viernes, 15 de julio de 2016

Demasiado precoz para estar menopáusica


La primera vez que lo sentí saltaron todas las alarmas: sudoración espontánea nocturna sin explicación plausible es uno de los síntomas claros de un Linfoma y en mi caso una probable recaída que no resultó ser.  Al año siguiente la cosa fue menor y no hubo que prestar más atención hasta que la edad y el amor por mi marido me apremiaron en la búsqueda de descendencia, momento en el cual se hizo realidad uno de mis temores, la quimioterapia te salva la vida pero te resta puntos en la carrera de la fertilidad.  Finalmente, los síntomas se agravaron y hubo que admitir realidades: hijos cero, menopausia una (entera y verdadera).  Demasiado precoz para estar menopáusica y demasiados miedos para estar desatendida.

Cuando una es adolescente disfruta de clases de educación sexual en el colegio, los medios te informan, las marcas de compresas y tampones te veneran y tu madre celebra el día de tu primera regla con ese “hija mía, ya eres una mujer” que aún siendo dicho en positivo, a mí me sonó a “mira Pens, aquí tienes una cadena y una bola de plomo que vas a arrastrar durante unos veinte y pico años”.  Pero cuando una abandona la fertilidad y los ovarios comienzan a “secarse” en lugar de celebrar el nuevo acontecimiento como el proceso natural que es, la cosa se oculta, la información escasea y una se encuentra en una especie de espacio vacío donde reina la incomprensión, sobre todo cuando a tu alrededor las mujeres aún están pariendo y nadie entiende que una mujer de cuarenta años ya esté en una etapa que corresponde más a una de cincuenta.

Ser mujer no es una enfermedad, pero la falta de información y comprensión lo hacen parecer.  Aún contando con la “edad reglamentaria”, el trance de la menopausia resulta todavía un tabú y, al contrario de disfrutar del final de nuestras batallas hormonales, nos encontramos con una nueva batalla por conservar algún estrógeno que nos mantenga los huesos en condiciones o el humor templado.

La sociedad mira demasiado de lejos una realidad tan desagradable por sus síntomas como natural, necesaria y real pues todas y cada una de nosotras, que somos más de la mitad de la población, pasaremos tarde o temprano por aquí necesitando paciencia, información, atención y cariño tanto de familia y amigos como del personal sanitario. 

2 comentarios:

Chaly Vera dijo...

Se dice: "el mirón es de palo" y se refiere que el espectador de una partida de ajedrez no debe hablar o criticar la jugada de alguno de los contrincantes.
En base a lo anterior, calladito me despido con un beso.

RECOMENZAR dijo...

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