viernes, 20 de diciembre de 2013

El beneficio de la inmediatez


Suelo criticar lo inmediato por caótico.  Pero he de admitir que hay acciones que serían más sencillas si se realizaran de manera inmediata: sin preparativos, sin previsión, sin opiniones… realizar lo decidido en la pureza del momento.

viernes, 29 de noviembre de 2013

Modernidad + Frivolidad


Corretean los dedos sobre los teclados respecto al asunto del anuncio de la lotería de esta navidad y lo que me parece más curioso es que de lo leído, escuchado y visto por ahí, hay una “crítica” que me ha resultado graciosa y muy acertada.  Habla no sólo de la cara de espanto de la Caballé o el casposo “lalaleo” de Raphael sino también de lo plastificado de la escena… todo sonrisas, caras guapas, maquillajes perfectos y un entorno que pretende ser cálido pero sin conseguirlo pues la frivolidad rezuma por dorquier.

Con este escenario, pienso en muchas otras señales de lo frívolo de los tiempos que vivimos.  Miren ustedes la televisión, intenten encontrar, por ejemplo, un vídeo musical en el que todos/as no adopten posturitas escrupulosamente diseñadas y/o que no se refiera a una juerga o un ligue y que además se ambiente en un lugar que no sea un hotel carísimo, un vehículo carísimo, un hotel o una mansión también carísimos.

Últimamente, todo lo que trasciende un poco de la realidad (prensa, cine…) se me hace como de plástico, es como si quisiéramos evolucionar a una suerte de perfección tipo barbie y ken.

El otro día me sorprendí visionando las escenas iniciales de la película “Carrie” en su primera versión de 1976.  No pude evitar pensar en la gran diferencia que habría si lo mismo se hubiera grabado hoy en día (por cierto, el mes que viene se estrena un remake), veríamos muchachas perfectas, con peinados perfectos, pubis rasuradísimos y pechos tulgentes aupados casi hasta el cuello.  Esto último incluso para la fea de la clase.

No puedo dejar de pensar en qué es mejor realmente, la naturalidad de antaño o el perfeccionismo actual pues soy una firme defensora de la evolución, de mirar hacia delante y aprovechar lo que sabemos para mejorarnos, pero no sé hasta qué punto nuestra evolución estética está rozando límites que nos lleven a desnaturalizarnos como especie, a frivolizarnos y restar importancia a la belleza espontánea y natural… esa belleza de las fotos sorpresa… seguro que alguien me entiende.

martes, 26 de noviembre de 2013

Irresponsables

Cuando era más jovencita pensaba que había que estar enamoradísima para vivir con alguien.  Entendiendo por “enamoradísima” el vivir en un constante revoloteo de mariposas estomacales con las endorfinas funcionando a máximas revoluciones y las hormonas disparadas en su máxima expresión.

Hoy en día, con la experiencia, una se da cuenta de que los cuentos sí continúan después del beso final y todo ese torbellino de sensaciones se apacigua dando paso a una agradable calma.  El amor se convierte en una especie hogar cálido al que siempre quieres regresar, como la casa de los padres o de los abuelos.

Sin embargo, como siempre me pasa, miro a mi alrededor y encuentro que la modernidad vuelve a difuminarlo todo y hoy en día construir un hogar a través de una relación estable resulta una quimera complicada de llevar a buen término y, como siempre también, me doy cuenta de que mi generación (y no hablemos de las posteriores), crisis mediante, seguimos comportándonos como unos críos que aún fuera del nido original, queremos seguir jugando a los papás y mamás pero mucho cuidado como se me tuerza lo más mínimo mi plan individual, que no juego más y me llevo el balón que para eso es mío.

Creo que no nos damos cuenta de que irse a compartir hogar con tu pareja, en realidad, debería ser esa continuación del cuento.  Que aún con las diferencias de concepto que nos separan de nuestros padres, seguimos fundando familias (con o sin hijos) y mi concepto de familia tiene mucho que ver con la responsabilidad.  En primer lugar responsabilidad hacia uno mismo, hacia la propia persona y después responsabilidad y por lo tanto respeto a quien o quienes he elegido para compartir parte de mi vida.


Eso último, me temo, es lo que nos falla.  Nos han acostumbrado a ser los hijos y los hermanos pero no nos han enseñado a ser cónyuges y mucho menos padres aceptando la responsabilidad que el desempeño de estos papeles supone, como el cuidado o la aceptación del otro sin tabúes, miedos o barreras y sobre todo sin anteponerse a uno mismo.  No sé si existe una manera de enseñar o aprender semejante “tarea”, pero desde luego últimamente no dejo de pensar que, en este sentido, somos irresponsables.

Así que una vez superada la faceta "princesa rosa", a lo mejor hay que plantearse mejor qué vamos a aportar y qué vamos a pedirle al "príncipe azul" para convertirnos en "reyes" durante la segunda parte del cuento.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Corriendo por el parque


Pisé una piña y me torcí el tobillo.  Según la red: “la lesión más común entre los corredores”. Y ya me fastidia porque yo corredora no soy.  Yo corro porque como he dejado de fumar:

a.- me anima ver que puedo
b.- me ayuda a evitar (un poquito, demasiado poquito) los kilos que se me están apoderando.
c.- No hay “c” pero queda mejor una lista de tres que de dos, nunca he sabido por qué

Por lo demás correr cansa y dependiendo del día es más bien aburrido.  Lo que pasa es que si eres una tontita como yo, terminas disfrutando de los paisajes que van cambiando con las estaciones.  Y de las sensaciones.  Y de las endorfinas.  Y de las mallas de los corredores buenorros que te adelantar sin parar.

Y así ocurrió que en el preciso instante en que la piña asesina se colocó justo debajo de mi pie derecho y mi cuerpo se tambaleó dolorido mientras mi boca espetaba un rotundo ¡m*erd*!, un corredor “adelantón” pasaba por mi izquierda parando en seco a intentar socorrerme.  Agradecí la acción, pero insistí en que estaba bien y seguiría corriendo pero el muchacho se empeñaba en ayudarme hasta que empecé a caminar y se convenció de que no necesitaba un rescatador.

Tras caminar un rato, continué corriendo y mientras lo hacía empecé a pensar que a lo mejor en el parque pasa como en los gimnasios donde la gente va más a ligar que a ejercitarse.  Ahora que pienso… yo también llevo mallas… ¿será por eso que me adelantan todos y no por mi lentitud?.


Tendré que hacer una encuesta.  Mientras la preparo: pie en alto, bien de hielo y a cruzar los dedos para que no sea grave.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

La “viejera” y el fin del romance



Esto sí es algo que no puede cambiar: el tiempo pasa y punto.  Aunque una se sienta y actúe como una chiquilla, el mismo oxígeno que nos sirve para respirar también nos oxida y la gravedad ejerce su acción inexorablemente pese a cual parte del cuerpo le pese.

Pero no es sólo una cuestión física/biológica esto de hacerse mayor.  La visión también cambia y parece como si todo se tornara en extraños colores otoñales muy acordes con la fecha de hoy.  Porque hoy es el día en que me doy cuenta que con la edad también llega una especie de final de un romance.

La perspectiva cambia y lo que antes hacía ilusión, ahora cansa. Como en un matrimonio aquellos detallitos del otro que al principio te hacían gracia o producían ternura, con los años resultan ser aquello que más te enerva.

