lunes, 27 de octubre de 2014

¿Algo que declarar?



El otro día escuché los lloros de un renegado del watsapp y las redes sociales.  Dejando a parte la libre elección de cada cual, no puedo evitar preguntarme si tanta excusa del tipo “no quiero que me controlen” tiene más que ver con la inseguridad y el miedo a dejarse ver que una verdadera cuestión de moral o búsqueda de libertad.  Como quien lleva algo en la maleta que no quiere declarar.


lunes, 20 de octubre de 2014

Mi primera carrera popular




Ver a Bonito del Norte vestido de rosa era como ver un tocinito volando, pero ahí estaba él, uno más de las mil quinientas personas que nos íbamos situando en la salida que nos habían preparado.  Con sus hinchables, como en la tele.

Me dediqué a mirar alrededor mientras Cuñado y Bonito del Norte (a partir de ahora: “guardaespaldas”) buscaban posición.  Me fijé en los culos más gordos que el mío pensando que esos serían los que en seguida adelantaría, me fijé en los culos mucho más delgados que el mío pensando que serían esos los que pronto me adelantarían y sobre todo me fijé en los culos más estrechos que el mío pues esos serían a los que yo seguiría.  Así hasta que dieron la salida y aquello se convirtió en un extraño desfile de panteras rosa recorriendo las calles más antiguas de la ciudad.

Durante esos primeros minutos vi como los culos más gordos, más delgados y más estrechos (es decir, todo el mundo) me adelantaban, excepto los de mis guardaespaldas que al cabo de tres calles ya se habían situado cómodamente a mis flancos y me llevaban al estilo estrella pop.  Sólo les faltaban unos auriculares y gafas de sol para haber dado el pego total.

Corría mientras miraba delante y detrás, a un lado y a otro pensando en cuántas de esas personas que me rodeaban se habían visto alguna vez en el mismo brete que yo hace once años.  O cuántas de ellas habrían tenido que llorar a alguien cercano.  Me emocioné cuando pensé que muchas de ellas ni siquiera eso, sólo estaban allí para apoyar.



Levanté la cabeza y de repente me encontré adelantando gente.  Todos esos culos chulos que me habían vacilado al principio iban quedando atrás y, mientras atravesábamos la ciudad fuimos creando un pequeño grupo de superhéroes compuesto de una superviviente y sus guardaespaldas, una añadida y una liebre con forma de muchacho adolescente que sin querer tiraba de todos los demás.  Fuimos haciéndonos gracias para animarnos soltando alguna frase corta que no nos cambiara el paso ni la respiración hasta que enfilamos el último kilómetro. 

“Cuando vea la meta haré un sprint”, pensé.  Pero no sé por qué extraño mecanismo nervioso en ese mismo instante mis piernas, todas largas ellas, empezaron a dar zancadas haciendo caso omiso de mis pulmones que chirriaban a todo gas como un coche viejo y así hasta unos cien metros antes de la meta cuando fue la boca del estómago la que se me puso por corbata poniendo al resto del organismo recto y haciéndome bajar el ritmo para entrar triunfante y casi caminando en una meta con mucho más significado del esperado.


Así viví ayer mi primera carrera popular.  No podía ser otra.


jueves, 16 de octubre de 2014

Una época, un momento... una canción: "They dance alone"




No soy muy amiga de los músicos evangelistas esos que utilizan su influencia para convencer incautos durante sus conciertos,  porque cuando pago un directo me gusta disfrutar de lo que he venido a escuchar y no las disertaciones políticas de nadie, que para eso ya tengo el noticiario tres veces al día.  Tampoco me gustan porque me da la sensación que aprovechan momentos de sensibilidad y euforia colectiva durante los cuales las personas son capaces de creerse cualquier cosa en una especie de “efecto flautista de Hamelin”.


Sin embargo, en el caso de Sting, he de admitir que la elegancia de su música al clamar según qué cosas como en la canción que dedicó a las madres de la plaza de mayo, me suele seducir y relajar… como pensando que hay alguien que, aunque no soluciona: apoya, que ya es bastante.

Recuerdo ser una adolescente cuando esta canción salió y también recuerdo que, tal como siempre hacía entonces con las canciones que me gustaban, al traducirla, me impactó. Incluso el vídeo desprende paz...








miércoles, 8 de octubre de 2014

El Valle de Langtang



Sitares y Tablás resonaban lejanos cuando un nuevo bache me trajo a la realidad del minúsculo espacio que ocupaba mi gran cuerpo en el autobús que, plagado de turistas, guías y porteadores, serpenteaba por las faldas de las montañas.  Había conseguido dormir un poquito a pesar de la música que ahora retronaba en mi cabeza ubicada justo al lado de un bafle de la época de la última visita de los Beatles al Nepal.   Todas las incomodidades fueron olvidadas cuando recordé que por fin iba a culminar mi objetivo final en Nepal: pisar el Himalaya.

