miércoles, 2 de noviembre de 2011

PALABRAS MAL DICHAS... ¿O MAL INTERPRETADAS?


La mayor parte de los grandes malentendidos que se producen entre las personas suelen tener una connotación más psicológica y dependiente del estado de ánimo de los interlocutores que de una causa original lógica u objetiva. O esto es lo que se me antoja a mí.

Uno puede hacerse responsable de lo que dice, pero no de lo que otros interpretan y aquí está la causa de esos malentendidos y casos de “dimes y diretes” que tantas discusiones producen y que tan mala solución tienen.

Dependiendo de nuestro estado de ánimo o situación psicológica, podemos interpretar mejor o peor, más o menos objetivamente lo que nos dicen. Así, si uno tiene el día malo, una simple pregunta o una respuesta que no casa con lo esperado, puede convertirse en una afrenta innecesaria.

Vale la pena entonces, intentar buscar una situación objetiva antes de dar por interpretado algo. Evitar esos “me da la sensación” o “parece que” y cambiarlos por “he entendido esto… ¿me equivoco?”, porque no es difícil equivocarse cuando de interpretar lo que nos cuentan se trata.

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