Doy por hecho que esto, como todo, es cuestión de adaptación.  De aprender a mirar las cosas desde la nueva perspectiva que otorga el simple “darse cuenta”, cosa la cual siempre es un paso en la buena dirección.


Será cosa de la “viejera”.

miércoles, 30 de octubre de 2013

Hazlo tú


Me gustan las críticas.  Me parece que una buena crítica es favorable para el desarrollo de un artista.  Ahora bien, esas críticas que vienen de aquellos que no entienden y sobre todo que no sienten lo que están criticando (cosa que muy a menudo se hace extremadamente evidente) a veces me exasperan, ante lo cual me gustaría contestar “¿ah sí? pues hazlo tú mejor, a ver”.

lunes, 28 de octubre de 2013

En Cuerpo y Alma


A veces dudo si realmente semejante separación es posible.  Quienes no profesamos religión, creemos poco en el Alma como una cuestión incorpórea ajena a lo celular.  Aunque esto no significa que no creamos en un “algo” que todavía no hemos podido explicar.  Será cuestión neuronal.

Un religioso cualquiera (entendiendo “cualquiera” como de cualquier religión) estaría en desacuerdo con semejantes ideas pero los que somos más de necesitar pruebas para creer y la fe la dejamos para otros, nos inclinamos más por la idea de que el Alma reside en nuestro cerebro y, por ende nuestras neuronas.  De esta manera el Alma no dejaría de ser una parte más de nuestro Cuerpo, terrenal o no.

Teniendo en cuenta que los pensamientos o más bien el subconsciente son atemporales (intenten calcular cuánto dura un sueño y se sorprenderán), efectivamente, el Alma sería eterna y de allí ese carácter incorpóreo.


Palabra de Pensadora.

viernes, 25 de octubre de 2013

Me gustan los jueves


Soy persona de rutinas, pero sólo de unas pocas y no siempre las mismas.  Todo depende de la estación, del estado de ánimo, de las apetencias…

Últimamente tengo una nueva rutina.  Los jueves: noche de la 2.  Primero ponen una seria documental titulada “Planeta Humano” muy antropológica pero muy fácil de ver.  Después es el turno de un nuevo programa magazín o "varietés" (a gusto del consumidor) llamado “Torres y Reyes” por los nombres de sus presentadores que bajo un tema en particular desarrolla varias secciones desde una entrevista, pasando por una tertulia o la emisión de un corto de cine, hasta una clase magistral o una actuación final.


¡Que ganas tenía de tener ganas de ver la tele! Recomiendo mucho los jueves de la 2.

jueves, 24 de octubre de 2013

Quieta


Hace unos días (o meses, parece que por este blog el tiempo últimamente pasa raro) hablaba sobre el superhombre y esa especie de envidia sana que me daban estos ejemplares pseudos-perfectos.  Hoy me acerco a esa cuestión, pero desde la autocrítica.

Empieza el otoño y, aparte de mi tradicional “ataque de la marmota”, extrañamente noto ganas de mal tiempo, de quietud.  Y esque llevo un tiempo que no paro (casi como una supermujer), cosa que es buena porque eso significa que estoy viviendo pero para disfrutar lo vivido hace falta retrospectiva y para tenerla hace falta quietud.

De vez en cuando hay que “estar quieta”, tomar aire y repasar lo vivido para ordenar recuerdos, ideas y sobre todo profundizar en lo aprendido.

Palabra de pensadora

lunes, 21 de octubre de 2013

INSTINTO Y ADAPTACION


Últimamente me ha dado por pensar en el hombre moderno y nuestra poca o inexistente relación sensorial con el medio.  Claro está, entendiendo por “medio” nuestro hábitat original que era el monte y no otro.

Hoy en día son los artilugios quienes nos guían, no nuestros instintos.  Sin embargo, hubo un tiempo en que eran nuestros sentidos e instintos lo que nos guiaba de manera que podíamos reaccionar lo mismo ante un olor que ante una idea que no sabíamos de donde salía porque nacía en nuestro interior en forma de instinto.

No entraré en el “mejor o peor”, me da por pensar que todo es cuestión de adaptación y que de la misma forma que hemos perdido esos instintos que nos ayudaban a sobrevivir y adaptarnos a nuestro medio original, hoy hemos desarrollado otras habilidades que nos ayudan a sobrevivir y adaptarnos en un medio tan especializado como el que nosotros mismos nos hemos construido.

No olvidemos que antaño, el hombre fue capaz de descubrir tierras a miles de kilómetros sin necesitad de GPS ni Gore-tex (instinto) pero ya me gustaría ver a un hombre antiguo hacerse con un coche de última generación o con un simple teléfono inalámbrico (aprendizaje).

Por mi parte, prefiero una mezcla entre ambos.  Me gustan mucho las comodidades de que dispongo como agua corriente, calefacción o Internet pero todo ello con la posibilidad de transportarme de vez en cuando a mis orígenes allá en el monte donde se despiertan los sentidos y los instintos renacen.


martes, 15 de octubre de 2013

El último beso


Una nunca sabe cuál es verdaderamente el último día del verano mientras los primeros fríos llegan con las sandalias aún calzadas.

Una nunca sabe que aquel que se dio casi por rutina como quien se rasca la cabeza al despertar, fue el último beso. 

Pero hay un “último” que una sí puede elegir a voluntad, yo diría más bien a “fuerza de voluntad”: el último cigarro.

A lo mejor sólo por vengarme de todos esos últimos besos robados, decidí hacer una auténtica ceremonia y hace una semana, a las 22h36m. de un día como ayer, encendí mi último cigarro mirándolo y odiándolo como a un novio infiel y cuando lo apagué, no sentí nada.  Como cuando se da ese último beso sin saber que es el último.


jueves, 19 de septiembre de 2013

La capital mundial

Ayer contemplaba las noticias nacionales en el aparato audiovisual cuando una magnífica noticia me sobrecogió por inesperada.  

Inesperada pues es muy extraño que un acontecimiento de este calibre tenga tanta repercusión como para aparecer en las noticias de la noche (que en mi opinión son las más serias y completas del día).  Se trata de un vídeo grabado por los cómicos Álvaro Carmona y Tomás Fuentes cantando las alabanzas a esta Huesca que antes estaba perdida del mapa y ahora es capital mundial…



El vídeo en cuestión debe llevar apenas un par de semanas circulando por los wassaps y correos electrónicos de los oscenses.  Lo que no sabía yo es que también había circulado por el resto del país y que además ha hecho más gracia que el “Murcianico Style” que también tiene lo suyo…



Esto del youtube y otras plataformas para intercambio de vídeos se está convirtiendo en un fenómeno que bien aprovechado da unos resultados magníficos.  Fíjense si nos hemos reído en esta ciudad sólo por culpa de un paso de cebra, eso sí, no es un paso de cebra cualquiera, mide 50m. y tiene 42 líneas ¡como si esto fuera Nueva York!…



Lo cierto es que de un tiempo a estos días, vengo notando un extraño fenómeno en la ciudad: TURISMO.  Si sí, así como se lee: la población de guiris por kilómetro cuadrado en la ciudad ha aumentado considerablemente y el de turistas “de interior” más todavía.  Resulta graciosísimo encontrarse grupos de yayos y yayas con la pañoleta verde de la oficina de información contemplando el casino o la fuente de la plaza Navarra como si de la fontana de Trevi se tratara. 

