

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Cuando escribí mi primera entrada en este blog todavía no había estallado del todo la crisis que tanto cambió las vidas de tanta gente.  Para entonces se sucedían las noticias de los aumentos de población padeciendo estrés, ansiedad y tantas otras afecciones cerebrales.  Era una época en que, mal que nos pese admitirlo, se vivía bastante bien en España y amí me dio por pensar que de puro “vivir bien” teníamos la posibilidad de centrarnos más en nuestros problemas internos lo cual se traducía en ciertos problemas de locura menor, soledades o desarraigos por la frivolidad de la “buena vida”.  Esto sí ha cambiado: Con la crisis los problemas se convirtieron en vitales, en cuestiones de supervivencia como conservar la vivienda y alimentarse.  Lo básico para vivir.  Desde entonces, o yo no me fijo bien o ciertamente ya no se habla tanto de ansiedad o astenia primaveral en las noticias, parece como si estuviéramos tan ocupados en sobrevivir que pensar se ha que...

Aniversario

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Un 24 de enero de 2008 esta Pensadora andaba cavilando sobre la locura, el amor y otras tantas cosas que, en plena crisis existencial, le pasaban (y se quedaban dando vueltas) por el cerebro.  Así que un día buscando información en la red, me encontré con el maravilloso mundo de los blogs y, leyendo unos cuantos de ellos, vislumbré una salida a todo lo que me rondaba y parecía necesitar atención. Aquel año fue el más prolífero de este blog, escribía casi cada día y he de admitir que escribir resultó tan terapéutico que ese 2008 ha quedado grabado en mi recuerdo como “el año del resurgir” pues se inició una época de recuperación, de madurar, de mirar atrás, aprender de todo lo vivido y dejar de avergonzarme abriendo mi pensamiento al mundo a través de este espacio. Pensando en este décimo aniversario y en cómo ha cambiado mi vida y la de quienes me rodean durante estos años, se me ha ocurrido que aquí tengo la inspiración que tanto echo de menos.  Cada entrada esc...