lunes, 30 de marzo de 2009

EL EJECUTIVO IBERICO

Como el jamón o la longaniza, aquí en la península ibérica tenemos el placer de conservar una especie endémica de lo más especial: el “Ejecutivo Ibérico”.

Este personaje es muy fácilmente reconocible por sus trajes chaqueta de una talla más o una talla menos de su talla real y sobre todo por llevar siempre el móvil colgado al cinturón con una de esas ridículas fundas, porque le han dicho que llevarlo en el bolsillo produce infertilidad, impotencia o ambas a la vez. Además suele pensar que si se ve que lleva móvil, esto aumentará su importancia. Se trata del típico energúmeno que nunca apaga el dichoso aparato durante una reunión y que, a mitad, lo coge, le llamen o no y en voz muy alta para que quede claro que en su empresa no pueden vivir sin él. Eso sí, sale fuera de la sala para hablar y luego vuelve a entrar con cara de preocupación demostrando así su absoluta entrega a su labor ejecutiva.

El ejecutivo ibérico aprovecha las horas de “cofee break” para seguir atormentando a su secretaria y dando voces de lo estresante y duro que es su trabajo, para que quede muy claro que el traje de armani (por muy mal que le quede) está bien merecido y ganado a pulso. También suele aprovechar las comidas de negocios con otros “homónimos” del sector para “tantear” terreno y saber si él es el único que siempre sale tarde de trabajar y que tiene la mesa a rebosar de problemas sin solucionar.

Así veo yo a muchos de mis compañeros de profesión y mucho me temo que este comportamiento es habitual en todos los sectores de la industria (sea cual sea) española. Parece como si fueras mejor trabajador y más importante cuanto más cantidad de llamadas telefónicas atiendas, cuanto más estresado parezcas ( o realmente estés) y la cantidad de horas que pases en tu puesto de trabajo cuando, en realidad, al menos para mí, lo realmente importante es la efectividad del trabajo. Es más, a mí me resulta mucho más importante y profesional aquel señor (o señora) que con un ritmo normal, entra a una reunión, saluda educadamente, apaga el móvil, se sienta y escucha atentamente lo que le van a contar, participa, se levanta, comparte un café cordial, una exquisita comida compartiendo opiniones varias sobre su trabajo y al volver a su despacho comprueba que todo el mundo ha hecho lo que debía durante su ausencia.

Porque en mi opinión de “ejecutiva de provincia” no es mejor trabajador el que más horas pasa en su puesto, ni el que más llamadas tontas atiende, sino aquel que sale a su hora con el trabajo terminado y bien hecho.

miércoles, 25 de marzo de 2009

VALOR AÑADIDO

Vivimos tiempos modernos. Muchas barreras han caído ya. Se supone que somos hombres y mujeres libres los que vivimos en la sociedad occidental y, pese a la crisis que nos acosa, tenemos muchas de nuestras necesidades básicas cubiertas… incluso el sexo, que hoy en día se ha convertido en una necesidad más que cubrimos de manera voluntaria con total libertad… ¿o no?.

Con la liberación femenina, son muchos los logros conseguidos: el derecho a votar, estudios y trabajo en igualdad con el hombre (excepto el asunto salarial, pero no es esto lo que me ocupa) e igualdad sexual. Pero ¿hasta dónde nuestra liberación sexual está resultando beneficiosa para nosotras?.

Por propia experiencia y con algo de trabajo de observación he llegado a la conclusión de que nuestra liberación sexual está traspasando unos límites que para nada considero beneficiosos. El hombre que antaño se las veía y deseaba para obtener los “favores” de una mujer, hoy en día es consciente de que ya no es necesario un arduo trabajo para conseguir su objetivo y así se está perdiendo el respeto a la mujer que, a pesar de estar liberada, sigue siendo lo que es, con unas necesidades diferentes (o quizá complementarias en realidad) a las de el hombre que en la actualidad muy difícilmente consigue satisfacer.