Por mi parte agradezco a estas plataformas y en especial a quienes saben utilizarlas, el que una mínima ciudad como esta se anime aunque sea un poco y aunque sólo sea durante los fines de semana y vacaciones, que ya está bien a pesar la monstruosa peatonalización de la ciudad que hoy comienza.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Sigur Rós - Ísjaki

El sábado me compré el último de Sigur Rós. 

Empieza oscuro, luego clarea...


miércoles, 4 de septiembre de 2013

Como una cría

Si hay una cosa que echo de menos de la juventud es esa capacidad de sorpresa continua no sólo porque todo sea nuevo, sino también porque una está más predispuesta a disfrutar de las cosas sin prejuicios y sin miedos.


El otro día me ocurrió que durante uno de esos paseos vespertinos míos comencé a tirar fotos con el móvil así sin querer.  No me daba cuenta pero había algo en la atmósfera… algo en el ambiente que parecía querer ser inmortalizado.




Al repasar las fotos me di cuenta de que no era otra cosa más que la luz.  Esa luz de atardecer caduco, vetusto.  Una luz quemada que los campos agostados atraen hacia sí prestando al ambiente un haz de paz, de final, de calma.

Terminé saltando como una cría.  Como si fuera la primera vez que las últimas luces de verano me sorprendieran un día cualquiera de septiembre.

viernes, 30 de agosto de 2013

Adrenalina



Mucho he hablado yo sobre esas sensaciones gratificantes que me provee el ascenso de montañas.  En el mundo del montañismo existen diferentes variantes y formas de visitar y disfrutar del entorno.  Es como si uno observara el medio y se preguntara continuamente la manera de acceder a él, por inexpugnable que parezcan ya sea caminando, trepando, rapelando, destrepando, saltando o dejándose caer.

Creo que así empezó todo, como cuando yo misma era cría y desde la ventana del coche de mis padres miraba hacia el cerro Ávila (Caracas, Venezuela) y me preguntaba cómo llegar “allá arriba” para ver la ciudad desde las alturas, supongo que los primeros exploradores simplemente se iban preguntando ¿qué habrá allí?.

Hoy en día, todo está explotado.  Uno ve una pared caliza y se pregunta si alguien habrá trepado por allí cuando de repente aprecia el brillo del metal de un anclaje, lo mismo que al encontrarse una bonita poza cristalina con cascada se pregunta cuánto medirá el rapel cuando vislumbra un cordino abandonado u otro brillo de anclaje de la reunión.


Había dejado yo hace tiempo mis herramientas de exploración tales como mosquetones, arneses, descensores, etc un tanto abandonados.  Sin embargo, últimamente, tengo unos diablillos rondadores que no hacen más que provocarme y mucho me temo que lo van a conseguir.  No sé dónde exactamente, ni cuándo, pero desenfundaré las herramientas pronto y esta vez no es cuestión de exploración y curiosidad, que también.  Esta vez la cosa es más cuestión de sensaciones… en especial esa sensación que cierra la boca del estómago y seca la garganta: la adrenalina que corre disparada y divertida durante una actividad de riesgo controlado.

lunes, 19 de agosto de 2013

PARRILLA DE ORO A LA MEJOR FAENA




Según la tradición, San Lorenzo fue quemado en la hoguera sobre una parrilla desde la que el Santo rezó “dadme la vuelta, que por este lado ya estoy hecho”. En honor a semejante suceso, todos los años, se entrega un premio consistente en una parrilla de oro a personajes ilustres de la ciudad.

Ese debería haber sido el titular del “Diario del Altoaragón” del 16 de agosto: “Parrilla de Oro a la mejor faena” acompañado por una foto de Bonito del Norte y Servidora sonriendo como críos. Porque sí, este año nos hemos comportado como tales y nos hemos quedado todos los días de fiesta en esta Güeskonsin mía.

Tras una semana entera de blanco y verde, olor a albahaca y tomate rosa, comidas, cenas, vermús, conciertos, ferias, chiringuitos, orquestas, charangas, carreras de burros, vaquillas y trasnoches varios, recuerdo un tiempo en que huíamos de estas ocasiones más por miedo a uno mismo que a las fiestas en sí que no tienen nada de peligroso sino mucho de divertido que para eso están.

El secreto está en sudar lo comido y lo bebido para recordar que tan bien lo pasamos haciendo el gamberro por la ciudad como sudando mojitos por el monte.



viernes, 9 de agosto de 2013

San Lorenzo 2013


Esto de poder programar las entradas del blog tiene su aquel. Hoy no es día nueve de agosto, sin embargo, ya sé dónde estaré y qué estaré haciendo así que me autofelicito las fiestas, se las felicito a quien tenga el valor de venir y así no tengo que estar pensando en poner una entrada el día diez mientras supero la terrible resaca que me espera.


Ahora mismo debo estar saltando y gritando ¡viva San Lorenzo! Tras el cohete anunciador. Es el día del chupinazo y, como si el tiempo no pasara, nerviosa como cuando era cría, abrazo a mis amigas/os mientras el “trigo trigo trigo trigo” suena en los altavoces.

jueves, 8 de agosto de 2013

El súper hombre (nada que ver con Nietzsche, si eso.)




Últimamente estoy encendida con la montaña. A lo mejor por eso escribo menos por aquí: tengo el pensamiento ocupado en sendas, rocas, montes, collados, rimayas y otras palabras extrañas. Y es precisamente en la montaña donde últimamente encuentro el caldo de cultivo de nuevas filosofadas porque mire usted que se encuentran especimenes variopintos allá en las alturas.


Me voy a referir específicamente a una especie que se ha reproducido en abundancia últimamente y que no deja de producirme cierta o más bien cierto… bueno, la verdad es que ni siquiera podría describir lo que me produce.

Se trata del súper hombre y no lo llamo súper montañero porque esta especie se caracteriza por presentar inmejorables aptitudes en todo lo que le rodea, en la montaña o fuera de ella. Es una especie de humano extraño por su roce inhumano con la perfección.

Hablo de una persona capaz de subir unos cuantos picos de tres mil metros de altitud en el mismo día corriendo para luego llegar a casa y recopilar la información que seguidamente sube a la red mediante un blog o similar para inmediatamente entrar a trabajar y al día siguiente salir con la bici de montaña y cascarse sopocientos kilómetros, subir la hazaña a la red y luego volver a trabajar… y así hasta que llega el invierno cuando se calza los esquís de montaña que ya no se quita en seis meses. Más o menos este sería un ejemplo normal.

El otro día me crucé con una pareja de estos ejemplares y una duda me asaltó así que le pregunté a la amiga que me acompañaba “¿crees que nosotras algún día caminaremos así?” y ella me contestó “espero que no”. Porque la diferencia es que nosotras habíamos ido a disfrutar del entorno, a relajarnos, a olvidarnos de las prisas.

