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Mostrando entradas de enero, 2008

¡TEN CUIDADO!

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Cuántas veces nos tenemos que oír esta frase….

En muchísimas ocasiones de nuestra vida; cuando somos pequeños: “ten cuidado que te vas a caer”, “ten cuidado que te vas a hacer mal”; cuando estamos estudiando: “vale, pero ten cuidado no te pillen la chuleta”, “ten cuidado con el profesor de Mates que es un burro”; cuando empezamos a salir: “ten cuidado no te pongan algo en la bebida”, “ten cuidado con esa minifalda”; y cuando el tiempo pasa… “ten cuidado con ese que me han dicho que es un capullo”, “ten cuidado no te enamores”…

¿Cuánto cuidado tenemos que tener en nuestra vida para no hacernos daño? ¿para no sufrir?... ¿PARA NO SENTIR?...

Ayer hablé del miedo… sinceramente… esa tremenda frase “ten cuidado” me parece una de las más irracionales de nuestro vocabulario. Por supuesto que hay que tener cuidado, cuidado de nosotros mismos, cuidado personal para evitar enfermedades, cuidado laboral para no tener accidentes, cuidado especial con las cosas que hacemos y que dependen de nosotros. P…

EL AMOR EN CRISIS

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El otro día hablé de crisis de valores, y este es uno de los valores a los que me refiero.

Cuando hablo de “crisis de valores” me refiero al valor que le damos a los diferentes aspectos de nuestra vida. El amor, es uno de los valores más devaluados en estos momentos, o al menos el amor sano o amor profundo como yo optimistamente le llamo. Según Erich Fromm (“El arte de amar”) existen muchos tipos de amor: fraternal, filial… y cada uno se manifiesta de muy diferentes formas. Pero hoy por hoy, me ocupa el más difícil y el más demandado: el amor pasional o conyugal (sí, sí, internautas amar a tu cónyuge puede traducirse en pasión, si tu amor es sano).

Desde que tengo uso de hormonas he dedicado buena parte de mi tiempo y pensamiento a esta faceta. He vivido de todo, pero puedo alardear de que una vez conocí el amor de una manera sana, profunda. Hablo de amor verdadero, no de pajaritos rosas, tartas con formas de corazón o “flipes” que tardan en irse lo mismo que en llegar.

En nombre de aque…

¡QUE JEVIS SOMOS!

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Corrían los deliciosos años noventa, mis amigos y yo pasábamos las tardes en nuestro bar favorito de la ciudad.

Allí intercambiábamos experiencias de los estudios, el trabajo, deportes y amores. Bueno, los amores incluso eran compartidos pues a esas edades aquello era una bacanal, vamos, todos contra todos y esto no suponía mayor problema que alguna ligera discusión pero sin llegar nunca a mayores.

La cuestión es que se trataba de un bar donde únicamente se escuchaba música heavy metal, por supuesto a todos nos encantaba esta música y también realizábamos intercambios de discos y libros al respecto.

Una noche de sábado, a altas horas de la madrugada y con el bar a punto de cerrar, se produjo la siguiente escena:

¨ Esta pensadora y sus amigas menean sus melenas al viento moviendo las manos en postura de “air contest guitar”, es decir, tocando la guitarra imaginaria al más puro estilo metallica, cuando una de ellas, la más pequeña y recatada vocifera: “Jo tias! Que jevis somos!”.

Por supuest…

¿Estamos todos locos, o qué?

Como siempre, cuando una se encuentra en un momento de crisis, motivada por lo que sea, se aventura al estudio de su propio comportamiento y por tanto del mundo que le rodea.

Esto lo llevo yo haciendo un buen tiempo pues después de sobrevivir a un cáncer, un mioma uterino, una neumonía, una separación y un despido (todo en el mismo año) he tenido crisis para rato.

Casi cinco años de vaivén emocional me traen aquí, a crear un blog. Cosa que por lo visto está muy de moda y es todo un mundo que me resulta gracioso a la vez que más que interesante como campo de estudio.

No soy psicóloga, ni filósofa, ni he estudiado ninguna humanidad. Vamos, es que no he estudiado nunca, más que una simple formación profesional pues la situación económica de mi hogar en aquel momento requería de mi trabajo y el de mis hermanos para superar el mes de toda la familia, “la unión hace la fuerza” y aunque esos tiempos pasaron, me gustó el mundo empresarial y decidí quedarme por aquí haciendo un dinerito que nunca…