viernes, 2 de octubre de 2015

Amor conveniente




Recuerdo cuando me enamoré de mi marido.  No fue en absoluto amor a primera vista, ni a segunda… no fue un amor por vista.  Fue un amor conveniente.  Ojo, no convenido, que no es lo mismo.

Ya le conocía, sabía quién era y lo que me podía esperar de él.  Yo ya me conocía a mí y sabía lo que podía ofrecer.  Y pensando en estas cosas, poco a poco, cada vez que me lo encontraba (es lo que tiene de bueno, y de malo, vivir en una ciudad pequeña) me ponía más nerviosa y me gustaba más.  Era la idea de la buena pareja que parecía que podíamos hacer lo que me ilusionaba y lo que me instaló las mariposas en el estómago hasta que finalmente nos unimos.

Últimamente me pasa que, conforme nos vamos haciendo mayores y vamos llegando “al cuarto piso”, observo algo diferente en las nuevas parejas que crecen a mi alrededor.  Parejas que uno nunca hubiera imaginado, pero que se crean de la conveniencia vital.  Gente que no explota de pasión, parejas que empiezan por conocerse y se dan cuenta que se convienen. 

No nos equivoquemos, no es una conveniencia dependiente como la de antaño cuando el uno mantenía y la otra fregaba.  Ya no es cuestión de dotes.  Es cuestión de acompañarse, de hacerse la vida fácil y compartir vivencias.  Porque hay cosas que no las vives hasta que las compartes.

A ratos me parece que se equivocan.  Y muy posiblemente alguna pareja, o incluso la mía, fracasará.  Pero francamente llegados a estas alturas, habiendo pasado ya por tantas experiencias, no estamos para florituras sino para realidades.  Porque el amor realmente conviene y a los humanitos, incluso a los malos, nos gusta amar y ser amados.  Somos gregarios y nos gusta estar acompañados y el que diga lo contrario miente profundamente, y lo sabe.

Palabra de Pensadora.



7 comentarios:

Bubo dijo...

Yo lo veo así de fácil:
¿Me compensa esta relación?

Iba a ponerle una lista de pros y contras de la mía pero claro, cada uno tendrá las suyas. Y la verdad... es tan sencillo como plantearse si una relación te compensa o no. Da igual que haya mas pros que contras, mas contras que pros, cada uno mide como quiere y un pro puede anular a siete contras, o al revés. Al final, la solución es sencilla. Esta relación... ¿Me compensa?

Chaly Vera dijo...

Si nos gusta estar acompañados, pero solo en el momento que queremos compañia, los otros momentos los queremos para nosotros y estos momentos ocupan la mayor parte de nuestra vida.

Un paseante dijo...

Admito que es un planteamiento tan respetable como cualquier otro. Pero me rechina la coyunda entre las palabras "amor" y "conveniente": una de las dos -como mínimo- está de más y debería ser sustituida por otra. Creo yo.

PENSADORA dijo...

Ahí les has dao BUBO, ¿compensa?... más que florituras ¿me viene bien estar acompañado o solo?.

CHALY, para mí, en una relación sana tienen que existir esos momentos para nosotros y si no existen la relación peligra.

PASEANTE, ¿qué pondría usted? ¿qué le parece "amor maduro"?, al final diremos lo mismo.

Salud muchachos!!

miguel ángel salinas gilabert dijo...

Yo prefiero recorrer el camino solo, con el machete en la boca, por si acaso. En realidad mentía. Interesante pensamiento. El agua, a veces no es pura, pero si calma la sed... Saludos...

Rebeca dijo...

No podría estar más de acuerdo, con Mito me pasó un poco más, no es que estallará de pasión al verlo, todo lo contrario a él, pero sabia que me convenía que era hora de crecer y dejar atrás los cuentos de princesas que te engañan, y ahora que va pasando el tiempo, estoy convencida de que acerté, y que valoro mucho, muchísimo esa compañía que siempre he querido tener.

PENSADORA dijo...

Una opción más que acertada MIGUEL ANGEL, también se está muy bien solo si se sabe hacerlo.

Lo nuestro REBECA ya es pa libro, jejeje, pensamos demasiado parecido.

Salud y abrazo!!