viernes, 3 de junio de 2011

LA ALEGRÍA DE LA HUERTA


Tengo un compañero de trabajo que es una auténtica “alegría de la huerta”. Es de esos tipos que siempre están animados, no para, siempre tiene ideas y cuenta chistes cada dos por tres. Es un hombre con un cierto grado de éxito, vende coches a montones y tiene una familia unida y sana. Mi compañero no es rico, ni guapo pero es alegre y, para mí, ése es el secreto de su éxito.

Una vez, durante una sesión de marujeo con mis amigas, nos acordábamos de una chica que conocemos. Una de ellas increpó: “no me cae bien, me produce desconfianza que siempre esté tan alegre”. Para mí, ese comentario significa envidia e inseguridad.

Una persona alegre, que se sabe auto-motivar es una persona con muchas posibilidades de éxito y de salud mental. No se trata de estar contento “porque sí”. Se trata, como siempre, de ser objetivo y mirar las cosas desde el exterior. Es muy sano saber dar la vuelta a las cosas y poner el toque alegre a casi todo. No con frivolidad, no por puro cachondeo pero sí por seguridad en uno mismo, por saber que pase lo que pase, uno se tiene a sí mismo. ¿Qué mayor alegría que ese conocimiento?.

Sin embargo, me resulta curioso darme cuenta de cuán mal vistas estamos esas personas que sabemos alejarnos del bosque para apreciar bien su magnitud y sonreír porque, aunque se esté quemando, sabemos que, cuando el fuego pase, volverá a renacer la vida, quizá en otra forma, pero volverá.

Puede ser natural que la alegría de unas personas produzca envidia en otras. De las emociones básicas, la alegría es la única positiva. De esta manera, por pura probabilidad, es más fácil que una persona se encuentre bajo los efectos de emociones negativas como la tristeza que es directamente opuesta a la alegría o la ira que tiene el poder de la inmediatez. Y bajo los influjos de éstas, a cualquier humanito le puede sentar mal tener cerca a quien sabe anteponer la alegría.

Bajo un estado de ánimo alegre, uno tiene ideas constructivas, así es más fácil plantearse y conseguir objetivos. Se me ocurre que es posible buscarla e interiorizarla para mantenerla siempre muy cerca, de esta forma cuando otra emoción nos aceche, podemos combatirla a través de la alegría, más poderosa y más beneficiosa.

La alegría puede ser transversal y continuada en nuestra vida y regir nuestros actos de manera que nos encaminemos con más facilidad hacia el éxito.

Palabra de pensadora.

4 comentarios:

El Pez Martillo dijo...

Lo que pasa es que lo que se hace con ánimo jovial parece más sencillo y fácil (tanto para uno mismo como para los demás), y eso, a los que se preocupan por parecer que están haciendo grandes esfuerzos, les joroba. Mucho.

Pero la alegría a veces cuesta más esfuerzos que la seriedad, aunque parezca que se baila por encima de las cosas.

Saludos.

OzzY_64 dijo...

A mi me pasa q no le encuentro gracia a muchas cosas... y para resolver ciertos problemas que con seriedad no avanzan, solo cambio el enfoque... ahi esta la cuestion. Reirse como idiota no soluciona nada por si solo... pero si eso les hace la vida mas comoda... bien por ellos.
Yo tambien conozco gente con muchas ocurrencias y excelente estado de animo, pero incluso ellos tienen malos dias... los que me caen mal son los que tratan de llamar la atencion todo el tiempo.

Tu compañero de trabajo es raro... para mi que es parte de un complot para conquistar el mundo.

PENSADORA dijo...

Efectivamente Pez, mantener la alegría cuesta su esfuerzo, doy fe.

Ozzy, no hablamos de alegría "porque sí". La alegría entendida en su forma básica emotiva no es reirse porque sí, o estar todo el día de cachondeo. Es, como tú dices, darle otro enfoque a las cosas.

Salud y orujo compañeros!

klee dijo...

Una reflexión lucida y hermosa
a mi me encanta estar con gente que irradia buen rollo
y energia positiva.
y a mi parecer cuando se mezclan inteligencia y buen humor surge un coctel demoledor.
un placer leerte