miércoles, 28 de octubre de 2009

SOÑE CON JORDANIA III

Con el cuerpo bien descansadito y animado tras la divertida jornada de Ammán, desperté ilusionada a sabiendas de que el día sería largo pero serviría como transición de camino a las verdaderas joyas que Jordania me tenía reservadas.

Una paradita en Mádaba para contemplar el mosaico más antiguo de la Tierra Santa emplazado en la iglesia ortodoxa de San Jorge.


Otra en el Monte Nebo para contemplar lo que Moisés supuestamente consideró la Tierra Prometida, el mar muerto y el valle del Jordán.


Finalmente, Karak: la fortaleza que los cruzados elevaron en plena línea defensiva entre Shawbak y Jerusalén. Aquí, Saladino les derrotó ofreciendo a sus, aproximadamente 2.000 moradores, la posibilidad de conversión. Algunos se quedaron y por lo visto la prueba de esto es que en la actual ciudad habita una tribu cuyo nombre es Martín… curioso, ¿no?.


Más curioso todavía es lo que nos comentó el guía respecto a la seguridad que se respira en el país (tuve que preguntar, mi curiosidad impera). Resulta que la base de la sociedad jordana no es la familia como sucede en la nuestra; en la suya, es la tribu, así, los miembros de cada tribu están obligados a ayudarse mutuamente de manera que cuando uno de ellos se queda sin sustento, el resto de la tribu le ayuda. Cierto es que no ví evidencias de hambruna o miseria en el país. También, a diferencia de nosotros, aunque sus nombres lleven apellidos, también llevan el nombre de la tribu a la que pertenecen. De esta manera, se llaman por su nombre de pila y seguidamente, en lugar del apellido, el nombre de la tribu que en sus documentos de identidad tiene más importancia que el apellido.

1 comentario:

Laura dijo...

Ains, que viaje tan estupendo. Y yo sin salir del pais... Todo se andará.

Besos.