martes, 2 de agosto de 2011

NUNCA ES TARDE


He leído por ahí que estamos asistiendo a la era de la prolongación de la longevidad humana. Cada vez hay más centenarios en el mundo y, dicen, la cosa puede ir en aumento. No sólo avanzamos tecnológicamente sino también evolutivamente, la especie mejora biológicamente hablando y me parece a mí que esto tiene sus ventajas y sus inconvenientes.

De inconvenientes no quiero hablar, esos ya los comprobaré en carne propia cuando me toque. Lo interesante son las ventajas. Ser un treintañero hoy en día (crisis mediante) es como ser un veinteañero pero con casa y coche… ¡esto sí es una ventaja!.

A sabiendas de esto, ya no es raro aprender a nadar a los sesenta o tener hijos a los cuarenta. Ya no sólo por saber de nuestra longevidad, sino por el ánimo de superación, por impulsarnos a nosotros mismos hacia la mejora de nuestras vidas nos encontremos en la edad que nos encontremos.

No me gusta esa frase de: “ya no tengo edad para eso”, soy más de la pregunta: “¿lo has intentado?”. Porque realmente pienso que nunca es tarde, al menos, para probar.

Palabra de Pensadora.

1 comentario:

Rebeca dijo...

Yo también asisto estupefacta al hecho de que parecemos ir retrasados diez años en cada generación, los de 30 como los de 20, los de 40 como los de 30..., toda la razòn, la edad nunca debe ser una excusa ni una limitación.