No sé si esta nueva especie tendrá un alto índice de supervivencia o no. Lo cierto es que lo dudo porque dudo que un cuerpo humano soporte semejante carga de actividad sin producir un colapso multiorgánico y sobre todo, multineuronal, porque digo yo que en algún momento hay que parar y asimilar lo vivido. ¿No?.


lunes, 22 de julio de 2013

LA HORMONA Y LA MARMOTA


Mi alter ego había madrugado muy contenta y motivada para acometer una ascensión montañera de esas que una sabe que va a doler pero que también va a confortar. Tras desayunar copiosamente y comprobar que todo estaba listo, de repente, un calambre de esos que recorren desde el vientre hasta la pierna, le anunció que la hormona volvía a hacer de las suyas para aparecerse antes de lo esperado y así como a ella le gusta: con dolor, mucho dolor.

Ibuprofeno mediante, hubo que renunciar a la gesta de aquel día.

Sin embargo, por muy maltrecho que esté, este cuerpo siempre pide guerra y allí estaba mi sin par amigo “Empanadillo” para acudir al rescate y sacarme de casa para intentar la misma gesta pero por otro recorrido. Tampoco pudo ser, las tormentas amenazaban nuestro bienestar así que renunciamos y bien que hicimos porque allá donde fuimos pasaron la tarde y la noche recogiendo campamentos y niños remojados.

Sin embargo, el día fue estupendo. En muy buena compañía y un entorno magnífico a pesar de las extrañas construcciones de transporte de personas con elementos deslizantes que poblaban el lugar.

Persiguiendo marmotas pasé el día como recuerdo de que a veces una renuncia vale la pena.





viernes, 21 de junio de 2013

ANNI B SWEET. Ridiculous games

Hace ya días tuve el placer de disfrutar un concierto muy íntimo en un pequeño local al que acudió Anni B Sweet solita con su guitarra.

La había escuchado alguna vez y me sonaba algún tema, pero nada más. Al leer que se trataba de un “formato íntimo” dudé si ir, pues en estos casos, si el artista no es muy bueno, te puedes aburrir más que un molusco. Pero hubo suerte, finalmente me animé y allí llegó ella: una chica tímida que se presentaba casi disculpándose por no poder presentar un repertorio más divertido.

Sin embargo, la chica se fue creciendo y se nos ganó de bien, tanto que una chica local y espontánea se animó a subir al diminuto escenario y hacer los coros de la canción “Ridiculous Games”.

Me gustó el concierto de principio a fin, con su voz afinada en todos y cada uno de los temas aportando dulzura y sentimiento como sólo puede hacer alguien que hace muy bien lo que hace. Ahora escucho la canción en su versión grabada y me encanta ese toque psicodélico sesentero…

viernes, 31 de mayo de 2013

Intérpretes


Últimamente me han hecho pensar sobre el asunto de la incertidumbre y he llegado a dudar si ésta es una causa, una consecuencia o si tiene un origen más profundo que la mera condición humana.

A mi entender, la incertidumbre forma parte de la mayoría de los seres vivientes. Todos los animalicos, cada uno en su medida, nos vemos obligados a actuar sobre nuestras realidades y al actuar siempre nos encontramos con la incertidumbre. No hay nada definitivo, todo lo que nos rodea es relativo y de esta manera es el “no saber nada” lo que nos lanza a ir tomando decisiones o elecciones intentando conocer de antemano las posibles consecuencias de nuestros actos. La suma de todos estos factores es la incertidumbre, una forma de interpretar la realidad que si bien no es absoluta, ciertamente no se puede cambiar de un plumazo.


Así pues, los seres animados nos convertimos en meros intérpretes de la realidad.

jueves, 30 de mayo de 2013

El valor de lo que tenemos


Últimamente oigo hablar mucho de una hipótesis según la cual vamos a ser la “primera generación de la historia que va a vivir peor que sus padres”. Bien ¡vaya perlita!.

A quienes defienden semejante idea, yo les pregunto ¿has pasado hambre? ¿has vivido una post-guerra? ¿y una dictadura?.

No niego que se están viviendo situaciones dramáticas, aunque yo no las vea cerca de mí. Sé que existen familias que hoy en día están al borde de pasar hambre (no como en la edad media, pero dicen que casi). Sin embargo, afirmar que nosotros vayamos a vivir peor que las generaciones de mediados del siglo XX me parece una barbaridad.

He escrito muchas veces mi opinión en este sentido y, aunque admito que puede resultar desagradable, hay que admitir que ya disponemos de lo que realmente necesitamos para vivir. La cuestión es que queremos algo más que un techo y un plato caliente, queremos aquello por lo que nuestros padres lucharon tanto y resulta que ahora nosotros también nos lo vamos a tener que luchar. A lo mejor así aprendemos a darle valor a lo que tenemos.

martes, 28 de mayo de 2013

Montañera


Caminaba contenta disfrutando de uno de los pocos días soleados y cálidos que nos va ofreciendo esta excéntrica primavera que parece no llegar, cuando al mirar atrás se abrió ante mí una amplísima vista de ese Pirineo que este año aún viste de blanco y gris tan elegante como es él.

Entonces ocurrió, como tantas otras veces, que una ola de calor me recorrió del estómago al pecho con ese mariposeo que todos conocemos de cuando nos enamoramos. Me re-enamoré.

Al rato, una compañera me hablaba sobre la dureza de las actividades montañeras y, ante mis argumentos basados en sensaciones y emociones ligadas a la montaña, contestó: “es que tú eres montañera”. No contesté pues nunca me lo he considerado, pero al rato pensé que si ser montañera significa sentir semejante amor por las montañas… sí, soy montañera.

viernes, 24 de mayo de 2013

Demodé?


Leyendo a Pez Martillo hoy me ha dado por reflexionar sobre esto del blog. Y no es porque no haya reflexionado antes, que lo he hecho y mucho sobre este tema. Es que ya no escribo, o al menos ya no tanto como antes ni mucho menos de la misma manera que antes, así que no comparto mis devaneos.

Pez argumenta que a lo mejor esto de los blogs esté pasando de moda y no le quito parte de razón. El auge de las plataformas sociales más cómodas, rápidas y accesibles hace que un blog resulte un tanto más aparatoso por el simple hecho de que requiere un cierto grado de interés y tiempo pues se trata de un espacio más personal.

En un blog, uno se lo hace todo, desde la idea inicial hasta la publicación de un post hay que ir cumplimentando una serie de pasos que, por ejemplo el facebook, no necesita. Uno mismo se elige la plantilla que da soporte a las propias ideas y, desde aquí, el ir pensando qué escribir, qué compartir, qué comunicar, qué opinar… necesita de una preparación que puede ser previa o “sobre la marcha” pero requiere ese esfuerzo (aunque parezca poco) de elegir las palabras, buscar un contenido “linkeable” o una imagen que resuma o represente lo que se quiere comunicar. Todo esto nos lo ahorramos con otras plataformas que sólo dejan lugar al “sube y baja” de información, los mensajes cortos y la divulgación de información de otros limitando las opiniones a botones aprobatorios o guiños cibernéticos facilones.

No se me malentienda, me gustan las redes sociales (al fin y al cabo un blog no deja de ser una más) y tengo mi propia cuenta de Facebook, por supuesto. Pero quiero creer que hay una diferencia entre mi blog y mi perfil de Facebook.  Diferencia en que mi blog es una parte de mí mientras lo demás es parte mía compartida.

