jueves, 24 de octubre de 2013

Quieta


Hace unos días (o meses, parece que por este blog el tiempo últimamente pasa raro) hablaba sobre el superhombre y esa especie de envidia sana que me daban estos ejemplares pseudos-perfectos.  Hoy me acerco a esa cuestión, pero desde la autocrítica.

Empieza el otoño y, aparte de mi tradicional “ataque de la marmota”, extrañamente noto ganas de mal tiempo, de quietud.  Y esque llevo un tiempo que no paro (casi como una supermujer), cosa que es buena porque eso significa que estoy viviendo pero para disfrutar lo vivido hace falta retrospectiva y para tenerla hace falta quietud.

De vez en cuando hay que “estar quieta”, tomar aire y repasar lo vivido para ordenar recuerdos, ideas y sobre todo profundizar en lo aprendido.

Palabra de pensadora

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