lunes, 20 de octubre de 2014

Mi primera carrera popular




Ver a Bonito del Norte vestido de rosa era como ver un tocinito volando, pero ahí estaba él, uno más de las mil quinientas personas que nos íbamos situando en la salida que nos habían preparado.  Con sus hinchables, como en la tele.

Me dediqué a mirar alrededor mientras Cuñado y Bonito del Norte (a partir de ahora: “guardaespaldas”) buscaban posición.  Me fijé en los culos más gordos que el mío pensando que esos serían los que en seguida adelantaría, me fijé en los culos mucho más delgados que el mío pensando que serían esos los que pronto me adelantarían y sobre todo me fijé en los culos más estrechos que el mío pues esos serían a los que yo seguiría.  Así hasta que dieron la salida y aquello se convirtió en un extraño desfile de panteras rosa recorriendo las calles más antiguas de la ciudad.

Durante esos primeros minutos vi como los culos más gordos, más delgados y más estrechos (es decir, todo el mundo) me adelantaban, excepto los de mis guardaespaldas que al cabo de tres calles ya se habían situado cómodamente a mis flancos y me llevaban al estilo estrella pop.  Sólo les faltaban unos auriculares y gafas de sol para haber dado el pego total.

Corría mientras miraba delante y detrás, a un lado y a otro pensando en cuántas de esas personas que me rodeaban se habían visto alguna vez en el mismo brete que yo hace once años.  O cuántas de ellas habrían tenido que llorar a alguien cercano.  Me emocioné cuando pensé que muchas de ellas ni siquiera eso, sólo estaban allí para apoyar.



Levanté la cabeza y de repente me encontré adelantando gente.  Todos esos culos chulos que me habían vacilado al principio iban quedando atrás y, mientras atravesábamos la ciudad fuimos creando un pequeño grupo de superhéroes compuesto de una superviviente y sus guardaespaldas, una añadida y una liebre con forma de muchacho adolescente que sin querer tiraba de todos los demás.  Fuimos haciéndonos gracias para animarnos soltando alguna frase corta que no nos cambiara el paso ni la respiración hasta que enfilamos el último kilómetro. 

“Cuando vea la meta haré un sprint”, pensé.  Pero no sé por qué extraño mecanismo nervioso en ese mismo instante mis piernas, todas largas ellas, empezaron a dar zancadas haciendo caso omiso de mis pulmones que chirriaban a todo gas como un coche viejo y así hasta unos cien metros antes de la meta cuando fue la boca del estómago la que se me puso por corbata poniendo al resto del organismo recto y haciéndome bajar el ritmo para entrar triunfante y casi caminando en una meta con mucho más significado del esperado.


Así viví ayer mi primera carrera popular.  No podía ser otra.


7 comentarios:

Bubo dijo...

Culos gordos, delgados, grandes, pequeño... Creo que en una ocasión como esa todos los culos son preciosos.

silvia dijo...

Emocionante crónica, montañera. aunque yo no la viviera tan intensamente como lo habrás hecho tú, lo cierto es que me sentí tan bien al correrla aportándo así un minúsculo grano de arena, que pienso volver a rodearme yo también de toda clase de culos vestidos de rosa.
Enhorabuena por esa superación campeona!!!

J. M. N. dijo...

Uno, cuando ve anunciadas estas cosas, no sabe si realmente merecen la pena. Quizir, que en vez de correr y que el dinero de la inscripción sea una minúscula aportación a la lucha contra el cáncer, lo que deberíamos hacer sería coger a todos los políticos h*j*s de p*t* que viven como reyes a consta de los demás, quitarles su dinero ganado de forma ilícita y destinarlo a investigar sobre el cáncer, el ébola, la gripe del pollo o la fimosis... pero leyendo tu crónica me doy cuenta que, además de dinero, hace falta empuje y ganas. Enhorabuena a tod@s los que lo habéis conseguido y a los que corristeis el domingo, con motivos o sin ellos.

PENSADORA dijo...

Sí BUBO, tienes razón, culos preciosos.

SILVIA, estoy segura de que muchos de los que me rodeaban se sentían como tú y eso, a una que es tontita, le emociona.

Lo cierto JM es que si te paras a pensar bien, más valen 10 eurillos seguros que los millones que sabemos nunca podremos controlar. Es más fácil apoyar y ayudar de la manera que se pueda y resulte más efectiva y esto, por mi experiencia, te digo que ayuda más que los sobres del Bárcenas de los c*j*n*s.

Salud, orujo y gracias a tod@s!

Silvia dijo...

Grande, grande Pensadora! Jevi-Gaga, Pantera Rosa!. Emocionante, amiga.

S-A-L-U-D (Yo pongo el orujo cuando pase por Huesca camino de Vió. Adonde volveré un día, sí o sí)

PENSADORA dijo...

Te tomo la palabra Silvia!!

Si quieres nos lo tomamos en Vio ;=)

miguel ángel salinas gilabert dijo...

Me quedo (literalmente) con el contrapunto de esos hombres solidarios vestidos de panteras rosas. Es que esos detalles me hacen sonreír...