No quiero que los blogs pasen de moda ni creo que lo estén haciendo realmente. Sí creo que todo tiene su momento y que a lo mejor el auge blogero como Pez y yo lo conocimos esté un poco en decadencia (como el país). Pero ya lo ven ustedes, por goteo o aspersión… seguimos aquí regando la blogosfera.

viernes, 10 de mayo de 2013

ABRIL I


El año pasado "se me escapó abril por ocupada”. Este año ya no sé si es cuestión de ocupación, inspiración o simplemente que me da más por escribir en otros lugares sobre otras cosas, pero sigo escribiendo poco en este casi destartalado espacio.

La cuestión es que hoy se me ha ocurrido celebrar que este año (aunque por poco) no se me ha escapado Abril y mucho menos me lo han robado como en la canción.

A lo mejor Mayo se apiada de mí y se convierte en mi muso.

martes, 16 de abril de 2013

ATONTADOS O ¿SALVADOS?


Por cosas de la naturaleza humana, estos últimos días he tenido que pasar unas cuantas horas de cada día acompañando a pensmother en el hospital (no preocuparse, todo bien). Total, que salía yo cansadísima y estresadísima del trabajo para meterme en la habitación del hospital donde la simpática compañera de la cama de al lado tenía siempre encendida la tele con el programa vespertino tan famoso llamado “Sálvame”.

La primera vez yo me dedicaba a mirar hacia otro lado y a resolver junto a mi madre los enigmas del “pasapalabra” o “ahora caigo”, pero había una especie de energía extraña que siempre me hacía tornar la mirada nuevamente a la pantalla de la “compi”. No sé, era como una especie de atracción mística o espiritual... Hasta que finalmente me rendí y me entregué a la visualización de la tele de al lado.

El resultado fue estupendo. ¡Me relajé! Y durante media hora o una hora diaria el mundo y mis problemas dejaban de existir para dar paso a una especie de estado de meditación contemplativa que nunca había experimentado. Y lo más curioso es que si ahora mismo me pidieran un resumen de todo lo que ví, sinceramente, no sabría hacerlo. Tengo un vago recuerdo de un montón de gente vestida de novia, pero nada más.

Es curioso ¿verdad?. A ver si va a ser cierto aquello de la felicidad del ignorante.

martes, 26 de marzo de 2013

Fluir


Depresión otoñal…

Ansiedad primaveral…

En estos tiempos en que todo ha de tener una explicación científica, nos encontramos con esos nombres o formas que deseamos darle a las sensaciones que nos inundan cuando, por ejemplo, cambian las estaciones. Incluso en los lugares donde no hay estaciones, existen otros tipos de cambios como por ejemplo los monzones que distinguen épocas secas de épocas húmedas.

Resulta que estamos tan sumamente alejados de nuestra naturaleza animal y de nuestra inevitable e innegable conexión con el universo y sus energías, que necesitamos nombres patológicos para explicar lo que en realidad no son más que ajustes que nuestros cuerpos experimentan frente a los cambios ambientales que les afectan, entendiendo ambiente como parte componente de nuestro hábitat.

Así es habitual que nuestro cuerpo se regule ante la llegada del frío y, al estar expuesto a menos horas de luz, disponga de menos energía y por lo tanto la demanda de descanso aumente sintiéndonos decaídos y somnolientos. Al contrario de lo que ocurre con la llegada del calor, momento en que nuestro cuerpo se ha de ajustar a mayor cantidad de luz y por tanto de energía, demandando mayor cantidad de actividad que de no ser satisfecha se puede convertir en eso que llamamos ansiedad pero que en este caso no es otra cosa más que nuestro cuerpo pidiendo “marcha”.

Así que lo suyo sería atender las demandas de nuestros cuerpos, descansar o activarse cuando lo piden. Amiguitos internautas: dejémonos fluir y no le demos más importancia que la que tiene. Disfrutemos de nuestra condición animal y prestémonos gustosos a las demandas de nuestra naturaleza.

Palabra de Pensadora.

viernes, 15 de marzo de 2013

Me tienen contenta (con rintintín)



Señores y señoras políticos, banqueros y empresarios inútiles e incapaces de liderar cuando realmente se les necesita....

Personas que han adoptado el miedo, el mal humor, el grito y la mala educación como comportamiento con la excusa de esta mierda de crisis...

Me tienen tod@s “contenta”…





jueves, 14 de marzo de 2013

Calidad de vida: cuantitativa o cualitativa


Ya desde el inicio de la crisis me vengo preguntando si los verdaderos indicadores del problema son cuestión de Productos Interiores Brutos, Porcentajes de Déficit Público, valores IBEX o puntuaciones de Primas de Riesgo.

Parece ser que lo que indica el grado de calidad de la vida de nuestra sociedad depende totalmente de la economía y su estado, es decir, una cuestión cuantitativa. Pero no tanto de cómo afectan a los ciudadanos los vaivenes de esos ratios, cuestión cualitativa.

Será por defecto profesional que siempre comparo la gestión de un país con la de una empresa. No se llevan tanta diferencia: todo es cuestión de ratios indicadores. Pero hete aquí que servidora, acérrima defensora de los sistemas de gestión integrada de calidad, echa en falta esos indicadores cualitativos que en sentido práctico afectan mucho más de lo que pensamos a los cuantitativos.

¿Quién creen ustedes que trabajará mejor? a) una persona bien remunerada pero muy estresada y sin tiempo para sí misma b) una persona mal remunerada, muy estresada y sin tiempo para sí misma c) una persona justamente remunerada, no estresada y con tiempo suficiente para sí misma.

Si han respondido “c”, ya entienden a qué me refiero.

No es cuestión de cobrar más, de tener más, de disfrutar de grandiosas infraestructuras. La cuestión es que todo se compense. A lo mejor poseer menos pero disfrutar más de las pequeñas posesiones, cobrar menos pero tener para vivir y que una rotonda no esté adornada con una estatua sino con un jardín de grama, sea más que suficiente para disfrutar de una vida de más calidad y menos cantidad.

viernes, 1 de marzo de 2013

Señal divina



Caminaba por la calle un día al mediodía, pensando en lo extrañamente cálido que resultaba ese momento pues después de meses, era el primer día que no soplaba el más mínimo viento y además no llovía ni nevaba. Entonces percibí un sonido familiar (ese que hacen las alas de las aves en movimiento) cosa que me hizo levantar la vista al cielo y recorrerlo expectante. En pocos segundos que me parecieron casi horas, por fin sonó ese característico bramar de las grullas que al poco se dejaron ver al aparecerse, en su clásica formación de “v” destartalada, tras un edificio alto que me tapaba un trocito de cielo.

Valdabra y La Sotonera se tiñen de negro un año más para hacer de hotel a estas aves que este año, como hacía mucho tiempo, recibo encantada al saber que con su corta visita se me anuncia la llegada de días más cálidos.

martes, 26 de febrero de 2013

Foals - Spanish Sahara

No sé qué me pasa que últimamente me agradan tanto los sonidos con “deje” ochentero. Estos nuevos grupillos “indie” modernillos tienen algún temilla que me hace mover la osamenta en la silla.

Así me pasó el otro día con “Foals”, mi tutora de inglés me mandó como ejercicio un juego de esos de rellenar “missing words” en una canción y oyes, que la cancioncilla me animó el finde …

miércoles, 20 de febrero de 2013

Días malos


Hay palabras como “paciencia” o “resignación” que yo siempre había identificado directamente con el cristianismo (u otras religiones) lo cual me había hecho obviarlas como si su significado fuera cosa de puritanos y religioso acérrimos.

