martes, 5 de abril de 2016

Bendito trío maldito


Con la edad los gustos cambian y se suavizan.  Así, a pesar de no ser la música que me compraba o escuchaba habitualmente, hubieron tres señores nacionales que para mí fueron tres grandes y digo “fueron” porque fue justo ayer cuando desapareció el último que quedaba de aquel trío que parece haber sido maldito por sus cortas existencias pero bendecido por los dones de la creatividad.

Enrique Urquijo fue el primero en caer, tan grotescamente como su gusto por la heroína, una tarde le encontraron muerto en un portal de Malasaña.  Recuerdo la noticia y recuerdo no hacerle caso.  Admitiré que es el que menos me gustó, pero su “Agárrate fuerte a mí, María” que no se refería a la protección hacia su hija sino de su propio miedo, fue una canción que me impactó.

Con Antonio Vega sí tuve un par de inconfesables flechazos: “El sitio de mi recreo” y “Se dejaba llevar” eran y son quizá demasiado dulces para lo que se suele esperar de mis gustos musicales, pero me gustan porque son bellas y transmiten una sensibilidad que se malogró también con el abuso de las drogas.


Y Manolo Tena, mi favorito de los tres.  El más golfo y canalla.  El guapo.  Ese hombretón español capaz de convertir un colocón en un escalofrío que todos los que sabemos algo de música nunca olvidaremos: aquella “Frío” no tiene parangón en la discografía nacional.  Sin embargo, es “Llévame al mar” la que contiene una frase tan sencilla como “llévame libre y salvaje” que me transporta a mi propia sensibilidad por describir claramente un deseo eterno.  Mis respetos al Señor Tena desaparecido ayer bajo el titánico yugo del cáncer.

lunes, 4 de abril de 2016

La gran decepción


Intenten visualizar esta imagen: un ateneo libertario, un grupo de personas reunidas en él.  Irrumpe una persona que en cualquier caso y cualquier género (hembra o macho) vestiría de una manera especial que dejara ver claramente su poderosa cultura.  Ese tipo de persona que todos conocemos, el típico “cultureta” que sabe mucho de muchas cosas pero ninguna práctica y que tampoco sabe practicar muchas cosas pero sí sabe hablar sobre ellas.  ¿Lo visualizan? ¿se lo imaginan? Seguro que muchos (de los pocos que aún me lean) me han entendido rápido y seguro conocen alguna persona de este tipo.

Pues bien, todo lo descrito se aplique ahora a los señores y señoras del recién nacido “Podemos” que, aparte de dar la nota, ya pueden con poco.  Hubo un tiempo en que casi me creí que alguna cosa era posible, pero a la hora de la verdad ya no diré la frase tan manida de que “son igual que los demás” porque no, no lo son, es otra cosa, otra clase.  Pero son algo que lamentablemente ya conocemos y que lamentablemente, nunca funciona.

Dios guarde a una nación en la que el pueblo da unas instrucciones claras y los partidos en democracia se comportan como hienas repartiéndose un cadáver.

¡Que gran decepción!