Elegí el Valle de Langtang por ser uno de los menos visitados y por su cercanía al Tíbet, albergando varios asentamientos de refugiados tibetanos que sabía le concederían al trekking por estas tierras ese ambiente que tanto me recordó a aquellos libros del Lama Lobsang Rampa que devoré en mi juventud.



¡Que ilusión caminar a través de la cordillera más alta y extensa del mundo! Cruzar puentes colgados sobre profundas gargantas y ríos de aguas salvajes como sus montes que crean un horizonte vertical que se pierde hacia el universo.  Atravesar bosques llenos de vida y distintas tonalidades que van cambiando con la altitud lo mismo que cambian nuestras ropas y nuestros temples.






Hoy cierro los ojos y me recuerdo jugueteando a rodear los chortens y los muros maní por la izquierda para respetar el budismo que allí se respira convertido en un ambiente místico inspirado en las inmensas montañas que nos rodeaban.  Montañas que siempre soñé pisar y que tanto miedo me daban hasta que comprobé su docilidad cuando las tratas bien.  Hoy creo que el Himalaya sólo se deja conquistar por quienes le desean sin interés, sin querer ser el primero ni el mejor, sin ganas de demostrar nada más que el amor por las alturas y el silencio que las acompaña.









No imaginé que, tal como me habían advertido, serían las personas y no las montañas lo que me enamoraría de este reino de mejillas sonrosadas, trenzas infinitas y sonrisa perpetua.







Continuará...




viernes, 3 de octubre de 2014

Si yo fuera...



Si yo fuera un ANIMAL me parecería a un gatito pulcro y reservado, mimoso y juguetón de esos asustadizos capaces de sacar las uñas con una CANCIÓN pero nunca con aquel “Me tienes contenta” que Pastora (El grupo barcelonés, no la Soler) sacó hace años y que aunque no es mi tipo de música sí es una canción que me identifica:

   

 Un guión de cine es un LIBRO que contiene no sólo prosa sino también acción. Ambas cosas unidas con una trama de tragicomedia podrían tranquilamente resumir mi vida hasta hoy día en que cualquiera podría verme como un COCHE o más bien un monovolumen. Un Mercedes-Benz Viano Fun 4x4, por ejemplo, preparado en cualquier situación como una PRENDA DE VESTIR negra, pongamos un vestido, que sirve para cualquier ocasión sólo con cambiar de zapatos y peinado. 

Un ARBOL como un roble, fuerte y estable pero flexible y maternal es el que me imagino cuando observo del CUADRO “El árbol de la vida” de Gustav Klimt con ese abrazo del que nunca me quisiera zafar. Obra que bien se podría encontrar expuesta en cualquier EDIFICIO modernista construido con materiales nobles y formas fluidas en lugar del rectilíneo e inaccesible Palacio Stoclet que le acoje. 



Una amante del equilibrio sólo puede verse reflejada en una COMIDA que contenga un poco de todo lo esencial y para ello un plato de pasta boloñesa cumple los requisitos a la perfección: cereales, proteínas y vegetales en un mismo lugar.  Para BEBER un té negro calentito en invierno, con hielo y limón en verano.

Nunca olvidaré el día en que un amigo me preguntó si había visto la PELICULA “Belleza Robada” de Bernardo Bertolucci porque aquella chica le recordaba a mí y, cuando la ví, efectivamente me sentí identificada instantáneamente.


Y así contesto al meme que Silvia de "Durmiendo en los coches" propuso hace unos días y que tanto me resistía yo a seguir.  Mira, al final me lo he pasado genial así que les invito, Señoras y Señores a practicar tan divertido juego contándonos lo que ustedes serían si fueran...


miércoles, 1 de octubre de 2014

Una época, un momento… una canción: “New sensation”



1988. Finalizando la década de los ochentas mis hermanos alimentaban mi pre-adolescencia cada uno a su manera.  Heredando pantalones a cuadros y cazadoras con hombreras de mi hermana.  Escuchando una y otra vez las canciones que mi hermano grababa en VHS desde la MTV de la tele de casa de alguno de sus amigos.

Fue entonces cuando mi melomanía nació empezando por Guns ‘n Roses pero pasando también inevitablemente por Queen, Euritmics o ¡cómo no!, los INXS que tanto he echado y echaré de menos…



Me encantaba el vídeo de “New sensation”, rítimico, bailón y moderno, con un Michael Hutchence sexy como si su triste final nunca fuera a llegar.  Acaba de sonar en la radio y el pie se me ha empezado a menear mientras tarareaba “new sensation ¡right now!” como preludio de una nueva sensación que está presta a comenzar.

¡Que mal me está sentando la viejera!