El tiempo y las cosas que me pasan me han enseñado que ambas palabras esconden actos muy necesarios e intrínsecos a la vida pues es mucho lo que no depende de uno mismo. Ante aquello que no se puede cambiar sólo queda la resignación y ante aquello que dura mucho tiempo sólo queda la paciencia.

Ahí están esas dos herramientas para los días malos que todos tenemos.
Palabra de Pensadora.

viernes, 15 de febrero de 2013

Sentimientos encontrados

Hacía días no veía la archi-duradera serie “Cuéntame”, sin embargo ayer me dio por ahí más que nada porque la tele, a pesar de la amplísima oferta digital, ofrece poco y me apetecía idiotizarme después de un día estresante. Total que otra vez me encontré a Dña. Merche Alcántara en su salsa y así como tantas veces la he identificado con mi propia madre, ayer fui yo misma quien se sintió reflejada.

Sobrevivir al cáncer tiene su qué, es una alegría pero también una especie de estigma. El final del tratamiento y la recuperación no son el fin de la batalla, cuando uno se recupera empieza una época de cambio, nunca nada vuelve a ser lo mismo y uno tiene que adaptarse. Ayer entendía muy bien a Merche queriendo ayudar y hacer todo lo posible por su amiga, es un sentimiento que yo también tuve, una especie de necesidad de ayudar al semejante, a quien está viviendo lo mismo. Pero es en momentos como ese cuando se presenta el “estigma del superviviente”: la culpabilidad. Es un sentimiento irracional, incluso tonto pero cuando a tu alrededor las personas sufren mucho e incluso mueren, tú, sin dejar de sentirte afortunado, te sientes algo así como culpable.

Me sentí identificada con todo lo que le ocurrió ayer a Merche: descubrir la Asociación Española Contra el Cáncer, por ejemplo, una institución que realmente desarrolla una labor importantísima para los enfermos y familiares. Por otra parte, entendí su desasosiego al ver a alguien agonizar de una manera tan insufrible y, aunque hoy en día los fármacos están cada vez más avanzados y el sufrimiento humano se controla mejor, lo cierto es que se siguen dando esos casos tan extremos que yo tuve la suerte de no sufrir en carne propia pero vislumbré en otros, cosa que cuando menos causa estupor.

Finalmente, Merche recibe la noticia de la muerte de su amiga y el capítulo acaba mostrando esa sensación que yo misma he tenido algunas veces: pena por quien se va habiendo sufrido tanto, culpa por sobrevivir cuando otros no y miedo al futuro mezclados con las ganas de seguir adelante, de mirar más allá de la ventana y de vivir mucho tiempo lo más plenamente posible.

miércoles, 13 de febrero de 2013

La primavera más esperada


Hace poco comentaba por ahí que hacía tiempo no veía la Sierra de Guara blanca como ocurre algunos inviernos. Dicho y hecho, dos días después la sierra se cubrió y la nieve hizo su trabajo. Desde entonces la sierra y el pirineo se presentan blancos inmaculados como hacía unos cuantos años no ocurría.

Dicen que “año de nieves, año de nieves” y espero sea verdad pero, sinceramente, este invierno se me está haciendo largo. No es que haga un frío insoportable (recuerdo el par de semanitas bajo cero del año pasado), pero la sucesión de meteoros de este año se me está haciendo muy pesada y si todos los inviernos me pongo el disfraz de marmota, este año parece que me he convertido por fin.

Para animarme, pienso el lo bella que va a ser la próxima primavera. La cantidad de agua y nieve caídas convertirán los valles en un espectáculo de colores que no me quiero perder. Ya me veo caminando y sudando la gota gorda, haciendo parar a todo el mundo para poner el “macro” de la cámara y comiéndome un bocata al sol.

Falta mucho aún, se me está haciendo una eternidad. Tengo ganas de primavera.

miércoles, 6 de febrero de 2013

El piropo y la ex – burbuja inmobiliaria


Estos días están haciendo una pequeña obra en la acera de enfrente de casa. Todas las mañanas muy temprano salgo del portal dirección a la oficina y miro hacia la zanja donde los obreros se afanan por trabajar despacio para que la faena dure más (eso pienso yo). Mirar hacia los obreros… gesto que no tantos años atrás hubiera evitado mucho.

Porque años atrás, con la burbuja inmobiliaria en auge y las obras salpicando la ciudad, el camino a cualquier parte podía convertirse en un ir y venir de variedad de piropos. Algunos despertaban la sonrisa, otros hacían dar respingos y otros hacían salir corriendo, todo dependía de la hora y la cantidad de carajillos o tintos de verano consumidos por el obrero en cuestión.

Ahora ya no. Ya no hay obras y en las pocas que hay, los obreros no están para piropos.

Otra consecuencia de la crisis inmobiliaria. ¡Que pena!

jueves, 31 de enero de 2013

EF. "Final Touch"

Desde aquel lejanísimo viaje a Islandia donde consecuentemente me enamoré de mis sin par Sigur Rós hasta ahora, he buscado y rebuscado un sonido que me los recuerde. Algo que se le parezca y me haga sentir cosas similares. No es fácil y, de hecho, es imposible. Pero cuando una se empeña y busca con ahínco, puede localizar nuevas cosas que, dentro de un estilo similar, renueven memoria y despierten nuevos apetitos de distintos paisajes auditivos o visuales.

Y entonces aparecieron EF, así, tan simple, dos letras. Unos jóvenes con mucha menos trayectoria y un sonido muy distante de la calidad y sentimiento de los Rós. Pero algo tienen, sus temas de más de diez minutos de duración te van envolviendo y poco a poco, conforme el tema coge forma y calidez, te vas sintiendo cómodo y la mente se deja llevar…

miércoles, 23 de enero de 2013

Optimista


Hoy me he dado una vuelta por “El rincón del Náufrago” y allí me he encontrado con una delicada entrada sobre una historia de salud y sonrisas. Me ha hecho pensar en lo caras que están las sonrisas últimamente a pesar de lo saludables que son.

A lo mejor abuso un poco de “flower-power” pero esque realmente pienso que siempre se puede encontrar un motivo para sonreír aunque sea un poquito durante un ratito y más sabiendo que en estos tiempos caros, sonreír es gratis.

A ratos me parece como si, a parte de criticar al de al lado o defraudar hacienda, el deporte nacional sea lamentarse. Hoy en día en los ascensores casi ni se habla del tiempo, se habla de la crisis tanto si nos afecta directamente como si afecta al de enfrente como si creemos que nos va a afectar en un futuro cercano o lejano.

Las buenas noticias siguen escaseando, sí. Pero una vez leí en alguna parte que “nuestros peores temores lo son, porque los tenemos” y concluí que de tanto pensar que algo malo va a pasar, termina pasando, más que nada porque estamos más pendientes de ese temor que de otras cosas y mientras tanto lo bueno nos pasa desapercibido.