A veces dudo si será cuestión de la edad, pero observo que ocurre en todas las franjas de edad y no es sólo una cuestión personal, sino social. Somos muchas las mujeres que nos quedamos sorprendidas al ver la rapidez con que nuestros compañeros “enfundan sus armas” tras un contacto sexual dejando el resto del juego inconcluso, sin prestar ese “valor añadido” que las mujeres, aún sin necesidad de estar envueltas en una relación estable, nunca dejaremos de reclamar pues esto es algo que va en nuestra condición más emocional que puramente sexual. Así, me da la sensación de que empieza a ser muy poca la diferencia que nos separa de otras mujeres que obtienen un beneficio monetario por hacer exactamente lo mismo que nosotras y se me ocurre que como se nos suban los humos y nuestras alocadas hormonas decidan empezar a ejercer otra función, terminaremos viéndonos obligadas a traducir ese “valor añadido” que solicitamos en forma de billete de cien euros (como mínimo) en la mesilla, manera en la que, al menos, nos satisfaremos con algún modelito, que no es lo mismo que un simple abrazo de buenos días, una llamada o sms de recuerdo de que valió la pena pero, por desgracia, parece que estos simples (y baratos) gestos de cortesía han pasado de moda dejando sitio a la frialdad de un “me voy” aderezado con vanas excusas que sólo dejan entrever miedo al compromiso o la falta de educación e información de algunos.

No quisiera culpabilizar a nadie y siempre he sido de la opinión de que no se pueden imponer culpabilidades por cuestión de género. Yo creo más en las personas y por lo tanto, yendo más allá de la visión personal, entiendo que es normal un cierto desbarajuste o desconcierto en una sociedad en plena evolución. En pocos años hemos pasado de la necesidad del matrimonio para tener vida sexual al despiporre total pues, como me dijo un amigo: “hoy en día todas follan” cosa cierta y buena, pero, señores, hagámoslo poniendo un poquito de “valor añadido” y quedémonos satisfechos todos.

lunes, 23 de marzo de 2009

DESBARRADA POST-VACACIONAL


Al pasar bajo un túnel de ciudad, pongamos metro o tren, no me puedo dejar de preguntar cuántas construcciones, edificios, casas, personas e historias transcurren por encima de mi cabeza al tiempo que cojo mi boli y empiezo a escribir…

jueves, 19 de marzo de 2009

EL REGRESO


El regreso a casa se convierte en una mezcla de sensaciones encontradas: por un lado el vacío de lo que dejas atrás y por otro, el confort de tu espacio personal, de tu hogar.

No importa si has ido lejos o cerca. Si tu viaje ha sido emocionante, aventurero o relajante. No hace falta haber conocido al hombre de tu vida o haber viajado en globo. A veces, sólo haber estado en otro lugar, aunque sea por pocos días, te recompensa con una extraña sensación de regreso al hogar, donde, aunque las cosas sigan estando en el mismo sitio, encuentras novedad.

martes, 10 de marzo de 2009

CERRADO POR PRUEBAS DE CONDUCCIÓN


Este de arriba es el nene que voy a estar probando estos próximos días. Como a estos alemanes les encanta la costa española, la cosa se va a desarrollar en Mallorca, así que aprovecho y me quedo unos días.
Más información en próximas entregas.
¡HASTA LUEGO!

lunes, 9 de marzo de 2009

PERIPECIAS HOSPITALARIAS II

¡Ya han pasado seis meses desde la última vez!. Por un lado se me ha hecho corto, pero por el otro, por el lado bueno, esto de tener que pasar mi revisión sólo un par de veces al año me alivia, me alivia mucho… ¡muchísimo!, y más si cada vez me dicen lo mismo: “sigues en remisión total”. Esta última frase es como un bálsamo.

Este verano tuvimos peripecia con mi medio-desmayo durante la extracción de sangre, bien, para hoy lo cachondo han sido dos cosas:

1º) EXTRACCIÓN DE SANGRE (realizada hace una semana): entro en la sala de extracciones, observo bien a todas las enfermeras que están dispuestas a clavarme sus agujas… reviso bien sus caras y su aspecto, hasta que veo una cara familiar, me suena de algo… :

- Hola buenos días, ¿tú misma?
- Buenos días, quien prefieras, hoy hay poco trabajo.
- Pues tú misma, que me suenas, y como la última vez me mareé, pues prefiero alguien experto.
- Me alagas… ya sé de qué te sueno, la última vez te atendí yo también.

