miércoles, 21 de septiembre de 2011

SARRIOS EN LA NIEBLA



El amor por la montaña tiene de malo que, en un momento dado, uno puede “encenegarse” y por aquello de “aprovechar el día”, echar a andar cuando las condiciones no sólo no son las idóneas si no que son las peores.

Así ocurrió este domingo cuando, nada más llegar al punto de partida, el día ya amenazaba y de hecho llovía. Sin embargo, un nutrido grupo de valientes decidimos aventurarnos a sabiendas de que podríamos sufrir los embates de los primeros efectos atmosféricos otoñales.

Mi querido pirineo nos absorbió de tal manera que un grupo de veinticinco personas, caminando bajo la lluvia y el viento, tan apenas se sentía. No teníamos miedo. Teníamos frío y hambre pero ganas de llegar a nuestro destino, así que el silencio acompañó todo el camino y solo se rompió cuando, llegados al valle de los sarrios, sus orgullosos habitantes salieron a vigilarnos.

La lucha contra la naturaleza suele ser batalla perdida, pero ocurre que, si uno presta atención, el sufrimiento y el miedo se compensan con la extraordinaria visión de una bestia que tras la niebla te contempla como preguntándote el por qué de tu visita en un día como ese.

Una no encuentra respuesta. Quizá es amor por la montaña. Quizá sea orgullo humano, ganas de demostrar que se puede sea como sea. A lo mejor es más una cuestión de pique porque “si ellos van, yo voy”. . . Sea como sea o por lo que sea, allí estuve yo y allí les contemplé sin hacerme preguntas. Sólo grabé en mi retina la imagen de sus siluetas difuminadas por la niebla, esa imagen que únicamente se puede contemplar un día como ese en unas condiciones como aquellas.

Aunque la preocupación por la integridad de nuestras cámaras no nos permitiera fotografiar un momento tan único y precioso como caminar en silencio a través de la niebla y rodeados de sarrios. Finalmente, tuvimos la recompensa de saber que no hubiéramos podido ver algo así de otra manera.

2 comentarios:

Rebeca dijo...

¡Qué maravilla! sólo puedo decir que la lucha contra los elementos valio la pena. Esos "animalitos" realmente debieron pensar que se os había perdido por el monte, je,je

PENSADORA dijo...

A mí me pareció oír a papá sarrio diciéndole a bebé sarrio: "hijo mío, hay dos clases de humanos: los tontos y los listos. Estos que estás viendo son los tontos"... ¡jejeje!