viernes, 30 de agosto de 2013

Adrenalina



Mucho he hablado yo sobre esas sensaciones gratificantes que me provee el ascenso de montañas.  En el mundo del montañismo existen diferentes variantes y formas de visitar y disfrutar del entorno.  Es como si uno observara el medio y se preguntara continuamente la manera de acceder a él, por inexpugnable que parezcan ya sea caminando, trepando, rapelando, destrepando, saltando o dejándose caer.

Creo que así empezó todo, como cuando yo misma era cría y desde la ventana del coche de mis padres miraba hacia el cerro Ávila (Caracas, Venezuela) y me preguntaba cómo llegar “allá arriba” para ver la ciudad desde las alturas, supongo que los primeros exploradores simplemente se iban preguntando ¿qué habrá allí?.

Hoy en día, todo está explotado.  Uno ve una pared caliza y se pregunta si alguien habrá trepado por allí cuando de repente aprecia el brillo del metal de un anclaje, lo mismo que al encontrarse una bonita poza cristalina con cascada se pregunta cuánto medirá el rapel cuando vislumbra un cordino abandonado u otro brillo de anclaje de la reunión.


Había dejado yo hace tiempo mis herramientas de exploración tales como mosquetones, arneses, descensores, etc un tanto abandonados.  Sin embargo, últimamente, tengo unos diablillos rondadores que no hacen más que provocarme y mucho me temo que lo van a conseguir.  No sé dónde exactamente, ni cuándo, pero desenfundaré las herramientas pronto y esta vez no es cuestión de exploración y curiosidad, que también.  Esta vez la cosa es más cuestión de sensaciones… en especial esa sensación que cierra la boca del estómago y seca la garganta: la adrenalina que corre disparada y divertida durante una actividad de riesgo controlado.

2 comentarios:

J. M. N. dijo...

Tengo yo algo que ver en esta nueva sensación que propones descubrir???? Si es así me alegro mucho. Y si tu reincorporación al wonderful world de los barrancos se produce el finde del 28-29 de septiembre mejor que mejor...anda que no se pude preparar una cosa maja ni na...
Hala, moza, bienvenida.
Nos vemos en el monte.

Pirene dijo...

Jijiji ¡que bien lo sabes!