lunes, 9 de marzo de 2009

PERIPECIAS HOSPITALARIAS II

¡Ya han pasado seis meses desde la última vez!. Por un lado se me ha hecho corto, pero por el otro, por el lado bueno, esto de tener que pasar mi revisión sólo un par de veces al año me alivia, me alivia mucho… ¡muchísimo!, y más si cada vez me dicen lo mismo: “sigues en remisión total”. Esta última frase es como un bálsamo.

Este verano tuvimos peripecia con mi medio-desmayo durante la extracción de sangre, bien, para hoy lo cachondo han sido dos cosas:

1º) EXTRACCIÓN DE SANGRE (realizada hace una semana): entro en la sala de extracciones, observo bien a todas las enfermeras que están dispuestas a clavarme sus agujas… reviso bien sus caras y su aspecto, hasta que veo una cara familiar, me suena de algo… :

- Hola buenos días, ¿tú misma?
- Buenos días, quien prefieras, hoy hay poco trabajo.
- Pues tú misma, que me suenas, y como la última vez me mareé, pues prefiero alguien experto.
- Me alagas… ya sé de qué te sueno, la última vez te atendí yo también.

(¡horror!, no puede ser, la última vez era una practicante, que me hizo mucho daño y no encontraba la vena… ¡no por favor!... ¡otra vez no!!!)

- Por si te mareas, te voy a tumbar (apretando un botoncito de la butaca, me deja tumbada plácidamente mirando al techo y empiezo a respirar hondo y eso)
- Pero la última vez era una chica “que no me sonaba” (esto para decir: “tú eres más mayor y experta, que te lo noto”)
- Sí, yo te atendí cuando ya te mareaste. ¡Ala! Ya sabes… un pinchacito.

Y se acabó, ni me dolió, ni me mareé, ni ná de ná.

2º) RESULTADOS (recogidos hace una hora):

- Buenos días, Elvira
- ¿Ein? ¿Elvira yo?..., no perdona, que me llamo “pensadora”
- Huy que despiste! Es por tu apellido, pensaba que era tu nombre.

(empezamos bien, encima de que me cambiaron el hematólogo, va el tío y se despista, a ver si me va a dar los resultados de una tal Elvira…)

- Bueno, todo bien, como siempre estás en “remisión total”
- Vale, bueno, pues hasta luego.
- No espera, que te quiero explorar

(¿qué? ¿explorar?, bueno, vale, me siento como siempre en la camilla, me explora y…)

- Te has notado algún bulto
- No
- O sea, que te vas palpando
- Pues sí, sobre todo si me tira la cicatriz
- ¿Todavía te palpas?
- Hombre, pues sí, no es para menos ¿no?
- Mujer, que ya ha pasado mucho tiempo, tranquila, que esto está muy bien.

¡ENTONCES PARA QUÉ PREGUNTAS! Encima de que te ahorro trabajo de exploración…

En fin… peripecias hospitalarias…

4 comentarios:

anselmo dijo...

Lo importante es que estás bien.

Lolíndir Palantír dijo...

me alegro mogollon de que todo marche bien..... lo de la explicación, bueno parece que el susodicho queria explorar y palpar....no crees? menos mal que ahora te lo tomas riendo. besazo si majesty

El Pez Martillo dijo...

Piensa que aunque el médico nuevo tenga informes y tal, siempre es preferible que lo tenga todo bien controlado con sus propios medios, así que no es extraño que quisiera explorarte (imagínate que por no explorar pasa algo por alto...).

Las enfermeras son otro cantar, y como te toque la que tiene el día chungo la has cagado (por muy experto que seas, hay días en los que no hay forma de pinchar las venas, te lo dice uno que todos los días ha de pinchar niños, algunos de las cuales no llegan al kilo de peso, pero que es capaz de fallar un venorro de adulto).

Y nada, que me alegro de que todo esté en orden.

SOMMER dijo...

Después de saber que estás bien, lo mejor de todo es echarse unas risas y de las buenas....

Ay lo hospitales, si yo te contara...