miércoles, 20 de noviembre de 2013

Corriendo por el parque


Pisé una piña y me torcí el tobillo.  Según la red: “la lesión más común entre los corredores”. Y ya me fastidia porque yo corredora no soy.  Yo corro porque como he dejado de fumar:

a.- me anima ver que puedo
b.- me ayuda a evitar (un poquito, demasiado poquito) los kilos que se me están apoderando.
c.- No hay “c” pero queda mejor una lista de tres que de dos, nunca he sabido por qué

Por lo demás correr cansa y dependiendo del día es más bien aburrido.  Lo que pasa es que si eres una tontita como yo, terminas disfrutando de los paisajes que van cambiando con las estaciones.  Y de las sensaciones.  Y de las endorfinas.  Y de las mallas de los corredores buenorros que te adelantar sin parar.

Y así ocurrió que en el preciso instante en que la piña asesina se colocó justo debajo de mi pie derecho y mi cuerpo se tambaleó dolorido mientras mi boca espetaba un rotundo ¡m*erd*!, un corredor “adelantón” pasaba por mi izquierda parando en seco a intentar socorrerme.  Agradecí la acción, pero insistí en que estaba bien y seguiría corriendo pero el muchacho se empeñaba en ayudarme hasta que empecé a caminar y se convenció de que no necesitaba un rescatador.

Tras caminar un rato, continué corriendo y mientras lo hacía empecé a pensar que a lo mejor en el parque pasa como en los gimnasios donde la gente va más a ligar que a ejercitarse.  Ahora que pienso… yo también llevo mallas… ¿será por eso que me adelantan todos y no por mi lentitud?.


Tendré que hacer una encuesta.  Mientras la preparo: pie en alto, bien de hielo y a cruzar los dedos para que no sea grave.

4 comentarios:

El Pez Martillo dijo...

Porqué te crees que me pongo en la última fila del gim?

PENSADORA dijo...

¡JAJAJA! ya me lo imagino ya!

POL dijo...

Pos yo como que no te adelantaría, estos de Huesca como que son muy fatos.

PENSADORA dijo...

No me esperaba menos de ti Pol

¡que tio!