(¡horror!, no puede ser, la última vez era una practicante, que me hizo mucho daño y no encontraba la vena… ¡no por favor!... ¡otra vez no!!!)

- Por si te mareas, te voy a tumbar (apretando un botoncito de la butaca, me deja tumbada plácidamente mirando al techo y empiezo a respirar hondo y eso)
- Pero la última vez era una chica “que no me sonaba” (esto para decir: “tú eres más mayor y experta, que te lo noto”)
- Sí, yo te atendí cuando ya te mareaste. ¡Ala! Ya sabes… un pinchacito.

Y se acabó, ni me dolió, ni me mareé, ni ná de ná.

2º) RESULTADOS (recogidos hace una hora):

- Buenos días, Elvira
- ¿Ein? ¿Elvira yo?..., no perdona, que me llamo “pensadora”
- Huy que despiste! Es por tu apellido, pensaba que era tu nombre.

(empezamos bien, encima de que me cambiaron el hematólogo, va el tío y se despista, a ver si me va a dar los resultados de una tal Elvira…)

- Bueno, todo bien, como siempre estás en “remisión total”
- Vale, bueno, pues hasta luego.
- No espera, que te quiero explorar

(¿qué? ¿explorar?, bueno, vale, me siento como siempre en la camilla, me explora y…)

- Te has notado algún bulto
- No
- O sea, que te vas palpando
- Pues sí, sobre todo si me tira la cicatriz
- ¿Todavía te palpas?
- Hombre, pues sí, no es para menos ¿no?
- Mujer, que ya ha pasado mucho tiempo, tranquila, que esto está muy bien.

¡ENTONCES PARA QUÉ PREGUNTAS! Encima de que te ahorro trabajo de exploración…

En fin… peripecias hospitalarias…

sábado, 7 de marzo de 2009

TRABALENGUAS

VIERNES, 15 h. 20 min., estación intermodal de Güesketa’s City:

- Hola buenas tardes, por favor, billete de ida y vuelta del ave Zaragoza-Barcelona para el miércoles día 11 por la mañana. Necesito estar en el aeropuerto del Prat antes de las doce de la mañana.

- De acuerdo, podemos hacerle descuento si va a “violar”, perdón, volar, ese día y hasta cuarenta y ocho horas antes.

- Pues mire usted, volar, volaré… lo otro, no sé si me dejarán.

- Usted misma…

Por supuesto, cuando se dio cuenta, el pobre hombre se puso como un tomate y yo le seguí… ¡momento empanada de calabaza con azúcar!.

jueves, 5 de marzo de 2009

LAS PERIPECIAS DEL MONJE DE SAN JULIÁN

En las inmediaciones de la Sierra de Gratal y naciendo de sus faldas se encuentra un hermoso barranco: Las Gorgas de San Julián de Lierta.

Dice la leyenda que en la hermita situada en este paraje vivió un monje que se alimentaba únicamente de las hierbas que crecían en esos montes, además de algún huevo y carne de las gallinas que por ahí había. Un día, un águila hambrienta osó atrapar una de éstas clavándole sus garras y huyendo velozmente al vuelo por entre las gargantas del barranco. El monje, enojado por la pérdida de una de sus principales fuentes de alimento, le rezó a San Julián para que el águila se convirtiera en piedra. Así ocurrió depositándose junto a la hermita una roca que recuerda la figura de la hermosa ave.

Y leyenda es, porque prometo que el domingo fijé mis ojos todo alrededor de la hermita y no vi nada que se pareciese a ninguna rapaz.

Reseñar que la excursión a Las Gorgas de San Julián y su hermita es una de las más transitadas por los habitantes de Lierta, Arascués y, como no podía ser de otra manera, de mi Güeskonsin querida del alma. Aquí un par de fotitos de las pintas que sacaba la zona el pasado domingo, que amaneció nublado y lluvioso:

Las vistas desde la senda de acceso a las gorgas.


El interior de las gorgas es espectacular.

A la derecha y bajo las paredes de roca se emplaza la hermita, no había suficiente luz para hacer una buena foto.