Así que a lo mejor vale la pena intentar hacer oídos sordos, mirar hacia el lado contrario de las malas noticias y concentrarse en lo que realmente importa que es vivir lo mejor que se pueda y sonreír siempre que sea posible, tengo comprobado que es más barato.

viernes, 18 de enero de 2013

Fast love



Mirando a mi alrededor me doy cuenta de que se lleva mucho el “fast love”, como en el mcdonald’s: llegar, mirar, elegir y comer rápido. Así el resultado es que te llenas mucho en poco tiempo y en poco tiempo también, vuelves a tener hambre. Eso significa que has comido mal y por lo tanto, no satisfaces tus necesidades energéticas reales.

Al hacer esta comparativa, no me refiero a los rollos rápidos de una noche. Me refiero a las relaciones que se establecen con la misma rapidez de una “fast food”, a esos enamoramientos “a primera vista” o más bien “a primer polvo”. En mi humilde opinión, son enamoramientos de posible fracaso pues no se establecen sobre las bases más sólidas del amor de pareja, de las cuales, para mí, una es el conocimiento y aceptación del otro lo cual sólo se consigue con tiempo y paciencia.

Sin embargo, en lo que dura un fin de semana con una persona que se acaba de conocer, son muchos quienes se declaran profundamente enamorados y yo me pregunto ¿de quién? Si no conoces a esa persona. En este caso el resultado más probable es un desencanto tan rápido y arrebatador como el enamoramiento inicial y la causa no es otra que, como pasa con una hamburguesa mala, no se ha tenido tiempo de conocer y saborear bien los ingredientes lo cual lleva a una satisfacción irreal. En pocas palabras: te enamoras de una sensación y no de la persona.

Siempre he dicho, digo y diré que en esto del amor no hay nada escrito, no existe un manual, el amor es cosa de dos y resulta complicadísimo estandarizar algo que depende tanto de tantos factores pero por experiencia he comprobado que, como en cualquier otro avatar de la vida, lo que mejor funciona es lo lento, continuo y creciente.

miércoles, 16 de enero de 2013

Una época, un momento... una canción: "Paradise City"

Las melenas se meneaban al viento viciado de humo y sudor en el bar, las jarras de litro de cerveza  flotaban de mano en mano desde la barra a cada rincón y, de repente, una especie de silencio sordo y extraño lo invade todo, las melenas se ralentizan y las cervezas permanecen quietas en las manos… entonces suenan los primeros baquetazos de “Paradise City” y la máquina vuelve a funcionar.

Así transcurrían algunas noches de cuando era más joven que ahora, cuando los “Gusarrones” estaban en auge y el heavy estaba de moda. La época en que las chicas nos conformábamos con vaqueros, camiseta y deportivas para estar guapas y se ahorraba para algún vestido que terminaba en el armario criando polvo.

El otro día la escuché en la radio y, como es habitual, casi paro el coche y me salgo a hacer una auténtica demostración de “air guitar” en medio de la calle…


martes, 15 de enero de 2013

El desempleo como consecuencia, nunca una causa


Estoy cansadita de escuchar una y otra vez las noticias sobre el gravísimo problema del desempleo en esta nuestra desmejorada España. Y estoy hartita de pensar siempre lo mismo… señores, que se equivocan, que el problema no es el desempleo. El desempleo es la consecuencia de los profundísimos problemas de desarrollo que arrastramos desde hace mucho tiempo. Mucho antes de que empezara esta crisis de nuestros desvelos.

En términos empresariales, cuando se localiza un problema y se busca solución satisfactoria, hay que empezar por buscar causas y de entre esas causas atacar las que resulten más rentables de modificar o suprimir. Es la manera de solucionar y construir cosas: con tiento, desde la base, con constancia y análisis continuo.

A lo mejor sí se están haciendo cosas (reforma laboral destructora y precarizadora de empleos mediante) pero se hacen mal porque no se crean puestos de trabajo de la nada y ahí es donde está la causa, que no poseemos un tejido industrial. Y no creo que el problema sea únicamente nuestro defecto de recursos naturales explotables, no.

Quienes nos dirijen matan moscas a cañonazos y pretenden generar “riqueza” de la nada, pero lo peor es que seguimos su ejemplo y pretendemos generar el negocio más inviable de todos que es el que pretende el mayor beneficio sacado de la mínima inversión.... ¡hay listillos!.

Así las cosas, me encantaría que algún día se confundieran en los telediarios y en vez contarnos que el desempleo crece, nos contaran que se empiezan a establecer nuevas medidas para incentivar el buen trabajo, premios a las buenas ideas, a los nuevos y buenos negocios que son lo que al final producirá esos tan deseados puestos de trabajo.

Palabra de pensadora.

lunes, 14 de enero de 2013

Pan, vino, azúcar y capazos


Decidimos salir a dar un paseo Bonito del Norte y yo por aquello de no pasar tanto rato atolondrados frente la tele, no sé por qué, pero me dio por dirigirme hacia el barrio donde nació mi madre y donde vivían mis abuelos maternos que no estaban nada lejos de los de los paternos.

Paseando por Barrionuevo, que así lo llamaban, me detuve bajo los ventanales contenedores del lugar donde creció mi madre y allí se me presentó el recuerdo de mi yayo o “yayé” (como le llamábamos cariñosamente) sentado en la mesa de la cocina junto a la ventana preparando pan con vino y azúcar. En ese momento, las piernas me llevaron solas hacia el lugar donde para entonces se localizaba la bodega del barrio, con sus enormes barriles y su olor a vino añejo y vinagre donde acompañaba a yayé siempre que me dejaban a su cargo.

Al continuar calle arriba, inevitablemente, llegamos al coso y allí me detuve otra vez para ver la cuesta de la Plaza Lizana. Entonces fue el abuelo (papá de mi papá) el que se me presentó con su boina y su bastón, siempre “de capazo” con algún conocido al que al final hasta le podía sacar algún parentesco. Fue él quien me explicó que parar por la calle para charlar un rato se llama “coger un capazo”.

Y así recuerda una a los abuelos, “yayé” y “el abuelo”, cada uno con sus peculiaridades, cada uno con sus enseñanzas: pan con vino y azúcar, coger “un capazo” y tantas otras que no cabrían en un solo post.

Es lo que tienen los paseos invernales por Güeskonsin.

sábado, 12 de enero de 2013

Vermú navideño


Güeskonsin tiene sus tradiciones: las de toda la vida como pasear por el coso sólo por ver quién hay o nunca utilizar los intermitentes, y las nuevas que empiezan como gamberradas y luego se van asentando.

Así está ocurriendo con lo del vermú ya sea el día de nochebuena o nochevieja. La cosa empezó con las nochebuenas, se salía un ratito al mediodía para ver a la familia y amigos que venían de fuera y de quienes sólo se disfrutaba estas fechas. Poco a poco aquel vermú se iba alargando y lo mismo no ibas a casa a comer porque total ya irías a cenar bien con la familia. Hasta que la cosa mejoró o degeneró (depende de cómo se mire) y ahora es como una especie de día del chupinazo, sales a eso de las 12-1 de casa y vuelves justo para cenar, tras lo cual se suele salir de casa dirección “misa de gallo” terminando en los bares eso sí, poco rato.

Lo de las nocheviejas ya es otro cantar, éstas no necesitaron presentación y los vermús ya se convirtieron en cosa festiva directamente. Ese día los bares de tapas ponen la música a tope desde por la mañana y la gente llega a cenar con poca hambre y poca sed (esto último lo que menos). Lo mismo organizas cena para dos y se te convierten en quince como te dejas todo el “zancocho” en la nevera para el día siguiente y cenas directamente en el chino más cercano a la zona de taperío.

