jueves, 15 de julio de 2010

IMPOTENCIA


Se dice por ahí que “las desgracias nunca vienen solas”, que el único problema no solucionable es la muerte y también he escuchado que la peor de las desgracias es la muerte de un hijo.

Cuando todos esos factores se unen atacando a una misma unidad familiar una y otra vez, a una no le queda más sentimiento que la impotencia. Impotencia al pensar que nada se puede hacer, impotencia porque no depende de nadie el cómo se desarrollan según qué acontecimientos e impotencia por saber que lo fortuito está allí al acecho y que, lamentablemente, la fortuidad tiene el terrible defecto de no avisar, de no permitir el mínimo resquicio de esperanza.

Que me disculpe el resto de la humanidad pero para hoy y próximos días reservo mi corazón para una parte de mi familia que, aunque lejana en lo geográfico y consanguíneo, permanece muy cercana en lo afectivo.

3 comentarios:

Jarttita. dijo...

Mucho ánimo guapa...

El Titanic, también se hundió dijo...

en estos casos, decir algo y nada, es casi lo mismo... asi que, animo. Pasará, no hay mas remedio.

Rebeca dijo...

Jo, parece que el verano no empezo muy bien para ninguna de las dos, pero después de la pena toca seguir.
Ánimos.