jueves, 2 de julio de 2015

Las Bahías de Montenegro

¿Quién me hubiera dicho a mí que un día entraría en una Ermita en medio del mar? Te digo yo que nadie.  Pero ahí llegamos, después de un buen rato de autobús surcando curvas y más curvas, recorriendo recodos marinos a las faldas de montañas que debieron ser testigos de sangrientas batallas.  Las Iglesias de San Jorge y Nuestra Señora de las Rocas se encuentran en el centro de la Bahía de Perast y están alzadas sobre un islote natural y otro fabricado por los pescadores que antiguamente veneraron supremamente a la Virgen y yo se lo agradezco porque aunque no sea yo muy religiosa, he de admitir y admito que sendas construcciones resultan bellas y decorativas en este rincón adriático que me hace suspirar por sus cumbres bañadas de mar.


Continuando por las faldas de estos montes que conceden aspecto de fiordo al lugar, nos llegamos a Kotor.  Una ciudad medieval prima hermana del Dubrovnik que nos espera de regreso al atardecer de esos que una sólo se encuentra en los viajes tranquilos.  No sabía yo que podría contemplar semejante escena cuando vengo de ver barcos que surcan montes…