La cuestión es que cada vez nos lo pasamos mejor y buscamos más excusas para empezar los festejos de día. Será cosa de la edad o será que realmente se está asentando una nueva tradición. Sea como sea: me gusta.

jueves, 10 de enero de 2013

Un buen verano


Nos parece que no porque brilla el sol, pero aquí arriba el frío arrecia y con él resulta inevitable buscar confort en el recuerdo del calor del verano.

Recuerdo terminar el verano con la sensación de haber sido uno de los mejores. Puede resultar masoquista pero cuando las cosas se ponen feas, parece como si el cuerpo se recomponga y saque fuerzas de flaqueza para enfrentar el miedo.

No hizo falta gran cosa, sólo la conciencia de la propia vida, como siempre. La conciencia de la realidad de lo que hay, de aquello que gusta y lo que no. Buscar lo bueno en lo sencillo y disfrutar intencionadamente aquello que parezca tan simple como un chapuzón en la playa o una caminata por la montaña. Sin grandes opulencias, sin más, disfrutando, abriendo el corazón y dejando entrar sensaciones como aquél que rellena una caja de herramientas preparando cualquier eventualidad.

Sí, fue un gran verano...

martes, 8 de enero de 2013

Reseteo


Tengo una sensación especial con este 2013 que acabamos de estrenar, tiene pinta como de hecatombe o algo así. No es para menos, la cosa esta fea de verdad y en mi caso por fin lo empiezo a notar pues comienzo el año con una merma considerable de mi paga mensual. Mi empresa no se derrumba, pero las arcas de mis superiores sí y en ese caso más vale que pasemos hambre los trabajadores antes que ellos, claro.

Los políticos dicen que este año se notará “algo” de recuperación, pero no hasta pasado el segundo semestre… y bien, visto así, sólo son seis meses durante los cuales da tiempo de quedarte sin empleo, que te quiten la casa, que se te acabe el paro y, si nos ponemos en plan indígena Maya o creyente de Nostradamus, pues a lo mejor hasta se acaba el mundo otra vez.

Pasado mi lógico cabreo inicial, hoy me he plantado y he decidido no sucumbir al ambiente general. Sé perfectamente que nada va a ir a mejor en lo que a situación económica se refiere, pero quiero insistir en lo que para mí es un lujo: poder asistir en primera persona a la auténtica decadencia de una cultura.

A lo mejor se trata del período final, como bien dicen “no hay mal que dure cien años”. Por mí, que así sea y toquemos fondo ya o al menos nos estanquemos un poco. Que sea un año de “reseteo”: de volver a empezar, de limpiar las ruinas y construir algo nuevo o reformar lo añejo.

miércoles, 2 de enero de 2013

Ranking de Fin de Año



Como casi todos los años desde el inicio de este mi blog, hago un nuevo resumen del año que termina con un compendio de las entradas que mejor reflejan la situación personal, nacional o universal del momento.

¡Disfruten ustedes queridos lectores!

Enero: “Cuestión de suerte”.  Cuando la locura del gordo de la lotería pasó, resultó que no había cambiado tanto la cosa como esperábamos y el año 2012 ha terminado siendo tan malo como se predecía o incluso peor, pero bueno, en aquel momento pudimos soñar un futuro mejor y ese ratito no nos lo quita nadie.

Febrero: “I wanna dance…”. El invierno fue corto y seco, sequísimo.  No recuerdo un invierno como el pasado, con temperaturas extremas de -5 a +15ºC en el mismo día.  Pero lo que me impactó en Febrero fue la muerte de Witney Houston, el darme cuenta de cómo una gran estrella puede apagarse de una manera tan triste y no importa si es una estrella mediática o galáctica… las estrellas pueden apagarse.

Marzo: “Autocrítica y enmienda”. Por fin un ápice de inspiración, una entrada corta sobre la manía que tenemos en general de auto-criticarnos y, sin embargo, no enmendarnos.

Abril: Lo nunca visto en este blog… un mes entero sin escribir.  Así están las cosas.

Mayo: “Varsovia: ciudad fénix”. Viajé mucho en el mes de Abril, resultó que no me lo habían robado sino que simplemente yo no estaba aquí.  Estaba allá.  De Andalucía a Polonia como en un suspiro.  Quedé afectada por mi viaje a Polonia, por mi encuentro cara a cara con una realidad que me parecía lejana pero no lo era tanto.  La segunda guerra mundial ocurrió hace menos tiempo del que me parecía cuando la estudiaba en los libros de texto.

Junio: “Parfait”.  El verano empezó mal para mí.  Tuve un susto tremendo que me hizo temer una vez más por mi salud y eso sí que es algo que inquieta ¡y mucho!.  Sin embargo, mientras esperaba el comienzo de una nueva etapa de sometimiento a las “maldades médicas” conseguí disfrutar de algún rato de paz.  Como siempre, gracias a la música.

Julio: “Cota tresmil”.  Ahí estaba yo para Julio, con tremenda anemia y a la espera de resultados sobre su origen real.  Con eso y todo, quise coger aire para abanicarme el miedo y tirar al monte como la cabra que siempre fui.  Lo conseguí.  Colmé por fin, y después de muchos años, la cota tres mil.  Ahora ya no me para nadie (ni los médicos oiga).

Agosto: “Pre-laurentis”.  Me encantó observar así como de lejos los preparativos de las fiestas en honor a San Lorenzo, tan esperadas cada año aquí en mi Huesqueta querida.  Lo hice de lejos porque no quise estar, no tenía ganas de fiestas y el único alivio que encontraba para mis miedos era la montaña donde me refugié mientras los demás bailaban.

Septiembre: “Adiós”.  Despedimos a mi tía y fue como entrar de lleno en el otoño aún haciendo calor.  Uno sabe que los mayores se van antes, pero a veces, demasiado antes y sin previo aviso.  Así empezó el otoño, triste.

Octubre: “Parte de la historia”.  Parece que sólo sepamos escribir sobre la crisis para criticarla.  Esta vez preferí mirarla desde otra perspectiva.

Noviembre: “Otoño perfecto”.  Tras un año de sequía de las buenas, llegó un otoño de los de verdad, frío y lluvioso.  Lo abracé y disfruté.

Diciembre: “Del trauma al cambio”.  Mi cáncer me persigue a veces.  Unas veces con pequeños sustos que me hacen temer su regreso y otras, como ésta, en forma de un enemigo que afecta a muchos más de los que quisiera.

Y termina el año, queridos internautas.  2012 nos sigue dejando crisis, miedos y malos augurios para el ejercicio que comienza.  Yo no quiero hablar de esperanzas ni ñoñadas manidas.  Yo, señoras y señores, deseo que esta noche se excedan bien (cada uno a su manera que no sólo de alcohol, drogas, sexo o trasnoches se compone esta celebración), lo disfruten y no piensen en lo que les depara.

NOTA DE ÚLTIMA HORA: Había dejado este post programado para el mismísimo día de nochevieja, pero algo hice mal y se quedó en borrador.  Lo cuelgo hoy de todas formas.  ¡¡¡Que ustedes hayan disfrutado como mínimo la mitad que yo!!!