miércoles, 25 de marzo de 2009

VALOR AÑADIDO

Vivimos tiempos modernos. Muchas barreras han caído ya. Se supone que somos hombres y mujeres libres los que vivimos en la sociedad occidental y, pese a la crisis que nos acosa, tenemos muchas de nuestras necesidades básicas cubiertas… incluso el sexo, que hoy en día se ha convertido en una necesidad más que cubrimos de manera voluntaria con total libertad… ¿o no?.

Con la liberación femenina, son muchos los logros conseguidos: el derecho a votar, estudios y trabajo en igualdad con el hombre (excepto el asunto salarial, pero no es esto lo que me ocupa) e igualdad sexual. Pero ¿hasta dónde nuestra liberación sexual está resultando beneficiosa para nosotras?.

Por propia experiencia y con algo de trabajo de observación he llegado a la conclusión de que nuestra liberación sexual está traspasando unos límites que para nada considero beneficiosos. El hombre que antaño se las veía y deseaba para obtener los “favores” de una mujer, hoy en día es consciente de que ya no es necesario un arduo trabajo para conseguir su objetivo y así se está perdiendo el respeto a la mujer que, a pesar de estar liberada, sigue siendo lo que es, con unas necesidades diferentes (o quizá complementarias en realidad) a las de el hombre que en la actualidad muy difícilmente consigue satisfacer.

A veces dudo si será cuestión de la edad, pero observo que ocurre en todas las franjas de edad y no es sólo una cuestión personal, sino social. Somos muchas las mujeres que nos quedamos sorprendidas al ver la rapidez con que nuestros compañeros “enfundan sus armas” tras un contacto sexual dejando el resto del juego inconcluso, sin prestar ese “valor añadido” que las mujeres, aún sin necesidad de estar envueltas en una relación estable, nunca dejaremos de reclamar pues esto es algo que va en nuestra condición más emocional que puramente sexual. Así, me da la sensación de que empieza a ser muy poca la diferencia que nos separa de otras mujeres que obtienen un beneficio monetario por hacer exactamente lo mismo que nosotras y se me ocurre que como se nos suban los humos y nuestras alocadas hormonas decidan empezar a ejercer otra función, terminaremos viéndonos obligadas a traducir ese “valor añadido” que solicitamos en forma de billete de cien euros (como mínimo) en la mesilla, manera en la que, al menos, nos satisfaremos con algún modelito, que no es lo mismo que un simple abrazo de buenos días, una llamada o sms de recuerdo de que valió la pena pero, por desgracia, parece que estos simples (y baratos) gestos de cortesía han pasado de moda dejando sitio a la frialdad de un “me voy” aderezado con vanas excusas que sólo dejan entrever miedo al compromiso o la falta de educación e información de algunos.

No quisiera culpabilizar a nadie y siempre he sido de la opinión de que no se pueden imponer culpabilidades por cuestión de género. Yo creo más en las personas y por lo tanto, yendo más allá de la visión personal, entiendo que es normal un cierto desbarajuste o desconcierto en una sociedad en plena evolución. En pocos años hemos pasado de la necesidad del matrimonio para tener vida sexual al despiporre total pues, como me dijo un amigo: “hoy en día todas follan” cosa cierta y buena, pero, señores, hagámoslo poniendo un poquito de “valor añadido” y quedémonos satisfechos todos.

9 comentarios:

El Pez Martillo dijo...

Con la entrada de hoy no haces sino reafirmar mi convicción de que eso de la liberación femenina es un fraude seguramente pergeñado por un hombre. De cada vez tengo más claro de que juega a favor nuestro. Y ya me dirás que liberación es esa, si al fin y al cabo jugáis al juego que nosotros marcamos.

PENSADORA dijo...

Exactamente amigo pez, ¡exactamente!.

Pero por supuesto, exactamente en lo que al tema sexual se refiere. En el resto, admitamos que el feminismo, en su momento, ayudó mucho. No confundamos términos.

El Pez Martillo dijo...

Yo hablaba en el resto. El feminismo, lo único que ha hecho es que la mujer se incorpore al mundo del hombre, con los derechos de los hombres, los trabajos de los hombres y las ideas de los hombres. Es más, en general se admite que todo este movimiento empezó justo en el momento en el que fue necesario que ese mundo masculino, para crecer (en términos económicos y tal) necesitó incorporar a la mujer (o sea, que ni siquiera fue fruto de vosotras mismas, sino la respuesta a una necesidad del mundo masculino). ¿Qué ha aportado al mundo el feminismo o la mujer? Más bien nada. Y es triste, siendo como sois más de la mitad de la población.

Horrach dijo...

Nota al margen de la entrada: Pens, que sepa que todo un Horrach va camino de Huesca para instalarse allí, al menos por un año. No se trata de un servidor, sino de un tío suyo, pintor.

Pablo dijo...

Es que la liberación de la mujer ha consistido en asumir los roles, valores, comportamientos de los hombres, generalmente los peores, en el trabajo, en la sociedad y también en el sexo. Lo realmente revolucionario hubiera sido que nosotros hubiéramos asumido los de las mujeres, o al menos, un mix entre ambos, o que la mujer hubiera alcanzado los logros siendo femenina, y no así. Supongo que masculinizarse es lo que han tenido que hacer, pero luego es difícil conseguir ese “valor añadido”, de hecho muchas mujeres tampoco lo valoran. Bueno, tú y otras, sí.

PENSADORA dijo...

HORRACH: si su pariente necesita algo, no dude en darle mis señas.

Bienvenido Pablo, sólo deciros a Pez y a tí que en parte tenéis razón, pero sólo en parte. No estoy apetente de extenderme en el tema del feminismo más que nada porque no soy muy docta en la materia, pero habría muchíiiiisimo que discutir y argumentar, esto de "hombres y mujeres" siempre trae mucha miga.

En fin... ¡por fin viernes!

Salud!

Vantysch dijo...

Si hicieramos una analogía matemática (disciplina que disto mucho de dominar) basada en lo que te refieres y, hablando por boca de mi experiencia propia, podríamos encontrar la ecuación de ese "valor añadido".
Si observo las emociones que me invaden cuando hago el amor con una relación vacía y las sensaciones que tengo después de hacerlo con alguien único para mí me queda un resto: eso que llamamos Amor y que quizás tú has llamado "valor añadido".
No está en la dificultad de encontrar el resultado, sino en querer mirar a los ojos de la persona con la que compartimos cama.

Gracias, como siempre, por hacerme pensar

ELECTRA dijo...

aleluyaaaaaaaaaaaaaaaa, que alguien plasme en palabras la realidad que vivimos , nos las feminas, comparto al 100 tu vision, como ya sabes, y espero que no sea demasiado tarde para ellos.
Besos

PENSADORA dijo...

Pocos! pero alguno se salva... ya sabes... jejeje!;)