lunes, 12 de diciembre de 2016

La nueva pedantería


Últimamente me ocurre que me canso del discurso popular general.  Como todos tenemos acceso a internet nos pensamos que todos sabemos mucho de todo y nos creemos en posesión de una verdad absoluta que no corresponde.  Así, me encuentro con incongruencias como que no es bueno masticar chicle mientras conduces o que oler pedos mejora el cutis.  Y ojo como le discutas a nadie sobre ese estudio tan científicamente comprobado que asegura que la Universidad de Michigan ha descubierto que cortarse las uñas cabeza abajo ayuda a fortalecerlas o aquél informe del Instituto de la Salud de Kentuky según el cual ponerte hasta arriba de alcachofas te mantiene joven porque tienen muchos antioxidantes.

Yo misma me veo continuamente en discusiones sobre los conflictos árabes sin saber realmente bien sobre lo que hablo (más que nada porque la información del telediario tengo claro que está manipulada y ni pensar en los periódicos digitales).  Me sorprendo tantas veces participando en conversaciones o escuchando discursos de gente que con seguir un blog o pasarse las tardes leyendo publicaciones digitales se dedica a darme lecciones que ya dudo si yo misma tengo idea de algo en esta vida.

Total, que un día me encuentro en una situación tan disparatada como intentar tomarme un ibuprofeno para una tremenda jaqueca y que alguien con el enésimo cigarro en la mano y tras la enésima cerveza me diga que “cómo me tomo eso que según los estudios publicados es malísimo para los riñones”.  O esa madre tan abnegada que le niega la leche de vaca o el gluten (sin ningún análisis previo) a su nene para limpiarle el organismo a la vez que le enchufa un biberón de bebida achocolatada de soja transgénica.

Que estamos en la era de la información es un hecho y que esto ya se está convirtiendo más bien en la era de la “sobreinformación”, también.  Como siempre, elijo mantenerme en ningún extremo y dudar tanto de lo escrito como de lo hablado tanto por otros como por mí misma porque tengo comprobado (no científicamente, pero tiempo al tiempo) que cualquier exceso es contraproducente y en este caso, un exceso de información nos arriesga a caer en la pedantería.

Palabra de pensadora.

4 comentarios:

El Pez Martillo dijo...

En mi trabajo he llegado a ver padres que discuten con los médicos los diagnósticos "porque en la wikipedia no pone eso". No hace falta decir mucho más.

Rebeca dijo...

jajaja, me troncho con tu post, pues sí hija, así estamos, yo también he empezado a dudar de todo lo que pienso. Demasiada información y a la vez falta de información para saber interpretarla.

Confused dijo...

Jajajajaja! Estaba preparando un post relacionado con esto que cuentas. Como ha dicho El Pez Martillo, lo mejor es cuando tú por tu profesión sabes mucho de determinado tema y llega el listillo de turno y te contradice porque lo ha leído en un foro de internet. Los foros los carga el diablo, jajajaja!!!

Saludos!

PENSADORA dijo...

Veo que me he explicado bien.

Saludos para tod@s! (y orujo, por supuesto)