miércoles, 10 de diciembre de 2014

Cajón maldito




El viento del norte, ese cierzo traidor y agotador que se inmisculle en todas las conversaciones y congela intenciones, resuena contra las paredes del edificio como si las sembradoras que trabajan estos días en el campo se estamparan contra la ciudad.  Casi no se oye el despertador, pero ahí está, dando mal y recordando que hoy es día de trabajar así que arriba los corazones.

Me desperezo pegando la nariz a la ventana a ver si por alguna casualidad extraña el viento es más caliente que ayer pero casi se me duerme el olfato y las banderas del edificio de enfrente siguen ondeando orgullosas desplegadas en máximo esplendor.  Definitivamente hace frío.  Habrá que abrir el cajón maldito.


Bufandas, gorros y guantes me saludan sonriendo con sorna a sabiendas de que les tengo sólo por cuestión de salud y nunca por gusto.  Saco el único gorro que aún medio me sienta bien, los guantes de piel que pronto habrá que jubilar y la bufanda de lana negra.  Salgo a la calle maldiciendo los cinco kilos de más que tendré que transportar sobre mí los próximos meses y pienso que ya tengo ganas de volver a cerrar ese maldito cajón que apenas acabo de abrir.


7 comentarios:

Bubo dijo...

A mi me gusta el verano. ¡Mucho! Me encantan todas las posibilidades que tiene. Con el invierno... pues que también me pasa. No es mi favorita pero no cambiaría de estación. Con bufandas y lluvia, con hielo en el bigote y maldiciendo las noches a las seis de la tarde. Pero... que tiene su puntito. Y su calefacción perezosa, y los besos bajo el nórdico.
Que no... que me gusta el verano pero no cambiría de estación.

POL dijo...

Pues yo no llevo tantos kilos de ropa de más ...y se agradece más el calor humano en invierno que en verano.
Salú compañera de paseos

David Naval dijo...

Tiene que haber invierno para agradecer la llegada del verano

Silvia dijo...

Con lo bonita y literaria que es la nostalgia de las cosas que no existen, David Naval. ¡Abajo el puñetero invierno que convierte en Quasimodos a los seres sensibles de este mundo!

Un paseante dijo...

Yo soy de otoños y primaveras, no de veranos ni de inviernos. Así que no sé muy bién qué decir.Bueno, sí, que me gustan las bufandas y los jerseys. Pero en fin, los asuntos térmicos son muy liberales.

PENSADORA dijo...

No negaré BUBO y DAVID, que el invierno tiene de bueno echar de menos el verano y por ende agradecerlo más.

POL, tú no cuentas que llevas el "poletex" de serie jijiji ;)

Tú me entiendes SILVIA.

PASEANTE yo también, como buena amante del "punto medio" y cero extremos, soy más de entretiempos.

Salud y orujo que corran para todos y toda!!!

miguel ángel salinas gilabert dijo...

Entre medias, siempre entre medias en todo... En mi imaginario particular, asocio Huesca al frío. Que tengas un poco de calor...