jueves, 28 de junio de 2012

ESPIRITU DEPORTIVO

Anoche refrescó. Hubo una pequeña tormenta, las calles se empaparon y al abrir todas las ventanas, la casa se inundó de olor a tierra mojada y suave brisa fresquita de campo. Con esas condiciones, decidí esmerarme con la cena y regalarnos a mí y a Bonito del Norte una jornada de sofá y tele.

Elegimos un canal de estos del grupo grande ese que tiene casi todas las cadenas de televisión y más que cultura, información o entretenimiento vende champú y seguros de coche. No es nada nuevo que las cadenas privadas dediquen largos tiempos a la publicidad pero me quedé anonadada al ver que en el noticiario, sección de deportes, nos presentaron a Nadal cocinándose la cena y se hablaba del partido de la eurocopa que se estaba disputando para enseguida y mediante el mismo presentador, ofrecernos (¡como no!), un seguro de coche a todo riesgo con el que no hay que preocuparse de nada más que de pagar muy poquito dinero al mes. Conclusión: en España sólo se practica fútbol y tenis y a los deportistas olímpicos que ahora mismo están sufriendo lo suyo preparando tamaña competición, ni nombrarlos.

Porque lo que nos importa es lo guapos y apañaditos que son nuestros futbolistas ya sea en sus partidos habituales con sus clubes privados o en partidos oficiales de la selección de los cuales se embolsan sus correspondientes y astronómicas primas salidas arcas vacías de clubes endeudados. Y yo me pregunto ¿dónde está el espíritu deportivo? ¿el competitivo? ¿la lucha? ¿la superación?.

Yo hago algo de deporte porque me sienta muy bien, mantengo la línea curva y además produzco endorfinas, aumenta mi concentración y cuando tengo un día bueno me siento muy orgullosa de mí misma lo que aumenta mi auto-estima. Ese es un espíritu deportivo básico.

Se me ocurre que los deportistas de élite llegan a serlo porque tienen un algo especial que les hace sobresalir de la demás gente. Porque tienen grandes poderes de concentración, lucha y competitividad y a mí lo que me emociona al ver una competición es darme cuenta de las ganas que le ponen de superarse a sí mismos y demostrarse que son los mejores porque se lo han currado mucho.

No digo que nuestros futbolistas y nuestro adorado campeón de campeones del tenis sean malos deportistas o que no posean ese espíritu deportivo del que hablo, desde luego sufren lo suyo para estar donde están y tienen derecho a disfrutar los beneficios del don que poseen. Lo que sí discuto es nuestra manera de admirarles, nuestra forma de comprarles y venderles y más aún los raudales de dinero "raro" que corre por sus carteras y que podría invertirse en tantas otras cosas que hacen falta a los mismos que curan sus males delante de la tele en días como ayer.

2 comentarios:

Rebeca dijo...

Culpa de ellos no es, tanto Nadal como nuestros futbolistas son altamente competitivos y en su esfuerzo se refleja la cantidad de títulos que están acumulando, otra cosa es que las marcas crean que aumentan sus ventas asociando sus productos a estas personas que son seguidas y admiradas por otras a lo largo de todo el mundo. Es lo que tiene el marketing te dice: "si alguien como Nadal lo tiene, confia en ello, ¿cómo vas a ser tú menos?".

PENSADORA dijo...

Sip Rebeca, así es. Pero hay muchos más buenos y grandísimos deportistas que conquistan auténticos hitos, pero que, como no son tan vendibles pasan desapercibidos y me parece una pena.

En fin.