jueves, 4 de junio de 2009

MIEDO A SUFRIR


Para mi regreso tras un pequeño stop por falta de tiempo e inspiración, elijo nuevamente el tema del miedo. Ya adopté una vez la frase de un amigo: “el miedo es el enemigo”. Teniendo en cuenta esto, hoy pienso en un miedo muy común: el miedo a sufrir.

Son muchos los sentimientos o sensaciones los que nos hacen sufrir: rabia, impotencia, desamor, incertidumbre… La cuestión es entender que vivir bajo la influencia de alguno de ellos o incluso varios a la vez nos hace humanos.

Insisto una vez más en las consecuencias de vivir en una sociedad a la que llamamos “del bienestar”. Nos parece que el sufrimiento es como un accesorio molesto que no deberíamos soportar y que si lo hacemos somos desgraciados o lo que es peor, cobardes. Grave error. Cobarde es aquel que intenta deshacerse del dolor como si éste no debiese existir.

En mi opinión, el sufrimiento forma parte de nuestra condición humana. El sufrimiento nos enseña, nos ayuda a madurar. Intentar huir del sufrimiento, en mi opinión, puede ser incluso psíquicamente insano y desde luego, como en todo, cuanto antes se acepta la situación de sufrimiento, antes se le puede poner remedio.

Hay veces en la vida en que “toca” sufrir y lo mejor es aceptarlo del mejor grado posible. No digo que nos regodeemos en nuestro propio sufrimiento, pero sí sería sano aceptar el dolor como una parte más de nosotros mismos, permitirnos sufrir y no tener miedo a demostrar nuestro sufrimiento. Ante un problema o una situación grave que nos hace sufrir, lo mejor es resignarse e intentar, a través del sufrimiento, encontrar el camino que nos lleve a una situación mejor, con paciencia y tranquilidad. Aceptándonos a nosotros mismos y, por ende, aceptando aquello que nos influye.

Porque lo humano es sentir, notar las consecuencias de aquello que nos ocurre para sacar partido y aprender. Si no, ¿qué nos diferenciaría de una roca?. Nadie es de piedra, así que, amigos internautas, aprendamos a sufrir.

6 comentarios:

El Pez Martillo dijo...

Creo que estamos en una época extraña, de continua transición. La humanidad ha cargado con siglos y siglos de sufrimiento (guerras, epidemias, la presión del pecado...), y ahora, al menos en nuestro entorno, parece que está al alcance de la mano la eliminación del sufrimiento (tenemos calmantes, pastillas, hace décadas que no conocemos una guerra en casa, le hemos perdido el respeto a la enfermedad y a los dioses...). Por eso la gente actúa como si los problemas fueran eliminables y lo demanda. Ya estamos viendo algunas consecuencias (entontecimiento generalizado, indolencia, autosuficiencia). Preveo que en unos años (décadas tal vez) veremos gentes que reivindicarán el dolor (a lo mejor hasta vemos procesiones de flagelantes por ahí, eso sí, que al llegar a casa se tomarán un Droal, Nolotil, Voltarén..., y a dormir como angelitos).

PENSADORA dijo...

Un poco descabellada pero nada tonta su hipótesis Mr. Pez.

Aunque en mi opinión no es necesaria una guerra o catástrofe para tener un motivo por el que sufrir, yo me refiero a lo cotidiano, a esos problemillas que todos tenemos y que intentamos pasen por nuestras vidas sin pena ni gloria... es como si quisiéramos anestesiarnos del mundo exterior.

Esta evolución de la que tanto hablamos, hoy, se me antoja des-humanizante... se me dibujan imágenes de entes anti-emotivos vagando por las ciudades...

¡¡¡ uuuffff... el ataque de la homona me está haciendo estragos!!! jejeje

J. eMe. dijo...

Aprender a sufrir. Parece fácil decirlo, pero esa frase encierra uno de los grandes misterios de la vida. La vida es un camino más o menos largo, en el que el sufrimiento siempre nos acompaña, forma parte de ese camino y, aunque no queramos, debemos acostumbrarnos a andar a su lado. No es fácil, pero todos debemos asimilarlo. Es ese aprender a sufrir del que nos hablas. Uffff, hoy sí que te noto Jevi, mucho, vaya regreso. Sólo espero que estés bien...

Besos amiga

PENSADORA dijo...

Todo bien J, no te preocupes, ya sabes que lo mío es pensar y aquí sólo plasmo mis pensamientos que no siempre se inspiran en las propias vivencias...

En fin.

Besitos majete!

Rebeca dijo...

Yo rescato el texto de la última obra que prepara mi compañía de teatro: " he llegado a un punto que ni las drogas ni el alcohol apagan mi triste. ¿Además por qué tengo que estar contenta?. La filosofía del consumo, las más fuerte, que nos hace creer que el dolor es un accidente contra el cual nos podemos vacunar."

PENSADORA dijo...

Pues eso Rebeca, pues eso...

Saludicos!