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Mostrando entradas de septiembre, 2009

UNA PENA LO DEL SONIDO

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Una pena fue que el sonido no estuviese para nada a la altura de las intenciones del grupo. Sin embargo, Colplay consiguió regalarme un par de horas de un espectáculo menos pretencioso de lo que hacen entrever los críticos.

Se dice que Chris Martin y sus colegas pretender ensombrecer a U2 en esto de los macro-conciertos y he de señalar que dudo sea esa la intención. No veo en ellos la idea espectacular que presentan los de Bono.

Como en todas las artes, de la música, en lo que me fijo es en las sensaciones y éstas en este caso estuvieron encontradas: por un lado la rabia de no poderles escuchar mejor y por otro la emoción de ver cómo estos muchachos únicamente pretender comunicar sus dulces melodías a un público más que agradecido.

Digo rabia, porque sólo con un poquito de mejor sonido, la cosa habría tenido un cáliz mucho más emocional (que las emociones no faltaron, pero se quedaron cortas). Digo emociones, porque el espectáculo resultó realmente entrañable: el colorido del vídeo, l…

¡MALDITA TEMPESTAD!

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Decidí darle uso a mi “silver bullet” para salir en busca de una mesa plegable por las tiendas de muebles del polígono. Como mi búsqueda allí resultó infructuosa, puse rumbo al pequeño centro comercial situado al norte de la ciudad. Desde la carretera veía el cielo gris oscuro y algunas nubes de descarga que se acercaban. Tonta de mí, no les dí importancia.

Sobre las 8:10 de la tarde, mientras me decidía entre la lechuga iceberg y la romana empecé a escuchar el estruendo de la tormenta que parecía haberse situado sobre el techo del establecimiento, acto seguido empezó el ruido ensordecedor del hielo cayendo sin piedad. El local enmudeció, no se oía ni la música de fondo, ni los niños haciendo sus gamberradas… por no oir casi no oía ni mis pensamientos a pesar de que tenía muchos y todos dirigidos al bienestar del pobre “silver bullet” que, fiel como siempre, me esperaba en el parking (exterior, no cubierto). Ví gente correr rauda hacia la salida y, al amainar el estruendo, escuché…