jueves, 8 de agosto de 2013

El súper hombre (nada que ver con Nietzsche, si eso.)




Últimamente estoy encendida con la montaña. A lo mejor por eso escribo menos por aquí: tengo el pensamiento ocupado en sendas, rocas, montes, collados, rimayas y otras palabras extrañas. Y es precisamente en la montaña donde últimamente encuentro el caldo de cultivo de nuevas filosofadas porque mire usted que se encuentran especimenes variopintos allá en las alturas.


Me voy a referir específicamente a una especie que se ha reproducido en abundancia últimamente y que no deja de producirme cierta o más bien cierto… bueno, la verdad es que ni siquiera podría describir lo que me produce.

Se trata del súper hombre y no lo llamo súper montañero porque esta especie se caracteriza por presentar inmejorables aptitudes en todo lo que le rodea, en la montaña o fuera de ella. Es una especie de humano extraño por su roce inhumano con la perfección.

Hablo de una persona capaz de subir unos cuantos picos de tres mil metros de altitud en el mismo día corriendo para luego llegar a casa y recopilar la información que seguidamente sube a la red mediante un blog o similar para inmediatamente entrar a trabajar y al día siguiente salir con la bici de montaña y cascarse sopocientos kilómetros, subir la hazaña a la red y luego volver a trabajar… y así hasta que llega el invierno cuando se calza los esquís de montaña que ya no se quita en seis meses. Más o menos este sería un ejemplo normal.

El otro día me crucé con una pareja de estos ejemplares y una duda me asaltó así que le pregunté a la amiga que me acompañaba “¿crees que nosotras algún día caminaremos así?” y ella me contestó “espero que no”. Porque la diferencia es que nosotras habíamos ido a disfrutar del entorno, a relajarnos, a olvidarnos de las prisas.

No sé si esta nueva especie tendrá un alto índice de supervivencia o no. Lo cierto es que lo dudo porque dudo que un cuerpo humano soporte semejante carga de actividad sin producir un colapso multiorgánico y sobre todo, multineuronal, porque digo yo que en algún momento hay que parar y asimilar lo vivido. ¿No?.


3 comentarios:

J. M. N. dijo...

Yo, que ya sabes que no tengo cuerpo de superman, (ni de nada super) ya que soy más bien recogido y para nada competitivo, nunca he entendido la obsesión del más alto, más rápido y más fuerte y menos en un entorno como la montaña donde todo te invita a la contemplación y a disfrutar, sin prisas del entorno. El colmo son las carreras de montaña que tan de moda se han puesto últimamente....lo que los pijos llaman trail runnig o algo así...pero vamos esto es como todo...ultratrailmegamaratóndelamuertedelaneto: 2000 inscritos, tú.
Tiene que haber gente pa tó. Y no, no petan. Conozco yo varios casos de esos que hace años que les pronosticamos una destrucción total y absoluta de los ligamentos y las articulaciones de la rodilla y allí están, corriendo como los jabalís todo el día por el monte.
Hala salud y buenas fiestas.

jessus dijo...

Jajaja, que bueno, hace poco hablábamos de eso y de las "machadas" tipo Grand Trail Aneto que se hacen por ahí. El deporte a ese nivel engancha igual o más que otras drogas, y dudo que tenga algún beneficio para la salud el hacerse 7000 metros de desnivel acumulado en dos días por sendas pedregosas, a no ser que con cincuenta quieras tener una artrosis en las rodillas que no te puedas ni menear....

PENSADORA dijo...

Ya veo que me habéis "pillado" los dos muy bien.

No negaré que a mí me gustaría disponer de mejores condiciones físicas para poder acometer mejores o más altas metas, pero tampoco me pena pues también considero que soy yo quien elige vivir la vida en total plenitud, cosa la cual semejante nivel de "machaque" no permite.

Ala! que me enrollo!