lunes, 24 de febrero de 2014

El lobo y la proletaria



Los excesos siempre llaman la atención.  Así me ocurrió al ver por primera vez el trailer de la película titulada “El Lobo de Wall Street”, se me despertó el impulso de comprobar cuán opulenta puede ser la vida de aquellos que nadan en el exceso.

Mientras visionaba semejante puesta en escena de unos hechos supuestamente reales, me embargaban extraños sentimientos contradictorios intentando comparar o incluso comprender cómo viven esos seres que en la pantalla una entiende irreales pero en la conciencia sabe tan reales como un pellizco.  Poco a poco, con el desarrollo de distintas escenas y disfrutando de la decadencia del personaje que no pude evitar comparar con muchos de los señores y señoras que engordan sus bolsillos con los impuestos que pago de el sudor de mis manos, me fui aposentando en mi lugar de proletaria.

Me gustó (y mucho) la película, lo admito.  Me encantó lo descarado de la narración que aunque a algunos les haya resultado salvaje, a mi me ha resultado incluso benevolente con la realidad que imagino para personajes como aquellos.  Sin embargo, no pude evitar un cierto grado de tristeza a la salida del cine pues dudo que al final semejante empacho de frivolidad pueda hacer feliz a nadie.

Comparando, prefiero mi dulce y sencilla vida proletaria.

2 comentarios:

El Titanic, también se hundió dijo...

A mi también me gustó, aunque cinematográficamente hablando, se me hizo un poco pesada y larga... Igual es que yo tenía que haber nacido en Wall Street.

miguel ángel salinas gilabert dijo...

No creo que me anime a verla, tengo demasiados prejuicios...